El vino y la industria vitivinícola atraviesan un momento crítico: hay sobrestock en las bodegas, cae el consumo y las lógicas del mercado se han transformado. En pocos años, este conjunto de factores ha dañado profundamente al sector y a sus distintos actores —productores, bodegas, contratistas y cosechadores—.
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La advertencia del PJ por la delicada situación que atraviesa la vitivinicultura
El PJ presentó un informe en la Legislatura y expuso su diagnóstico sobre el momento que atraviesa la vitivinicultura en Mendoza. Qué advirtieron y propusieron.
Tanto empresarios como referentes de la actividad se han expresado sobre la situación. Alejandro Vigil, por ejemplo, matizó la dimensión de la crisis; mientras que Milton Kuret sostuvo que es necesario escuchar más a los consumidores. Del lado empresario hay un denominador común: la necesidad de bajar impuestos o avanzar hacia una reforma tributaria que alivie la presión sobre el sector.
En este contexto, también se pronunciaron referentes políticos. Germán Gómez -presidente del bloque de Diputados del PJ mendocino- presentó en la Legislatura un informe con la lectura que realizan sobre la coyuntura, basado en datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) y del INDEC.
Exportaciones en caída
Gómez puso el acento en la caída de las exportaciones, un eje que considera de los más graves para la actividad. Si 2020 fue un año exitoso -según el INV, el mejor en exportación de litros de vino en los últimos 12 años-, el presente muestra una realidad opuesta: una baja pronunciada.
Según lo expuesto por el bloque justicialista, las exportaciones cayeron hasta un 73%:
- 2020: se exportaron 193.300.000 litros
- 2021: se exportaron 115.966.000 litros
- 2024: se exportaron 52.112.000 litros
Sobre el balance de 2025, indicó que aún no están los datos oficiales, aunque “entendemos que será inferior a los 52 millones de litros exportados en 2024”.
El diputado problematizó estos números y afirmó: “Si bien el Gobierno nacional habla permanentemente de la necesidad de generar ingresos en dólares y aumentar las exportaciones, la realidad es que el sector vitivinícola -y, sobre todo, el principal sector productivo de Mendoza- enfrenta esta situación”.
Además, sostuvo que Chile, principal competidor del vino argentino, no atraviesa la misma caída exportadora lo que, según planteó, responde a una política estratégica orientada en una dirección distinta a la de la gestión nacional.
Importaciones en alza
La otra cara de la crisis, señaló Gómez, es la apertura de importaciones. Mientras las exportaciones cayeron un 73%, las importaciones crecieron 18 veces:
Para el legislador, no debería existir la necesidad de importar tanto vino, dado que se trata de una de las actividades que mejor se desarrollan en el país y, en particular, en Mendoza. “Ese vino ya está en los supermercados”, agregó, para dimensionar el impacto de las aperturas.
La uva y el impacto en los trabajadores
En este escenario, los trabajadores de la cosecha aparecen entre los más afectados. Mientras el precio de los insumos aumenta, el valor de la uva cae.
Gómez detalló: “El tacho el año pasado se pagó a $550. Este año se estimaba que debía rondar los $715 —por la inflación—. Sin embargo, el precio de la uva va de $210 a $250. No alcanza a cubrir los costos”.
En paralelo, numerosos viñedos han desaparecido y contratistas se han manifestado en la provincia ante la pérdida de competitividad y la preocupación por el precio de la uva.
La propuesta ante la crisis
El legislador cerró la presentación del informe asegurando que citarán al ministro de Producción, Rodolfo Vargas Arizu, para dialogar sobre la situación.
“Queremos que nos dé explicaciones sobre estos números y que, al menos, nos dé a conocer cuál es la visión del Gobierno provincial, qué piensa hacer y cómo vamos a salir de esta situación tan compleja. También si existe diálogo con el Gobierno nacional, porque entendemos que para resolver esta crisis profunda es fundamental su intervención”, sostuvo.
Como propuesta principal, el bloque justicialista plantea conformar una mesa de diálogo con el Gobierno provincial y crear un fondo de emergencia para asistir a esta actividad económica elemental para Mendoza.