sábado 26 nov 2022
Los imprescindibles de Mendoza

Teatro Independencia, el orgullo de los mendocinos

El 14 de noviembre de 1925 se inauguró el Teatro Independencia, el espacio de mayor trascendencia cultural que tiene Mendoza.

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Por Walter Gazzo 13 de noviembre de 2022 - 10:30

l Teatro Independencia es la sala más importante que tiene la provincia de Mendoza y el prestigio que otorga presentarse en ese lugar es único. Admirado por mendocinos y visitantes, el Independencia es reconocido en todo el país por su arquitectura, su magnífico escenario, su acústica y su rigor.

Es sede permanente de la Orquesta Filarmónica de Mendoza –organismo estatal- como así también de varias agrupaciones que tienen espacio en sus talleres adyacentes.

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Su historia

A mediados del año 1922 el gobernador Carlos Washington Lencinas remitió a la Legislatura un proyecto de ley sobre la construcción de un teatro, hotel y casino anexo. La ubicación era un todo un tema y se eligió la manzana donde había funcionado la vieja Penitenciaría y –en ese momento- estaba ocupada por el Cuartel General de Bomberos.

El resultado fue una serie de obras con un criterio de estilo arquitectónico. Supervisado por el Ministerio de Obras Públicas de la Nación, el proyecto ya tenía los planos aprobados desde octubre de 1923, diseñados por el arquitecto Alfredo Israel. La ejecución de la obra demandó dos años y estuvo a cargo de la empresa constructora de los ingenieros Perrone y Ayerza. Su diseño seguía el estilo académico francés y su fachada incluía un frontis neoclásico, con columnas corintias, un friso de estilo rococó, el Escudo de Mendoza en bajorrelieve y una balaustrada coronando el conjunto.

Las obras se llevaron a cabo y el casino fue inaugurado el 15 de marzo de 1924 mientras que el Hotel Plaza lo hizo el 4 de abril de 1925.

El 14 de noviembre de 1925 se llevó a cabo la preinauguración del Teatro Independencia. Ese día se realizó un festival artístico organizado por la Brigada de Señoras de la Liga patriótica. Y el 18 de noviembre se inauguró oficialmente con la representación de la obra “La emigrada”, de Vicente Martínez Cuitiño, ofrecida por la compañía argentina de Dramas y Comedias que encabezaba la prestigiosa actriz Camila Quiroga y dirigía Joaquín de Vedia. Desde uno sus palcos observaba expectante y orgulloso el Interventor Federal Dr. Enrique Mosca.

En 1928 se puso al frente de la programación a la Sociedad Angeloni y Compañía. Esta nueva empresa acostumbraba anunciar los espectáculos en los diarios con la denominación de “Cine Theatre Independencia: arte - moralidad - confort”. En esos años todo era proyección de películas mudas con acompañamiento de orquesta en vivo o de piano.

Las presentaciones en vivo en el Independencia abarcaron un amplio espectro: compañías de revistas, operetas, zarzuelas, recitales poéticos y musicales, orquestas de tangos, elencos de diversos géneros teatrales, conferencias y bailes de carnaval.

En mayo de 1930 se estrenó en Mendoza el primer filme sonoro. Fue “El desfile del amor” con Maurice Chevalier, Jeanette MacDonald y Lupino Lane. Y en 1944 el Independencia fue adaptado para la proyección de películas. La primera obra proyectada en el mismo fue “Casablanca”.

En 1950 se estableció un acuerdo de locación entre la Universidad Nacional de Cuyo y la Sociedad Inmobiliaria Schauffhausen, por el cual la Universidad lo alquilaría hasta 1954 para hacer funcionar allí las Escuelas Superiores de Música y de Arte Escénico, el Instituto de Arte Coreográfico, los Coros, la Orquesta Sinfónica, Salón de Grados y sus dependencias administrativas.

El incendio

El 22 de octubre de 1963 un incendio afecto parte de la sala lo que hizo que se mantuviera cerrada por casi dos años. Se perdió el escenario, el telón de boca, las primeras filas de butacas y algunos instrumentos musicales como el piano y los timbales de la orquesta.

El 25 de septiembre de 1965 se reinauguró con la presentación del Ballet del Teatro Colón.

En diciembre de 1971 comenzó una nueva refacción y en 1991 se llevó a cabo la tercera remodelación. Deteriorado por el paso del tiempo, debió ser nuevamente restaurado a partir del año 2000. El 21 de septiembre de 2003, fue reinaugurado con una presentación de la soprano mendocina Fabiana Bravo.

La Sala Mayor de Mendoza es centro de temporadas de ópera y ballet, producciones teatrales de envergadura realizadas por artistas locales y visitas emblemáticas del país y del mundo. La tarea desarrollada le valió ser declarado "Monumento Histórico de la Nación Argentina" tal como lo anuncia el Decreto 837, de 2011.

El teatro para los artistas mendocinos

“Pararse en las tablas del Independencia es único, es un sueño concretado” suelen decir los artistas mendocinos que tienen la enorme posibilidad de mostrarse allí.

Pero el teatro está lleno de historias: alguna vez fue circo (allá por 1930) con animales y todo; sede de bailes de Carnaval; alquilado para publicidades; filmación de recitales y obras de teatro; y cierres de congresos políticos y sociales.

También sufrió pérdidas enormes: para 1974 Antonio Cafiero fue el Interventor de Mendoza. Si bien sólo estuvo nueve meses al frente del Ejecutivo, su paso por Mendoza fue siempre recordado por la “desaparición” del piano Teatro Independencia. Según se dijo por entonces, el líder peronista se alojaba junto a su familia en el antiguo Hotel Plaza y una de sus hijas tomaba clases de piano. Por este motivo, aseguraban que Cafiero hizo trasladar el instrumento musical hasta el hotel y desde entonces nunca más se lo vio. De todas maneras, el difunto dirigente siempre negó este hecho.

En la década de los 90, la boletería del teatro fue asaltada en la previa de una presentación de Fito Páez y el hecho nunca más se aclaró.

Y, como todo buen teatro que se precie, tiene su fantasma, y según los mismos empleados del teatro “Es un ánima traviesa, pero sin intenciones malignas. Sólo apaga las luces de los baños cuando hay gente adentro, acomoda las butacas haciendo ruido y le gusta salir en algunas fotos”.

Por las tablas del Teatro Independencia pasaron famosos como José Ortega y Gasset, Josephine Baker, Arthur Rubinstein, el pensador hindú Jeddu Krishnamurti, el American Ballet, el Ballet Ruso, Jorge Luis Borges, Mario Vargas Llosa, Mikhail Gorbachov, Javier Pérez de Cuellar, John Malcovich, Mikhail Baryshnikov, Willem Dafoe y todos los grandes artistas argentinos de distintas disciplinas.

"Hay hombres y mujeres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles" (Bertolt Brecht).

Fuentes: Teatro Independencia, memoria cultural de un pueblo, de José Francisco Navarrete; diario Los Andes; Prensa Mendoza.

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