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Argentina pidió ingresar al TransPacífico, qué implica el megapacto comercial para Javier Milei

Argentina solicitó ingresar al CPTPP, el mayor acuerdo comercial del Pacífico. El proceso podría transformar el comercio exterior y la economía.

Por Marcelo López Álvarez

La Argentina concretará en esta jornada un movimiento inesperado que puede alterar su inserción en el comercio global. Desde París, el canciller Pablo Quirno confirmó que el Gobierno de Javier Milei presentará formalmente la solicitud de adhesión al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP, por sus siglas en inglés), uno de los acuerdos de libre comercio más extensos y sofisticados del mundo contemporáneo.

La información se completó con el jefe de Gabinete Manuel Adorni, comunicando por redes sociales que la firma del pedido de adhesión se realizará durante la mañana de hoy.

El anuncio fue realizado en el marco del 18° Foro Económico Internacional sobre América Latina y el Caribe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). La decisión, sorpresiva e inesperada, del Gobierno abre un proceso de negociación que podría incorporar al país a un bloque que reúne a doce economías y representa cerca del 13% del Producto Bruto Interno mundial.

La solicitud de adhesión será entregada este miércoles al ministro de Comercio de Nueva Zelanda, país depositario del tratado. Según sostuvo Quirno, la apertura comercial constituye uno de los pilares centrales de la estrategia económica impulsada por el gobierno de Javier Milei.

La eventual incorporación al CPTPP implicaría para la Argentina el acceso preferencial a un mercado de casi 600 millones de personas, integrado actualmente por Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Reino Unido, Singapur y Vietnam. También permitiría profundizar la integración con economías que concentran parte del dinamismo comercial y tecnológico del siglo XXI.

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Pablo Quirno, anunció ayer en Paris la solitud de adhesión de la Argentina al Tratado Trans Pacífico

Un acuerdo que sobrevivió al retiro de Estados Unidos

El CPTPP tiene su origen en el antiguo Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), negociado durante la presidencia de Barack Obama como un instrumento destinado a consolidar la influencia económica estadounidense en la región Asia-Pacífico.

El tratado original fue firmado en 2016 por doce países ribereños del Pacífico y aspiraba a convertirse en la mayor zona de libre comercio del planeta. Sin embargo, el proyecto sufrió un fuerte golpe político cuando Donald Trump, apenas asumido en la Casa Blanca en enero de 2017, retiró a Estados Unidos del acuerdo argumentando que perjudicaba a la industria y al empleo norteamericanos.

La salida de Washington no significó el final del proyecto. Los once países restantes resolvieron mantener la arquitectura general del tratado y avanzar con una nueva versión, rebautizada como Comprehensive and Progressive Agreement for Trans-Pacific Partnership. El nuevo esquema conservó buena parte de las disposiciones originales, aunque suspendió temporalmente algunas cláusulas vinculadas principalmente a propiedad intelectual, impulsadas en su momento por Estados Unidos.

La firma definitiva se concretó el 8 de marzo de 2018 en Santiago de Chile. Desde entonces, el bloque consolidó su funcionamiento y amplió su alcance con la incorporación del Reino Unido, que se convirtió en el primer miembro europeo del acuerdo.

Un tratado de nueva generación

A diferencia de los acuerdos comerciales tradicionales, centrados exclusivamente en la reducción de aranceles, el CPTPP regula una amplia variedad de áreas vinculadas al funcionamiento de las economías modernas.

El tratado está compuesto por treinta capítulos que incluyen disciplinas sobre comercio de bienes, servicios financieros, inversiones, comercio digital, propiedad intelectual, compras públicas, normas laborales, estándares ambientales y mecanismos de resolución de controversias.

En materia arancelaria, establece esquemas graduales de desgravación para miles de productos. También contempla compromisos amplios en servicios y fija reglas específicas para el flujo transfronterizo de datos y el comercio electrónico, un aspecto que refleja el peso creciente de la economía digital.

Otro de sus rasgos distintivos es la incorporación de estándares laborales y ambientales más exigentes que los presentes en acuerdos comerciales de generaciones anteriores. El tratado también introduce referencias vinculadas a igualdad de género y reconocimiento de derechos de pueblos indígenas dentro de los procesos económicos.

La complejidad normativa del CPTPP implica, para los países aspirantes, la necesidad de adecuar marcos regulatorios internos y garantizar niveles elevados de apertura y previsibilidad jurídica.

La estrategia internacional de Javier Milei

Para la administración de Javier Milei, la adhesión al bloque representa una señal política además de una herramienta económica. El Gobierno busca consolidar un perfil de inserción internacional orientado hacia la apertura comercial y la reducción de barreras al intercambio.

Durante su exposición en París, Quirno cuestionó el modelo económico argentino de las últimas décadas y sostuvo que el país funcionó durante años bajo una lógica cerrada y proteccionista. En esa línea, defendió la necesidad de ampliar mercados y promover una integración más activa con las principales economías del mundo.

La iniciativa se inscribe dentro de una estrategia más amplia de acercamiento comercial. En febrero, la Argentina avanzó en un acuerdo con Estados Unidos que incluyó la eliminación de aranceles para más de 1.600 productos nacionales. La solicitud de ingreso al CPTPP aparece ahora como un nuevo paso dentro de esa política de apertura.

El Gobierno considera que una eventual incorporación al bloque podría favorecer especialmente a sectores exportadores vinculados al agro, la industria farmacéutica, la economía del conocimiento y los servicios tecnológicos. También apuesta a que el proceso contribuya a mejorar la llegada de inversiones extranjeras.

Un camino largo y condicionado

Pese al impacto político del anuncio, el ingreso argentino al CPTPP dista de ser automático. El procedimiento de adhesión requiere la aprobación unánime de todos los miembros del bloque y demanda extensas negociaciones técnicas.

Los países integrantes deberán evaluar si la Argentina cumple con los estándares regulatorios, comerciales y jurídicos exigidos por el tratado. También se analizará la capacidad del país para implementar reformas vinculadas a competencia, propiedad intelectual, legislación laboral y normas ambientales.

La experiencia reciente muestra que se trata de procesos prolongados. El Reino Unido inició su solicitud de adhesión en 2021 y completó su incorporación recién a fines de 2024. Uruguay, por su parte, comenzó formalmente su trámite en noviembre de 2025 y todavía continúa atravesando etapas de evaluación.

En el caso argentino, el Gobierno confía en que el respaldo financiero internacional y los vínculos consolidados con varias economías del bloque (entre ellas Japón, Canadá, Australia y el Reino Unido) puedan facilitar las negociaciones.

El pedido de adhesión también muestra los problemas entre discurso y acción que tiene el Gobierno de Javier Milei, ya que para poder sumarse al tratado deberá cambiar radicalmente sus ideas y medidas sobre temas ambientales, políticas de género y patentes, dentro de los esquemas económicos, para cumplir con los requisitos de los países miembros.

La solicitud de adhesión está firmada y comienza un proceso que puede demorar algunos años, pero que puede cambiar una parte importante del comercio exterior argentino.

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