La campaña de trigo 2025/26 quedará registrada como un hito productivo para la agricultura argentina. De acuerdo con las últimas estimaciones oficiales, la cosecha rondaría los 27 millones de toneladas, el mayor volumen desde que existen registros sistemáticos. El dato resulta significativo no solo por su magnitud, sino también porque se alcanza con una superficie sembrada relativamente estable y con rendimientos excepcionales.
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Argentina logra una cosecha récord de trigo, pero los precios frenan el ingreso de dólares
Cosecha récord de trigo en Argentina, con rindes históricos, pero con precios deprimidos que limitan el ingreso de los dólares que necesita el Gobierno.
Sin embargo, el logro físico no encuentra su correlato en términos de ingreso de divisas: los precios internacionales del cereal atraviesan uno de los peores momentos del siglo y limitan el impacto económico del récord. Los datos se desprenden del análisis que, a partir de datos oficiales, realizó el IERAL de la Fundación Mediterránea.
Producción récord con rindes sobresalientes
Según la previsión más reciente de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, con más de tres cuartas partes del área cosechada a mediados de diciembre de 2025, la producción nacional se ubicaría en torno a las 26,8 millones de toneladas. Si el clima acompaña, se trataría del mayor volumen histórico, superando con amplitud cosechas anteriores y consolidando una campaña excepcional desde el punto de vista agronómico.
Frente a las 18,5 millones de toneladas obtenidas en 2024/25, la producción crecería cerca de 50%. Un salto contundente. La explicación radica principalmente en la mejora de los rindes promedio, que pasarían de alrededor de 30 a 40 quintales por hectárea, un avance cercano al 40%. El área sembrada, en cambio, mostraría apenas un incremento marginal, del orden del 4%, hasta alcanzar unos 6,8 millones de hectáreas.
Incluso en comparación con el máximo anterior de la serie, correspondiente a la campaña 2021/22, el volumen actual sería aproximadamente un 20% superior, diferencia atribuible casi exclusivamente a mejores rendimientos, ya que la superficie cultivada se mantuvo en niveles similares.
Trigo: mucho grano pocos dólares
Pero desde el lado que más le interesa al Gobierno, la entrada de dólares, el panorama no es el mismo. Se estima que alrededor del 65% de la producción se destinará a la exportación, lo que equivale a unos 17,5 millones de toneladas. Con un precio promedio cercano a los 200 dólares por tonelada para los embarques entre diciembre de 2025 y mayo de 2026, el ingreso de divisas por exportaciones de trigo se ubicaría en torno a los 3.500 millones de dólares.
Este monto representa una mejora respecto de la campaña previa, pero resulta modesto en relación con el volumen físico alcanzado. En comparación con 2024/25, el valor exportado crecería cerca de 17%, pese a que las cantidades embarcadas en los puertos aumentarían más de un 35%. La importante brecha refleja con claridad el deterioro de los precios.
Más elocuente aún es la comparación histórica: las exportaciones trigueras en la campaña 2021/22 generaron alrededor de 4.700 millones de dólares; el valor esperado para 2025/26 sería un 25% inferior en términos reales, aun cuando el volumen exportado sería sensiblemente mayor.
Un contexto internacional adverso
El IERAL detalla que la clave de esta particular situación se encuentra en la coyuntura internacional. El precio medio del trigo argentino en la campaña 2025/26 se ubicaría entre los más bajos del siglo, prácticamente empatado con registros de mediados de la década de 2000 y solo por encima de los mínimos observados a comienzos de los años 2000. En términos reales, el valor actual se encuentra más de un 30% por debajo del promedio histórico, lo que limita de manera decisiva la capacidad del sector para transformar el récord productivo en un flujo equivalente de divisas.
Clima y señales económicas
Pese a este contexto adverso, detalla el trabajo de los especialistas de la Fundación, el cultivo logró sostenerse y expandir su rendimiento. Las condiciones climáticas jugaron un rol determinante, permitiendo rindes excepcionales en gran parte del área sembrada.
Para el IERAL, en los rindes excepcionales también incidieron señales de política económica orientadas a mejorar el clima de negocios: una menor presión impositiva efectiva, avances en la normalización del frente cambiario y una agenda declarada de reducción de costos y trabas administrativas. Estos factores contribuyeron a que el trigo se mantuviera dentro de la rotación agrícola, aun cuando las perspectivas de precios no eran alentadoras al inicio de la campaña.
El desafío hacia adelante
Para los especialistas de la Fundación, de cara al futuro, el desafío consiste en transformar este salto productivo en un proceso sostenible. En ese sentido, la discusión sobre los derechos de exportación ocupa un lugar central. La eliminación de las retenciones al trigo permitiría fortalecer la capacidad financiera del sector y sostener la inversión en tecnología, fertilización y manejo agronómico. En un escenario de precios internacionales deprimidos, contar con mayor margen resulta clave para amortiguar los vaivenes del mercado y los riesgos inherentes a la producción a cielo abierto.