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AGRICULTURA Y DESARROLLO

En la provincia de Mendoza, el deshidratado de frutas y hortalizas gana terreno en la economía regional

La provincia de Mendoza avanza en el deshidratado frutihortícola con aportes del INTA y el impulso de empresas privadas que apuestan a la actividad.

Por Soledad Maturano

La provincia de Mendoza se destaca por su potente desarrollo productivo, impulsado por su capital humano, recursos naturales y políticas públicas orientadas al crecimiento. Ocurre que la actividad agrícola y la incorporación de tecnología son un motor clave para el desarrollo económico. En este marco, la producción frutihortícola ocupa un lugar central en la economía mendocina.

En ese contexto, distintos trabajos coordinados entre productores, empresas, organismos y centros de investigación han sido elementales para sumarle valor a lo que se produce en la provincia. En este sentido, un caso de éxito es el deshidratado de frutas y hortalizas. Dicha práctica ha crecido y mejorado gracias al trabajo que llevan adelante desde el sector privado y organismos como el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) que, en muchos casos, trabajan a la par.

El rol del INTA en el deshidratado de frutas y verduras

De acuerdo a información oficial, desde hace más de dos décadas el INTA trabaja en el sur de Mendoza. La Estación Experimental Agropecuaria (EEA) Rama Caída es una base de operaciones para numerosos proyectos que buscan optimizar los procesos productivos y la materia prima local.

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En la provincia de Mendoza, el deshidratado de frutas y hortalizas gana terreno en la economía regional

"Llevamos años trabajando en el área de frutas y hortalizas deshidratadas, especialmente en ciruela, que es la actividad más fuerte en la zona sur", explicó a Sitio Andino la Doctora Paola Urfalino, investigadora del INTA. Según detalló, comenzaron con ensayos en laboratorio, detectando problemas vinculados a los conservantes. A partir de ahí, vincularon los resultados con las industrias para mejorar procesos productivos.

Además, la investigadora explicó que trabajan en la optimización energética de los hornos de secado e impulsan capacitaciones para pequeños y medianos productores. “Damos cursos teórico-prácticos para enseñar a procesar y deshidratar frutas y verduras. La idea es que tanto grandes como pequeños puedan sumarse a esta actividad”, añadió Urfalino.

Condiciones agroecológicas

Claudio Galmarini, director del Centro Regional Mendoza–San Juan del INTA, conversó con Sitio Andino y destacó la importancia que tiene el desarrollo de variedades específicas para el deshidratado de hortalizas: “Desde 1992 firmamos convenios con la industria para obtener cultivares adaptados a este proceso. Buscamos variedades con menor contenido de agua y mayor materia seca”.

Se trata de un trabajo que les permitió obtener cebollas con un 22% de materia seca que se tradujo en un aumento del 25% en el rendimiento industrial y un importante ahorro energético. “También logramos avances con zapallo y zanahoria”, completó.

Galmarini resaltó además que Mendoza tiene condiciones agroecológicas ideales para esta actividad: clima seco, riego controlado y bajo uso de agroquímicos. También destacó la importancia de implementar prácticas de agricultura regenerativa la cual “busca preservar la materia orgánica del suelo, la fertilidad, el uso eficiente del agua y la biodiversidad”.

Roll Food, un caso de innovación y sustentabilidad

Entre los productores que apuestan a la deshidratación de alimentos, se encuentra Roll Food. Ubicados en el departamento de Maipú, la empresa combina innovación tecnológica con compromiso ambiental y enfoque en productos naturales.

De acuerdo a su sitio oficial, se trata de un “equipo joven, dinámico e innovador que busca revolucionar la agroindustria creando productos plant-based y de etiqueta limpia”.

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En la provincia de Mendoza, el deshidratado de frutas y hortalizas gana terreno en la economía regional

Sitio Andino conversó con uno de sus socios, Horacio Campos, quien explicó: “Trabajamos hace más de seis años en este proyecto, enfocados en agregar valor a frutas y vegetales deshidratados. Apuntamos a procesos que no usen aditivos ni conservantes, solo producto natural”.

Un trabajo con perspectiva ecológica

Roll Food utiliza una tecnología específica conocida como DRAM, basada en el secado por tambor. “Transformamos frutas y vegetales en pulpas, que luego se aplican en una lámina muy fina sobre un tambor caliente. Esa lámina se seca en segundos y se convierte en escamas o polvo”, explicó Campos.

Muchas de las pulpas llegan ya procesadas, aunque también tienen una planta de pulpado propia. Allí trabajan con tecnología de vacío que permite conservar color, aroma y nutrientes. “Al final del proceso, obtenemos un producto con 3 a 5% de humedad que puede almacenarse hasta dos años, sin frío ni aditivos. Es ideal para reducir costos logísticos”, agregó.

Tal como se adelantó, el enfoque ambiental es esencial en esta empresa: “Usamos vapor generado con pellet de madera y energía eléctrica de paneles solares. Toda la producción apunta a minimizar el impacto ambiental”.

Se trata de un proyecto joven que, en este momento, comercializa en el interior del país: Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba principalmente. Sin embargo, sus objetivos van más allá del mercado local: buscan expandirse para comenzar a exportar.

Diario Sitio Andino estará abordando en profundidad los principales temas referentes a la economía regional de Mendoza, con el objetivo de ofrecer a sus lectores un panorama claro y actualizado sobre la producción, el empleo, las inversiones y los desafíos que atraviesan los distintos sectores productivos de la provincia. Podés seguir informándote con: La ciruela deshidratada en Mendoza se afianza como una industria clave para la economía regional .

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