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Bancos, billeteras y fintech: cómo cambia la relación de los argentinos con el sistema financiero

Cada vez más argentinos distribuyen sus operaciones entre bancos y billeteras virtuales, la fidelidad a una sola entidad pierde peso en el sistema financiero.

Por Marcelo López Álvarez

El usuario financiero argentino opera actualmente con un promedio de cuatro instituciones (entre bancos tradicionales, bancos digitales y billeteras virtuales) y el 17% se declara dispuesto a cambiar de banco principal en los próximos seis meses. El dato surge de un estudio de Stefanini Group, realizado sobre 1.500 entrevistas a nivel nacional, que documenta un cambio estructural en la forma en que las personas administran su dinero: la lealtad a una sola entidad, eje del negocio bancario durante décadas, pierde vigencia.

La investigación señala que el 67% de los usuarios distribuye sus operaciones entre distintas entidades según la necesidad puntual que busca resolver, mientras que apenas el 22% concentra la mayor parte de su actividad financiera en una sola institución. Seis de cada diez argentinos afirman, además, preferir contar con más de un banco o billetera para diversificar opciones y comparar beneficios.

De la principalidad a la orquestación

El concepto tradicional de banco principal se sostenía sobre tres variables: frecuencia de uso, satisfacción y permanencia. Según el estudio, esos factores ya no garantizan fidelidad: un cliente puede declararse satisfecho con una entidad y, al mismo tiempo, migrar o diversificar sus operaciones hacia otras. La lealtad (sostienen los autores del trabajo) se ha convertido en un activo frágil.

De ese desacople surge la noción de neo principalidad: las entidades financieras ya no compiten por concentrar la totalidad de las operaciones de un cliente, sino por orquestar su experiencia dentro de un ecosistema más amplio, donde conviven múltiples proveedores. "La estrategia de engagement ya no puede ser uniforme. Intentar servir a todos los clientes con la misma propuesta de valor está destinado al fracaso", sostiene Christian Balatti, Country Manager de Stefanini Group en Argentina.

La enorme mayoría de los argentinos opera con más de un banco y billetera virtual. 67% posee más de una opción de uso en sus cartera financiera

Un comportamiento segmentado por edad e ingresos

La multibancarización no es uniforme. Los más jóvenes priorizan billeteras virtuales y bancos ágiles para las operaciones cotidianas, y exhiben menor lealtad y mayor predisposición al cambio. Los segmentos de mayores ingresos, en cambio, mantienen vínculos más sólidos con la banca tradicional para productos de mayor complejidad, como crédito, inversión o gestión patrimonial. En todos los casos rige la misma lógica: cada institución se utiliza para aquello que mejor resuelve una necesidad específica, lo que redefine la noción de centralidad dentro del sistema financiero.

El estudio identifica también los motivos que impulsan el cambio de entidad: límites insuficientes o créditos rechazados, mencionados por el 23% de los encuestados; falta de beneficios atractivos, 22%; lentitud en las gestiones, 21%; comisiones elevadas, 21%, y procesos burocráticos, 18%.

La presión de la desintermediación

El fenómeno no es exclusivo de la Argentina. Un informe de la consultora Bain & Company, titulado Six Provocations to Future-Proof Your Bank, proyecta que los bancos tradicionales podrían perder hasta un 35% de su participación de mercado hacia 2030, lo que equivaldría a una reducción de entre 5.000 y 6.000 millones de dólares en ingresos a escala global. El reporte atribuye esa tendencia al avance de la inteligencia artificial, los pagos en tiempo real, el crecimiento del crédito privado y las stablecoins.

La banca tradicional, que a comienzos de la década de 2000 captaba el 95% de los ingresos potenciales del sector, concentra hoy cerca del 80%, y Bain estima que esa proporción podría caer al 65% para 2030. Frente a ese escenario, la consultora recomienda a los bancos concentrar recursos en los segmentos donde puedan ser indispensables, tratar la confianza del cliente como un activo medible, acelerar la innovación, definir con claridad dónde competir y dónde colaborar dentro del ecosistema financiero, modernizar el modelo de negocio más allá de la infraestructura tecnológica y simplificar sus estructuras de gobernanza para ganar velocidad de ejecución.

El mapa fintech en América Latina

En la región, un informe de Fitch Ratings sostiene que las fintech podrían ampliar la penetración del crédito en mercados todavía marcados por alta concentración bancaria y baja bancarización, aunque el avance es desigual debido a las diferencias regulatorias entre países. Los pagos instantáneos y el open finance aparecen como los principales motores de ese crecimiento, particularmente en Brasil, el mercado más desarrollado de la región.

Tomás Bercovich, cofundador y CEO de Global66, en declaraciones a Bloomberg, advirtió, sin embargo, que la penetración fintech sigue siendo marginal: a nivel mundial, estas compañías representan menos del 5% del mercado de servicios financieros, por lo que el negocio continúa concentrado en los actores tradicionales. Según el ejecutivo, la oportunidad de crecimiento pasa por disputarle participación a los bancos establecidos a través de mejores experiencias de usuario, menores costos y productos diferenciados, con especial potencial en infraestructura y pagos B2B.

Un nuevo equilibrio financiero

El cuadro que emerge de ambos estudios describe un sistema financiero donde la centralidad ya no se conquista por defecto: se construye, día a día, a partir de la capacidad de cada entidad para resolver necesidades concretas de los usuarios dentro de un ecosistema financiero cada vez más fragmentado.

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