Luego de que se hiciera público a través de los medios de comunicación el ascenso de casos de violencia entre jóvenes de Malargüe, algunos de ellos integrantes de comunidades educativas; desde estas instituciones, y otras del Estado han comenzado a delinear estrategias para evitar este tipo de conductas sociales, entendiendo que tanto en el abordaje, como en la solución, debe participar la comunidad en su conjunto.
Violencia juvenil: "Si nos involucramos" podemos erradicarla
El Orientador Social de la Escuela Secundaria Técnica Industrial Minera, el licenciado Rafael Zagal, opinó sobre los hechos de violencia que se vienen registrando entre adolescentes, y que involucra a integrantes de comunidades educativas, como fuera informado por la titular de la institución, profesora Carolina Peña, vicisitudes que fueron confirmadas por la Policía de Mendoza y que en la última semana tuvo a menores aprehendidos y padres sancionados por el Código Contravencional.
Sobre la cuestión, Zagal dijo que “técnicamente es un tema social, no es sólo de la escuela, ya que es una de las instituciones que trabaja muy bien, tenemos muchísimos protocolos, los cumplimos todos por normativa vigente, es una problemática social que va mucho más allá”, explicó, solicitando “un llamado a formar una red comunitaria, hay muchos proyectos desde lo social como profesional que lo podemos plantear, inclusive que se reactiven ciertas instituciones que lamentablemente no están funcionando” manifestó, aclarando que “no es una crítica en particular, pero la gente sabe que hay direcciones de la Juventud, Economía Social y Área de familia que lamentablemente el último año se han quedado sin profesionales”.
Ahondando en el tema precisó “esto es una realidad de jóvenes, todos menores de edad que por algún motivo están en la calle” aclarando que con énfasis que “no son chicos de la calle, y técnicamente hay una diferencia muy grande”.
En el llamado a la comunidad para enfrentar este problema expresó que “necesitamos a la familia, la escuela”, esta última que “siempre está disponible y que participa en todo”, además de otras organizaciones del Estado y no gubernamentales como “iglesias y clubes” que también realizan “una labor social muy importante”.
En su análisis, el trabajador social buscó como eje y herramienta disponible a los espacios públicos y abierto como las plazas “que están equipadas, pero lamentablemente necesitamos que esas plazas funcionen” con actividades recreativas que contengas a jóvenes.
Consultado si esta problemática, la de la violencia juvenil o adolescente tiene solución, no dudó Rafael Zagal en responder que “si”, entendiendo que es necesario el involucramiento de toda la comunidad, para redondear diciendo que “si lo hacemos ahora estamos a tiempo”.