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Campo y competitividad

Costos, insumos y competitividad: el agro argentino frente a sus competidores

Un informe del IERAL compara costos de insumos agropecuarios y revela avances y límites de la competitividad del agro argentino frente al mundo.

Por Marcelo López Álvarez

La competitividad del agro argentino suele analizarse desde el ángulo de los precios que reciben los productores por sus granos. Tipos de cambio, valores internacionales y políticas de comercio exterior concentran la atención del debate público y académico. Sin embargo, existe otra dimensión que condiciona de manera directa la rentabilidad del productor: el costo de los insumos, los servicios y los bienes de capital necesarios para producir.

En ese terreno se inscribe el más reciente relevamiento comparativo elaborado por el IERAL, que actualiza precios de insumos y equipos agropecuarios en cinco países clave y permite arrojar nueva luz sobre el posicionamiento relativo de la Argentina y su competitividad frente al mundo.

Comparaciones y competencia

Desde principios de 2025, el instituto releva de manera sistemática precios de fertilizantes, herbicidas, fungicidas, combustible, transporte de carga y maquinaria agrícola en Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Estados Unidos. El estudio abarca trece bienes y servicios, cuyos valores (expresados en dólares) fueron actualizados a diciembre de 2025 y enero de 2026 para monitorear la competitividad asociada al costo de producir granos, una variable que, por razones metodológicas y de disponibilidad de datos, suele quedar relegada en los análisis comparativos internacionales.

A diferencia de los bienes de consumo masivo, los insumos agropecuarios no cuentan con bases de datos internacionales estandarizadas que permitan comparaciones directas. La heterogeneidad de suelos, climas, cultivos, regulaciones y tecnologías productivas obliga a construir relevamientos específicos, caso por caso, y a extremar los cuidados en la selección de productos comparables. Aun así, los propios autores advierten que la información de precios, por sí sola, no permite inferir de manera lineal el costo final de producir en cada país, ya que factores como las dosis de aplicación y la eficiencia de uso pueden variar sustancialmente entre regiones.

Con estas salvedades, los resultados del último relevamiento ofrecen una imagen matizada del posicionamiento argentino. En términos generales, el país presenta precios más altos en 7 de los 13 productos relevados frente a Brasil, en 8 respecto de Paraguay, en 5 en comparación con Uruguay y en 4 frente a Estados Unidos. Dicho de otro modo, en poco más de la mitad de los casos analizados, Argentina se ubica por encima de alguno de sus principales competidores en materia de costos.

Agroquímicos: brechas acotadas

El detalle por rubros, sin embargo, revela matices relevantes. En el segmento de los agroquímicos, las brechas de precios resultan acotadas. Los fertilizantes se ubican entre 1,6% y 12,9% por debajo del promedio de los otros cuatro países, con la excepción del superfosfato triple, que aparece un 10,2% más caro. En herbicidas, los precios locales son entre 1,2% y 3,7% más bajos, salvo el 2,4D, que registra un valor 3,5% superior. El fungicida relevado, en tanto, es un 13% más barato en el mercado argentino. Este conjunto de datos sugiere que, al menos en insumos clave para la productividad, la Argentina ha logrado cerrar buena parte de la brecha con sus competidores.

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La competitividad de costos del agro argentino tuvo una mejora relativa. Sin embargo siguen las diferencias importantes en insumos claves

Combustible y transporte: un lastre persistente

La situación cambia de manera significativa en otros rubros estratégicos. En combustible, específicamente en el gasoil grado 2, el precio local resulta 21,4% superior al promedio de los otros cuatro países. Se trata de un insumo transversal, cuyo impacto se extiende tanto a las labores agrícolas como al transporte de la producción. En los servicios de transporte de carga, específicamente el flete de granos, el valor argentino se ubica 3,7% por encima del promedio: es más caro que en Brasil y Paraguay, aunque más barato que en Uruguay y Estados Unidos.

Maquinaria agrícola: contrastes en inversión

La maquinaria agrícola presenta, a su vez, un panorama dispar. Los tractores resultan, en promedio, un 28,5% más caros en la Argentina que en los países comparados, lo que constituye un sobrecosto relevante en términos de inversión inicial y renovación de capital. Las cosechadoras, en cambio, aparecen un 8,2% más baratas, un dato que introduce un elemento de compensación parcial dentro del rubro.

Evolución reciente y desafíos estructurales

El seguimiento de los costos a lo largo del último año muestra una tendencia favorable para la competitividad argentina. Lo que inicialmente se manifestaba como una desventaja generalizada en la mayoría de los insumos analizados fue evolucionando hacia una posición más equilibrada, especialmente en el segmento de los agroquímicos. Hoy, una parte significativa de los fertilizantes, herbicidas y fungicidas (a partir de la apertura de las importaciones y el atraso cambiario) se sitúa en niveles competitivos o incluso por debajo de la media regional, lo que representa una mejora sustancial en el acceso a insumos básicos para la producción.

Los analistas de la Fundación Mediterránea advierten que persisten desafíos estructurales que limitan una competitividad plena. Los sobrecostos en combustible y maquinaria pesada continúan operando como un lastre, encareciendo tanto los costos directos como los logísticos. Y aun si estas brechas se redujeran, el informe subraya un punto central: el principal problema de la competitividad agropecuaria argentina no reside en los costos, sino en los ingresos. A diferencia de sus competidores, los productores locales enfrentan derechos de exportación que reducen de manera directa el precio efectivo que reciben por sus granos, un condicionante que ninguna mejora en los costos puede compensar plenamente.

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