sábado 17 sep 2022
Los imprescindibles de Mendoza

Antonio Di Benedetto, el gran escritor mendocino

Este año se cumplen 100 años del nacimiento de Antonio Di Benedetto, uno de los grandes hombres de letras que tuvo Mendoza.

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Sus padres, de ascendencia italiana los dos, fueron José Di Benedetto, nacido en Argentina, y su madre, Rosario (Sara) Fisígaro, de nacionalidad brasileña. Antonio tuvo a Carmen como hermana seis años menor que él.

Su infancia la disfrutó en la casa ubicada en El Bermejo, donde también funcionó la botica de su padre. En Los Corralitos quedaba la casa de sus abuelos paternos, recordada muchos años más tarde como un lugar de infancia feliz y de “mucha noche” porque allí no llegaba la electricidad.

Di Benedetto inició sus estudios primarios en la escuela Alejandro Mathus pero luego la familia se mudó al centro de Mendoza y Antonio pasó a la escuela Tiburcio Benegas. En 1933 su padre muere y viaja, en compañía de su tío, a Buenos Aires, donde conoció la imprenta de un periódico, cosa que lo marcaría de gran manera. A finales de 1940 se graduó como bachiller en el Colegio Nacional Agustín Álvarez y para ese año ya había empezado a colaborar en el diario La palabra y en La semana.

Ingresó a la Universidad Nacional de Córdoba para estudiar derecho en 1941, pero no iba a terminar los estudios. Ya el mundo del periodismo lo llamaba y también sus obligaciones familiares, pues su madre y su hermana lo necesitaban en Mendoza. Ese mismo año empezó sus labores como reportero profesional en el diario La Libertad para el que cubrió el impactante terremoto de San Juan, mientras colaboraba en publicaciones como La Nación y la revista Mundo Argentino.

En 1945 ingresó al diario Los Andes, donde trabajó hasta su detención. Esta ocurrió el 24 de marzo de 1976, cuando militares irrumpieron en su despacho de subdirector del diario y se lo llevaron preso al Liceo Militar General Espejo. Nunca se presentaron cargos en su contra. Siendo una víctima más, en cuatro ocasiones sufrió simulacros de fusilamiento, fue torturado y apaleado, conservando por ello heridas en la cabeza y padeciendo brotes de amnesia. Después de ser torturado y humillado, casi dieciocho meses después, el 3 de septiembre de 1977 recuperó la libertad. Tuvo que salir exiliado a Europa. Dejó en Mendoza a su esposa, Luz; a su hija, Luz; a su hermana, Carmen y a su sobrino, Daniel, una pequeña familia a la que amó profundamente.

Después de un breve paso por Francia, residió principalmente en España entre 1978 y 1984 y desde allí continuó trabajando, escribiendo, ofreciendo conferencias en universidades y viviendo modestamente hasta 1984, año de su regreso a Argentina. Aquí recibió homenajes y reconocimientos, fue elegido miembro de la Academia Argentina de Letras y fue nombrado asesor de la Secretaría de Cultura de la Nación.

Tras debutar en 1953 con los cuentos de Mundo animal -los bichos están muy presentes en su obra- y, antes de aquel infausto día de 1976, Di Benedetto ya había publicado la práctica totalidad de su crucial conjunto novelístico. Se considera que El pentágono (1955) es, por su singular estructura, el antecedente inspirador de Rayuela (1963), de Julio Cortázar. Di Benedetto, tanto por su cautiverio, su consiguiente derrumbamiento psicológico y su penoso exilio como por la originalidad y peculiaridad de su escritura, quedó fuera de las relampagueantes luces del llamado boom latinoamericano, siendo para muchos un autor muy superior a varios de los narradores catapultados por el hervor de aquel fenómeno editorial.

“A las víctimas de la espera”, reza la dedicatoria de Zama (1956), su gran obra maestra. El tema (dramático) de la espera -que no de la esperanza- unifica Zama con El silenciero (1964) y Los suicidas (1969), tres novelas deslumbrantes.

Antonio Di Benedetto, escritor y periodista mendocino, amante del cine, de la noche y del silencio, legó una literatura desafiante y vanguardista, fue un periodista ético y determinado, fue también una víctima más de la dictadura y fue espejo de sus personajes al representar en el imaginario de sus lectores a una víctima de la espera.

Di Benedetto recibió varios premios y reconocimientos a su obra, como su nombramiento como Caballero de la orden de mérito italiana, la Medalla de oro de la Alliance Française o una Beca Guggenheim

Falleció en la Ciudad de Buenos Aires el 10 de octubre de 1986 por un accidente cerebrovascular.

"Hay hombres y mujeres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles" (Bertolt Brecht).

Fuentes: Diarios El Mundo. El País, La Nación, revista Eñe y datos de distintos estudios de la UNCuyo.

Autobiografía

Antonio Di Benedetto

Escrita en 1968 por encargo para una publicación de Alemania Occidental.

He leído y he escrito. Más leo que escribo, como es natural, leo mejor que escribo.

He viajado. Preferiría que mis libros viajen más que yo.

He trabajado, trabajo. Carezco de bienes materiales (excepto la vivienda que tendré).

Una vez, por algo que escribí, gané un premio, y después otro y después... hasta unos 20 de literatura, uno de periodismo y otro de argumentos de cine.

Una vez tuve una beca, que me dio el Gobierno de Francia, y pude estudiar algo en París.

Un tiempo quise ser abogado y no me quedé en querer serlo, estudié mucho, aunque nunca lo suficiente.

Después quise ser periodista. Conseguí ser periodista. Persevero.

Una época anduve de corresponsal extranjero (por ejemplo, revolución de Bolivia, la que llevó al poder a René Barrientos).

Yo quería escribir para el cine. Pero en general no soy más que un espectador de cine, y también periodista de cine. Una vez fui al Festival de Berlín, y otra al de Cannes, y otra a Hollywood, el día de los Oscar, y otra… Bueno, en el Festival de Mar del Plata un año me pusieron en el jurado internacional de la Crítica.

Soy argentino, pero no he nacido en Buenos Aires.

Nací el Día de los Muertos del año 22.

Música, para mí, la de Bach y la de Beethoven. Y el «cante jondo».

Bailar no sé, nadar no sé, beber sí sé. Coche no tengo.

Prefiero la noche. Prefiero el silencio.

Bibliografía

Mundo Animal (1953)

Volamos (1953)

El pentágono (1955)

Año 1970 (1955)

Zama (1956)

Cuentos claros o grot (1957)

Declinación y ángel (1958)

El cariño de los tontos (1961)

Caballo en el salitral (1961)

El silenciero (1964)

Fragmento (1964)

Two stories (1965)

Los suicidas (1969)

El juicio de Dios (1975)

Absurdos (1978)

Cuentos del exilio (1983)

Sombras, nada más (1985)

Páginas escogidas (1987)

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