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Bienes caros y servicios baratos: el mapa de precios de Argentina frente al mundo

Argentina aparece con precios caros en bienes industriales y ropa, pero mantiene servicios baratos. Un informe del IERAL advierte sobre el atraso cambiario.

Por Marcelo López Álvarez

Con una inflación en retroceso y un tipo de cambio que opera dentro de bandas formales, el debate sobre la competitividad de precios en Argentina ha ganado centralidad en el análisis económico.

El IERAL realiza desde 2025 un seguimiento sistemático de precios de bienes de consumo y costos de producción en el país, cotejados con los de otras economías. La medición correspondiente a abril de 2026 ofrece un panorama matizado: Argentina resulta cara en productos industriales y algunos alimentos, pero mantiene niveles de precios razonables, e incluso ventajosos, en varios servicios y en ciertos bienes agropecuarios.

Un dólar prehistorico

Antes de ingresar en la comparación de precios, el informe examina el tipo de cambio real multilateral (TCRM), indicador que mide la competitividad cambiaria de Argentina frente a sus socios comerciales.

En abril de 2026, el TCRM se ubicó en 1.381 pesos, un valor apenas 2% superior al registrado en noviembre de 2023, último mes de la administración anterior, pero un 28% por debajo del promedio histórico del período 2000-2026, que equivaldría hoy a un tipo de cambio de 1.921 pesos. No importa lo que diga el gobierno libertario, el atraso cambiario ya es inocultable.

La comparación con otros hitos cambiarios también resulta ilustrativa y lapidaria para el discurso oficial. El TCRM de abril pasado supera en un 22% al vigente al final de la Convertibilidad, en diciembre de 2001, y en un 12% al de noviembre de 2015. Sin embargo, permanece por debajo del nivel observado en febrero de 2016, tras la salida del cepo durante la administración Macri, que equivaldría a 1.673 pesos actuales. El techo superior de la banda cambiaria vigente (fijado en 1.698 pesos en abril) se aproxima precisamente a ese valor de referencia.

¿Más dólares a futuro?

El informe asegura que este retraso, dado el crecimiento proyectado en las exportaciones de petróleo, gas y minería, es plausible que el país sostenga en el futuro un tipo de cambio real inferior al promedio histórico sin comprometer el equilibrio externo. Si bien la afirmación es cierta, también lo es que el amor argentino por la formación de activos externos y los beneficios que el RIGI da a esas inversiones hacen que, para creer, primero hay que ver.

El índice Big Mac, por su parte, sitúa a Argentina en una posición de relativa normalidad. En enero de 2026, el precio de la hamburguesa de referencia de McDonald's ascendía a 5,5 dólares en el país, apenas un 6% por encima del promedio de los 71 países que releva The Economist, y prácticamente idéntico al promedio latinoamericano. Argentina resulta más cara que Brasil en un 24% y más barata que Uruguay en un 37%. Lo que sí distingue al país en este índice es su histórica volatilidad: el coeficiente de variación del precio de la Big Mac entre 2000 y 2026 duplica el promedio global y supera en un tercio al de la región.

Alimentos: una posición intermedia con distorsiones sectoriales

En la canasta de alimentos y bebidas (diez productos relevados en diez países), Argentina aparece como más cara en el 47% de las comparaciones. Brasil resulta el país con precios más bajos en ocho de los diez productos analizados. Frente a Chile, México, Polonia y Corea del Sur, entre la mitad y el 60% de los bienes son más económicos que en Argentina. La diferencia es más pronunciada con China, donde el 90% de los productos cotiza por debajo de los valores locales. En sentido opuesto, en Estados Unidos, Australia y Francia entre el 80% y el 100% de los productos relevados resultan más caros que en el país.

La comparación con el relevamiento de diciembre de 2025 registra movimientos significativos: la carne vacuna se encareció en términos relativos entre un 40% y un 60%, las papas entre un 15% y un 26%, y la cerveza entre un 34% y un 46%. El arroz blanco, en cambio, redujo su precio relativo entre un 12% y un 20%. El informe señala que la elevada productividad agropecuaria argentina y la vigencia de derechos de exportación (que reducen los precios internos de ciertos alimentos) explican, al menos en parte, la posición competitiva del país en este rubro.

Bienes durables: la factura de la protección comercial

El rubro más desfavorable para Argentina es, con amplia diferencia, el de los bienes durables, la indumentaria y el calzado. En este segmento, el país aparece como el más caro en el 81% de los casos relevados. Autos, motocicletas, electrónicos del hogar, prendas de vestir y calzado deportivo presentan precios sistemáticamente superiores a los del resto de los países incluidos en la comparación. La única excepción es la bicicleta urbana.

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Ni siquiera la llegada de tiendas internacionales baja el precio de la ropa y calzado en la Argentina

La explicación es estructural. La combinación de aranceles de importación, restricciones cuantitativas al ingreso de bienes y una elevada carga tributaria interna (IVA, ingresos brutos provinciales y municipales, impuestos específicos y el gravamen a los débitos y créditos bancarios) produce una brecha de precios difícil de cerrar en el corto plazo. En cuatro productos (freidora de aire, jeans, vestidos y zapatillas deportivas) Argentina registra los precios más altos entre todos los países de la muestra.

El ranking elaborado en base a los datos de Numbeo, que abarca un centenar de países, confirma este diagnóstico: Argentina ocupa el primer puesto mundial en el precio de los vestidos de marca internacional y está entre los diez más caros en zapatillas deportivas y pantalones de jean.

Servicios: el alivio de lo no transable

En los servicios personales y familiares, Argentina presenta una posición más favorable. El país resulta más caro que sus pares en apenas el 34% de los casos, proporción que se eleva al 80% frente a Brasil y China, pero desciende al 50% frente a Chile. Frente a los países desarrollados, Argentina es, en general, más barata.

Entre los ítems donde el país muestra precios bajos se cuentan la cuota de gimnasio, la educación preescolar, el transporte urbano de pasajeros, la nafta, las expensas de departamento y el servicio de taxi.

Esta estructura es consistente con los fundamentos de la teoría económica: los bienes y servicios no transables tienden a ser más caros en economías desarrolladas, donde los salarios son más altos. El informe advierte, sin embargo, que en algunos casos (como el boleto urbano) los precios bajos reflejan subsidios estatales antes que ventajas genuinas de costos.

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Una economía en transición

El diagnóstico final del informe es que Argentina transita una economía en transición. La apertura comercial en desarrollo y las reducciones impositivas apuntan a reducir las brechas más notorias, en particular en bienes industriales. Pero mientras esas reformas no consoliden sus efectos, Argentina seguirá siendo, para quien la mire desde afuera, un país donde vestirse sale caro y comer, según qué, todavía es una ganga.

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