Vaca Muerta y Uruguay: auge exportador y dificultades financieras para las pymes
El crudo de Vaca Muerta afianza su llegada a Uruguay, mientras la extensión de los pagos de YPF aumenta la presión financiera sobre las pymes proveedoras.
Puerto Rosales. Sobre fin del año pasado duplicó su capacidad para sacar el petróleo de Vaca Muerta
Cuando el buque SFL Tigris amarró frente a las costas de José Ignacio, a mediados de este año, pocos imaginaron que esa maniobra marcaría el inicio de una nueva era para el petróleo de Vaca Muerta . La boya de ANCAP, la petrolera pública uruguaya, recientemente renovada, recibió 750.000 barriles de crudo Medanito procedentes de Puerto Rosales. La operación consolidó una estrategia binacional entre ambas petroleras estatales, desarrollada durante los últimos tres años, que hoy funciona con la regularidad de una ruta petrolera de cabotaje.
Un corredor que ya es rutina
Mientras la terminal uruguaya estrenaba su sistema de amarre de punto único, capaz de recibir buques de hasta 150.000 toneladas, del lado argentino el muelle offshore de Otamerica despacha entre 20 y 25 embarques por mes. Ambas inversiones responden a una misma lógica: convertir lo que comenzó como una salida ocasional en un corredor logístico permanente entre las cuencas neuquinas y la refinería de La Teja, en Uruguay.
Uruguay no produce petróleo. Su única refinería depende por completo de las importaciones y, hasta hace poco, el crudo llegaba desde proveedores de ultramar. La cercanía geográfica, la calidad liviana del Medanito y el ahorro en fletes modificaron el mapa de abastecimiento. Los números lo confirman: 62.800 toneladas importadas en 2023, 224.000 en 2024 y 240.000 durante 2025. El flujo se cuadruplicó en apenas treinta y seis meses. Solo en junio último se embarcaron cerca de 200.000 toneladas, equivalentes a 1,5 millones de barriles.
Para la Argentina, Uruguay se transformó en el socio más predecible del Cono Sur, con cobros ágiles y sin los sobresaltos geopolíticos que afectan a otros destinos de exportación. Para el país vecino, el acuerdo garantiza seguridad de suministro con un proveedor limítrofe, lejos de las fluctuaciones del mercado internacional y de los riesgos de las travesías oceánicas. Una boya, un oleoducto en funcionamiento y un flujo de crudo en permanente expansión: la integración energética regional dejó de ser una discusión de gabinete para convertirse en un hecho consumado.
El recambio de la boya petrolera de ANCAP en José Ignacio tras 12 años de operación permitió la recepción continua de petróleo desde Vaca Muerta
La otra cara: proveedores contra las cuerdas
El relato del despegue exportador convive, puertas adentro, con una realidad mucho menos auspiciosa. Mientras se celebran récords de producción y se pondera la gestión de Horacio Marín al frente de YPF, una decisión administrativa expone las fisuras de un modelo que parece privilegiar el balance de la petrolera por encima de la salud del entramado productivo que la sostiene.
La extensión de los plazos de pago a proveedores, de 45 a 75 días, no constituye un simple ajuste contable. Es una definición política que traslada los aparentes problemas de caja de la compañía hacia los eslabones más débiles de la cadena: pymes obligadas a afrontar un mes adicional de sueldos, cargas fiscales y costos operativos sin el respaldo del cobro correspondiente.
La lógica resulta, cuando menos, contradictoria. Al someter a sus proveedores a un límite financiero cada vez más estrecho, la petrolera estaría incubando su propio problema a futuro: una cadena de servicios descapitalizada y debilitada, incapaz de acompañar el ritmo de crecimiento que hoy exhibe Vaca Muerta. El riesgo de embargos y la cadena de incumplimientos que comienza a asomar son síntomas de un crecimiento sectorial apoyado, en parte, sobre una base cada vez más frágil. Así lo advierte el informe energético semanal del Centro de Economía Política Argentina.
Preocupación en las pymes proveedoras de YPF ante los cambios las condiciones de pago
Un mismo boom, dos velocidades
Queda planteado un interrogante que excede el balance trimestral de YPF: si el éxito de una compañía que opera como motor de toda una industria puede medirse únicamente por sus indicadores internos o si debería incluir también su capacidad para fortalecer, y no debilitar, al resto del tejido productivo que la rodea.
Hoy conviven, en un mismo escenario, un corredor exportador que avanza a paso firme rumbo al Río de la Plata y pymes que operan al límite, con dificultades crecientes en un marco económico hostil que la petrolera agrava aún más.