El salario mínimo se hunde hacia su piso histórico
El Gobierno fijó el salario mínimo en $436.982 para abril de 2027. Según el CEPA, acumula una pérdida del 40,8% de su poder adquisitivo desde noviembre de 2023.
El Salario minimo sufre una política de destrucción por parte del gobierno nacional
Ante la falta de acuerdo entre los gremios y las cámaras empresarias, el Gobierno fijó la semana pasada el nuevo Salario Mínimo, Vital y Móvil. Una vez más, lo hizo muy cerca de la propuesta de los empleadores. Los sindicatos habían planteado llevarlo a $993.000 en diciembre, tomando como referencia la Canasta Básica Total de $1.564.716. Las patronales, en cambio, ofrecieron un aumento del 1,8% para septiembre y subas mensuales del 1,7% hasta abril de 2027, un recorrido que dejaba el salario mínimo en $431.395. La Secretaría de Trabajo terminó laudando en $436.982, apenas por encima de esa oferta y a años luz del reclamo sindical.
El esquema aprobado establece aumentos escalonados, con porcentajes cada vez más bajos: $383.793 en septiembre (1,91%), $391.200 en octubre (1,93%), $398.790 en noviembre (1,94%), $406.406 en diciembre (1,91%), $414.209 en enero (1,92%), $421.997 en febrero (1,88%), $429.593 en marzo (1,80%) y $436.982 en abril (1,72%). El porcentaje de incremento se reduce mes a mes, mientras la brecha con la propuesta gremial no deja de ensancharse.
Una licuación que no es solo simbólica
De acuerdo con los cálculos del CEPA, el SMVM acumula, en términos reales, una pérdida del 40,8% de su poder adquisitivo entre noviembre de 2023 y septiembre de 2026, es decir, durante todo el Gobierno de Milei. Para recuperar el nivel promedio de 2023 sería necesario un incremento de $271.315, equivalente al 70,7% a valores de septiembre de este año. El dato no es un tecnicismo estadístico: el salario mínimo funciona como referencia para distintas prestaciones, entre ellas el cálculo de la cuota alimentaria de los trabajadores sin empleo registrado. Su deterioro, por lo tanto, también golpea fuera del mercado laboral formal.
Si la comparación se extiende a quince años, el panorama se agrava todavía más. Recuperar el nivel de noviembre de 2023 exigiría un aumento de $265.049 (74,3%); volver a noviembre de 2019 demandaría $389.185 más (101,4%); y alcanzar el poder de compra de noviembre de 2015 requeriría una suba de $624.136, es decir, del 163,6%.
El salario mínimo, vital y movíl continua un camino de destrucción
Cerca del piso histórico
La perspectiva histórica vuelve aún más elocuente el deterioro. El SMVM vigente se ubica un 12,3% por debajo del promedio de la década de 1990 y, en términos reales, se aproxima al nivel de abril de 2002, uno de los momentos más críticos de las últimas décadas para el poder adquisitivo de los trabajadores. La distancia respecto del máximo histórico, alcanzado en septiembre de 2011, es aún mayor: para igualarlo, el salario mínimo debería trepar a $1.158.888 a valores actuales. El nivel vigente se encuentra un 66,9% por debajo de aquel pico.
El otro extremo de la serie tampoco ofrece demasiado consuelo. El SMVM actual se encuentra apenas $73.702 por encima del mínimo histórico, registrado en abril de 2003 en $310.098. Dicho de otro modo, el salario mínimo de hoy está solo un 23,8% por encima de ese piso, el más bajo de toda la serie.
Lejos de las tarifas y los combustibles
La comparación con los precios regulados termina de graficar el atraso. Mientras el SMVM aumentó un 158%, el boleto de subte subió un 2.005%, el colectivo, un 1.510%, y el tren, un 1.090%. La electricidad, el gas y otros combustibles treparon un 856%, mientras que la nafta súper aumentó un 631%. El salario que debería funcionar como piso de ingresos quedó, en los hechos, muy por detrás de los gastos que más pesan en el bolsillo de los trabajadores.
Un criterio que se repite
Desde que Javier Milei asumió la Presidencia, la Secretaría de Trabajo laudó sistemáticamente en línea con los planteos de las cámaras empresarias, sin atender los reclamos de recomposición salarial de las organizaciones sindicales. El patrón se repitió en junio de 2024, diciembre de 2024, abril de 2025, noviembre de 2025 y septiembre de 2026. Cinco laudos con un mismo resultado: el Salario Mínimo, Vital y Móvil dejó de cumplir la función que le da nombre y quedó reducido a una referencia cada vez más alejada de la realidad de quienes menos ganan.