Alquilar una vivienda en Mendoza es una decisión/necesidad compleja para miles de personas y familias. De hecho, más allá de las preferencias personales, muchas veces la elección del inmueble a alquilar se definide por la posibilidad de pago. En algunos casos el alquiler puede representar cerca del 30% de los ingresos, mientras que en otros puede llegar hasta la mitad del salario.
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Cuánto cuesta alquilar una vivienda en Mendoza en mayo de 2026
Cuánto cuestan los alquileres en mayo 2026, qué zonas del Gran Mendoza son más accesibles y cuántas viviendas aceptan mascota.
En este contexto, un nuevo informe de Inmodata Mendoza da cuenta de cómo se mueven los precios de los alquileres durante mayo en el Gran Mendoza y qué zonas son más caras o más accesibles.
Los precios de los alquileres en el Gran Mendoza
El relevamiento toma como referencia un departamento de dos habitaciones con cochera, lo que permite comparar valores entre zonas. De todas formas, es necesario aclarar que se trata de montos promedios -no absolutos- que varían según la ubicación exacta, el estado del inmuebles y las comodidades.
Valores de referencia registrados durante mayo de 2026:
- Guaymallén: $630.000
- Godoy Cruz: $620.000
- Ciudad de Mendoza: $600.000
- Luján de Cuyo: $590.000
- Maipú: $575.000
- Las Heras: $540.000
El informe deja ver diferencias marcadas entre departamentos. Guaymallén deja de ser la novedad como el departamento más caro y lidera el ranking por segundo mes consecutivo. Por su parte, Las Heras continúa siendo la zona más accesible, manteniendo esta tendencia desde hace meses.
Cada vez menos alquileres aceptan mascotas
Otro dato que llama la atención del informe es la escasa cantidad de alquileres que aceptan mascotas. Según Inmodata, apenas el 16,7% de los departamentos disponibles son pet friendly.
Se trata del porcentaje más bajo registrado en los últimos meses y, en términos concretos, significa que hay menos de 100 departamentos donde los inquilinos pueden vivir con animales.
Sin embargo, para muchas personas las mascotas son parte de la familia y no "algo" de lo que puedan desprenderse para conseguir vivienda. Por lo tanto, quienes tienen perros o gatos suelen enfrentarse a un mercado de alquileres cerrado, con pocas opciones disponibles, una realidad que limita el acceso habitacional y que debería revisarse.