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Banco Central de la República Argentina

El Banco Central habilita más financiamiento en dólares y apunta al mercado inmobiliario

El Banco Central flexibilizó el acceso al crédito en dólares para empresas que facturan en pesos y apunta a impulsar inversiones y proyectos inmobiliarios.

Por Sitio Andino Economía

El Banco Central de la República Argentina modificó una regla que regía desde la salida de la convertibilidad: hasta ahora, solo las empresas que generaban ingresos en dólares podían acceder a créditos en esa moneda. Con la Comunicación "A" 8446, incorporada al texto ordenado sobre Política de Crédito y publicada en el Boletín Oficial, esa condición se flexibilizó. Los bancos podrán prestar dólares a compañías que facturan en pesos siempre que una empresa exportadora, con ingresos habituales de comercio exterior, garantice la operación.

La norma anterior exigía que los plazos de repago de los préstamos estuvieran alineados con los ingresos del deudor en la misma moneda del crédito. La regla buscaba evitar el descalce cambiario, uno de los factores que agravaron la crisis de 2001: familias y empresas con ingresos en pesos habían tomado deuda en dólares y quedaron expuestas a la devaluación.

Con el cambio, ese requisito se mantiene como principio general, pero se abre una excepción. Las empresas sin generación de divisas podrán acceder a financiamiento en dólares si presentan como garantía el aval de una compañía exportadora vinculada razonablemente a la operación. Según el BCRA, el objetivo es canalizar los recursos ociosos en moneda extranjera que hoy permanecen depositados sin aplicación crediticia, sin alterar la capacidad de repago de esos depósitos. La norma se enmarca en el Decreto 905/2002, que desde la poscrisis limita el crédito en dólares a los generadores de divisas.

Un esquema dual para la vivienda

El Gobierno evalúa aplicar esta flexibilización al mercado inmobiliario, con el propósito declarado de reducir el costo de financiamiento de los proyectos y, en una segunda etapa, reabrir el crédito hipotecario en dólares para familias, prácticamente inexistente desde 2001.

El esquema combina dos circuitos. Por un lado, los desarrolladores accederían a préstamos en dólares garantizados por una empresa exportadora, con tasas que en el mercado se estiman cercanas al 8% anual, muy por debajo del costo del financiamiento en pesos. Ese crédito se destinaría a la compra de tierras y a la ejecución de obra. Por otro lado, una vez terminados los proyectos, los compradores finales accederían a créditos hipotecarios en pesos ajustados por UVA para adquirir las unidades.

La medida no crea una línea de crédito hipotecario en dólares para personas físicas, sino que amplía el universo de empresas que pueden financiarse en esa moneda. El obstáculo de fondo persiste: la mayoría de los salarios en la Argentina se paga en pesos, lo que limita la posibilidad de que los hogares tomen deuda en moneda extranjera sin asumir riesgo cambiario.

El Banco Central busca reactivar el crédito hipotecario en dólares a pedido de los bancos

Qué pasa en Mendoza

En Mendoza, las entidades financieras están en la misma expectativa que en todo el país. Mientras tanto, el Banco Nación, agente financiero de la provincia, amplió en junio las condiciones de su línea "+Hogares" para empleados públicos: financia hasta el 90% del valor de la vivienda o de la obra, con montos de hasta 350 millones de pesos para la compra de primera vivienda a una tasa fija del 4,5% anual. A esa oferta se suman otras siete entidades con líneas hipotecarias UVA activas en la provincia, un mercado que había permanecido cerrado desde 2019 y que recién en mayo del año pasado volvió a mostrar movimiento.

A pesar de ello, el sector inmobiliario mendocino advierte que ese impulso convive con la misma cautela que describe el informe del BCRA: el presidente de la Cámara Inmobiliaria de Mendoza, Roberto Irrera, señaló que cuando los bancos ajustan requisitos y encarecen condiciones, la demanda de crédito hipotecario se resiente con rapidez, un patrón que ya se verificó en otras plazas del país.

La falta de series estadísticas propias había sido, hasta ahora, una limitación para dimensionar con precisión el fenómeno en la provincia. Ese vacío llevó al Gobierno de Mendoza a lanzar, junto con el Colegio Notarial, el Colegio de Corredores Públicos Inmobiliarios y los Registros Públicos, un Observatorio Estadístico del Mercado Inmobiliario e Hipotecario, integrado a la plataforma Mendoza Territorial, con el objetivo de sistematizar de forma periódica los datos de compraventas, hipotecas y precios. Su titular, la escribana Valeria Álvarez, resumió el momento actual del mercado: "El año pasado hubo un auge y ahora está un poquito más frenado".

Cautela del sistema financiero

La banca recibió la medida con moderación. La disposición respondería a un pedido de la Asociación de Bancos de Argentina (Adeba), formulado en un contexto en el que las entidades prestan apenas el 55% de los depósitos en dólares, contra el 85% en el caso de los depósitos en pesos. Desde diciembre de 2023, los depósitos en dólares crecieron 178%, hasta los 39.387 millones de dólares, mientras que los préstamos en esa moneda aumentaron 545%, hasta 23.316 millones de dólares.

En los bancos se remarca que el cambio "amplía el universo elegible, pero no constituye un cambio de régimen", y que no se anticipa una demanda significativa adicional. Una hipótesis que circula en el sector es que la norma podría emplearse, en particular, para financiar vehículos de propósito específico constituidos en el marco del RIGI, que al no ser exportadores no calificaban previamente para crédito en dólares local.

La apuesta al mercado de capitales

El ministro de Economía, Luis Caputo, planteó ante desarrolladores inmobiliarios que el crédito hipotecario en dólares difícilmente se desarrolle a través de la banca tradicional y que la vía más probable es el mercado de capitales, mediante la emisión de obligaciones negociables. El funcionario propuso además la creación de un fondo inmobiliario integrado por bancos y agentes de liquidación y compensación, que podría potenciarse con recursos de organismos multilaterales de crédito y, eventualmente, del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES.

Mientras se define el destino de este esquema, el crédito hipotecario tradicional en pesos, ajustado por inflación, mostró en el cierre del primer semestre una aceleración: según datos de First Capital Group, el stock alcanzó los 7,9 billones de pesos, un incremento interanual del 106,8%, con una suba mensual real del 1,6%. En paralelo, el mercado corporativo ya exhibe una particularidad: las empresas mantienen hoy más créditos vigentes en dólares que en pesos, sin niveles de morosidad relevantes, en un contexto de ingreso sostenido de divisas y tasas locales más bajas que el fondeo externo.

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