Este viernes

Jorgela Argañarás trae su muestra de pinturas a Mendoza

En el ECA, quedará inaugurada una muestra de arte de la talentosa artista Jorgela Argañarás, titulada "La flor nocturna".

Por Walter Gazzo

La artista Jorgela Argañarás dejará inaugurada –este viernes- su muestra titulada “La flor nocturna”. La cita será en el Espacio Contemporáneo de Arte Eliana Molinelli (ECA - 9 de Julio y Gutiérrez, Ciudad), a las 20 y se extenderá hasta el 2 de julio. La entrada es libre y gratuita.

Jorgela nacida y criada en Viedma, vivió unos años en General Conesa, actualmente vive y tiene su taller en San Isidro, provincia de Buenos Aires y pasa largas temporadas en su casa - taller de La Lobería.

Fue bailarina, comenzó a pintar como artista emergente en los 90. En el año 2000 inició su formación como pintora en distintos talleres de Buenos Aires con los maestros: Nora Corradetti, Juan Astica, Roberto Páez y Ariel Mlynazewicz entre otros.

Han sido sus curadores: Juan Astica, Maggie de Koenigsberg, Duilio Pierri, Damián Masotta, Sergio Cruz, Lila Siegrist, Roberto Echen, Vivian Levinson y Miguel Ronsino.

Argarañás se dedica a la pintura desde hace más de 20 años pero está muy vinculada al espectáculo y la comunicación ya que durante muchos años tuvo una oficina de prensa donde trabajó con artistas de la talla de Fito Páez, Joaquín Sabina, Cosquín Rock y muchos más. Además, es mamá de dos músicos.

La obra según la artista

Jorgela Argañarás habla sobre su obra: “En el instante exacto del atardecer, abre una flor amarilla, radiante y luminosa. Son decenas de flores las que abren y todas son una. La flor nocturna, pienso…

En ese sincronismo entre la caída del sol y el despertar de la flor, hace su aparición el colibrí patagónico, característico por sus colores tierra y su ser fugaz. Se suman dos abejorros negros que veo caer una y otra vez como flechas sobre el monte. Beben el néctar de la flor nocturna en una danza armónica y sincronizada.

Un milagro natural perfecto del que nace esta muestra “La flor nocturna”, una serie de obras que pinté luego de esa tarde, en la casa taller de mar de La Lobería, Viedma, Río Negro, mi lugar en el mundo, el de mis hijos y el de mi compañero”.

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