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Cultura y tradición

Malargüe: llega una nueva edición de la Fiesta Vuelta del Veranador

La misma se celebra en la localidad de Bardas Blancas, y conjuga destrezas gauchas, actuaciones de artistas locales y de Chile, además de la elección de la Reina.

Por Claudio Altamirano

Pobladores de la zona rural de Malargüe han organizado para este fin de semana una nueva edición de la Fiesta Vuelta del Veranador, celebración que conjuga velada a la Virgen, desfile, destrezas gauchas, actuaciones de artistas locales y de Chile, además de la elección de la Reina, entre otras actividades abiertas a todo el público.

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Hasta el domingo próximo, se realizará la XXXI Fiesta Vuelta del Veranador, celebración popular arraigada en la cultura malargüina, con profundas raíces que mantienen intacta la tradición e idiosincrasia del departamento con marcada historia en la actividad ganadera, y presencia de crianceros que han sabido ganarle al clima y tiempo con prácticas milenarias en el manejo de ganado, y que en esta parte de Mendoza llevan casi dos centurias, como la trashumancia.

Esta actividad, que la UNESCO también la incluye entre un importante listado de bienes patrimoniales, es el "desplazamiento estacional de personas y su ganado entre varias regiones geográficas o climáticas", que en Malargüe y el norte neuquino se da entre los meses de noviembre y abril, cuando puesteros buscan mejores pastos para sus piños de cabras o majadas de ovejas, como así también manadas de vacas, en los profundos valles cordilleranos, muchas veces por angostos y peligrosos senderos. A ese traslado de animales, y la permanencia en alta montaña, se lo denomina veranada.

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Toda la comunidad de Bardas Blancas participa.

Una fiesta que es agradecimiento con la familia

Y estos crianceros, veranadores, familias enteras que realizan estas travesías, desde mediados de los '90 tiene su fiesta, que nace de una manera muy particular en la zona de Bardas Blancas, en cercanías del Río Grande, a unos 60 kilómetros al suroeste de la ciudad de Malargüe, surgió como necesidad de homenajear a estos pobladores rurales, pero también como demostración de respeto a aquellos puesteros que fallecieron en la cordillera.

"Aquel año el temporal fue más duro, se precipitó con tanta fuerza que la muerte salió a buscar a un arriero que se atreviese a abrir camino a pesar de todo" relata el historiador Francisco Parada, enfatizando "don Polo Guiraldes perdió el duelo, y esa desgracia poco después despertó la conciencia en Bardas Blancas" resumiendo en su narración "siempre hay que agradecer al Dios Omnipotente el poder volver a abrazarte con los tuyos, y así la tragedia dio paso al festejo, y la tristeza se llenó de tonadas y cuecas sentidas".

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