Después de diez meses consecutivos de aceleración inflacionaria, con el respiro del 2,6% de abril, el Gobierno y el Banco Central de la República Argentina (BCRA) buscan instalar la expectativa de un cambio de tendencia.
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Inflación: qué dice el Banco Central después del 2,6% de abril
El BCRA detecta señales de desaceleración de la inflación tras el 2,6% de abril, aunque advirtió sobre el impacto del petróleo y la guerra en Medio Oriente.
El nuevo Informe de Política Monetaria (IPOM) elaborado por la autoridad monetaria sostiene que comenzaron a aparecer señales de desaceleración en los precios, aunque advierte que el principal factor de riesgo continúa siendo externo: la evolución del mercado internacional del petróleo en un escenario atravesado por la guerra en Medio Oriente.
La expectativa oficial se apoya en la interrupción de la secuencia de aumentos mensuales que comenzó en junio de 2025 y que marcó buena parte de la dinámica económica reciente.
El impacto del petróleo y la tensión internacional
En su informe, el Banco Central reconoce que la inflación de los primeros meses del año estuvo influida por una combinación de factores estacionales, ajustes tarifarios y un shock externo vinculado al encarecimiento del petróleo. Según el documento, la suba del crudo internacional provocó presiones adicionales sobre los costos internos, aunque parte de ese impacto fue amortiguado por la caída del tipo de cambio y por decisiones adoptadas en el mercado local de combustibles.
La entidad monetaria identificó al conflicto en Medio Oriente como el principal foco de incertidumbre para la evolución futura de los precios. “El impacto de la suba del precio internacional del petróleo tuvo varios atenuantes, pero continuará siendo el factor de riesgo que más incertidumbre proyecta sobre el IPC”, señaló el informe publicado esta semana.
Desde el recrudecimiento del conflicto entre Estados Unidos e Irán, el precio internacional del Brent (referencia para el mercado local) se mantuvo bajo presión y alcanzó valores cercanos a los 105 dólares por barril. A ello se sumaron dificultades logísticas en el estrecho de Ormuz y en puertos iraníes, factores que tensionaron aún más el mercado energético global.
El rol de YPF y los combustibles
En ese contexto, la política aplicada por YPF adquirió centralidad en la estrategia oficial para contener el traslado a precios. La petrolera estatal había decidido mantener congelados los combustibles durante 45 días a partir del 1° de abril, una medida que, según el Banco Central, contribuyó a moderar el impacto inflacionario del aumento internacional del petróleo.
Sin embargo, esa política comenzó a mostrar límites. El presidente de YPF, Horacio Marín, anunció que desde este jueves 14 de mayo los combustibles aumentarán 1%, aunque luego permanecerán estables durante otros 45 días. Según explicó, la compañía implementará un sistema de “buffer de precios” destinado a evitar que las fluctuaciones abruptas del Brent se trasladen de manera inmediata a los surtidores.
Sin embargo, hay que recordar que, más allá de las declaraciones, el congelamiento de 45 días no fue cumplido por YPF y, por ejemplo, en Mendoza, en los últimos 10 días, la nafta de la petrolera estatal sufrió (por lo menos) cuatro aumentos.
Tarifas, subsidios y medidas de compensación
El Banco Central sostiene que, pese a esas tensiones, existen elementos que permiten proyectar una desaceleración gradual de la inflación núcleo. Entre ellos menciona una política monetaria más consistente, una mayor estabilidad cambiaria y cierta moderación en algunos componentes estacionales que tuvieron fuerte incidencia durante marzo.
Según las proyecciones oficiales, esos factores deberían disiparse en abril y mayo. El razonamiento del BCRA es que las cuotas escolares concentran sus ajustes al comienzo del ciclo lectivo y que las subas en prendas de vestir tienden a distribuirse entre marzo y abril.
Otro componente clave de la inflación reciente fueron las tarifas de servicios públicos. En febrero, las tarifas de electricidad, gas y otros combustibles aumentaron 12% como consecuencia de modificaciones en el esquema de subsidios energéticos. Ese ajuste tuvo una incidencia directa de medio punto porcentual sobre el índice general.
Sin embargo, frente al impacto político y social de esos incrementos, el Gobierno comenzó a introducir mecanismos de compensación. Entre ellos se incluyó una reducción en el ritmo de aumentos de las facturas de AySA para los usuarios del Área Metropolitana de Buenos Aires, cuyo ajuste mensual pasó de 4% a 3%.
Además, el Ejecutivo implementó una bonificación adicional del 25% en las tarifas de gas residencial durante mayo y amplió el bloque subsidiado de consumo eléctrico de 250 a 300 kilovatios/hora, acompañado de una bonificación del 10,5%.
Las expectativas del mercado
En paralelo, algunos indicadores de corto plazo mostraron cierta moderación en los alimentos y bebidas en el comienzo de mayo, uno de los rubros de mayor sensibilidad social. Consultoras privadas detectaron comportamientos dispares durante la primera semana de mayo: mientras LCG no registró variaciones, EconViews informó una baja de 0,1% y Analytica reportó una suba de 0,3%.
En ese marco, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) elaborado por el Banco Central proyectó una inflación de 2,6% para abril (coincidente con el guarismo final) y de 2,3% para mayo. Las cifras reflejan el optimismo oficial respecto de una desaceleración gradual, aunque todavía condicionada por variables externas difíciles de controlar.