Cada inicio de temporada plantea un desafío especial para el tenis argentino: la gira oceánica, con el Abierto de Australia como examen mayor. El primer Grand Slam del año ha sido históricamente adverso para la Legión albiceleste, que vuelve a Melbourne con pocos puntos por defender y el objetivo de torcer una tendencia persistente.
Melbourne, el desafío que vuelve: qué defiende el tenis argentino en la gira oceánica
El tenis de Argentina se presenta en Australia con la única premisa de conseguir buenos resultados. Mirá lo que está en el horizonte.
La historia respalda esa dificultad. Salvo excepciones puntuales, el tenis argentino rara vez logró instalarse en la segunda semana del Australian Open, un torneo que, por superficie, clima y calendario, suele castigar a los jugadores sudamericanos.
Australia, un Grand Slam históricamente adverso para el tenis argentino
En el cuadro masculino, solo Guillermo Vilas logró consagrarse campeón en Melbourne, con títulos en 1978 y 1979, una marca que permanece intacta desde hace más de cuatro décadas.
Las mejores actuaciones posteriores incluyen la semifinal de David Nalbandian en 2006, los cuartos de final de Juan Martín del Potro en 2012 y los octavos de final de Diego Schwartzman en 2020.
En la edición 2025, el mejor resultado argentino fue la tercera ronda, alcanzada por Francisco Cerúndolo, un dato que confirma la complejidad del torneo para la delegación nacional.
En la rama femenina, el panorama es aún más restrictivo. Ni siquiera Gabriela Sabatini pudo disputar una final en Australia, y los registros positivos se concentran mayormente en la década del noventa.
Resultados recientes y puntos sumados en la gira oceánica
En términos numéricos, los argentinos mejor posicionados en el ranking ATP lograron un balance moderado. En total, los nueve jugadores principales sumaron 11 victorias, incluyendo encuentros de clasificación, con una producción limitada en el cuadro principal del Abierto de Australia.
Francisco Cerúndolo fue el más destacado, con 100 puntos, seguido por Tomás Etcheverry, que acumuló 95 unidades gracias a una regularidad sostenida.
Más atrás quedaron Mariano Navone, Sebastián Báez y el resto del grupo, con producciones discretas que reflejan las dificultades de adaptación al arranque de temporada.
El balance femenino y un margen amplio para crecer
En el circuito WTA, la única argentina con ingreso directo al cuadro principal del Australian Open 2026 será Solana Sierra, mientras que Lourdes Carlé fue quien más puntos sumó en la gira previa.
También lograron aportes al ranking Julia Riera y Nadia Podoroska, aunque sin resultados que permitan todavía pensar en un salto de calidad inmediato en Melbourne.
Pocos puntos por defender y una oportunidad latente en 2026
Con escasos puntos por defender respecto del año anterior, el tenis argentino afronta la nueva temporada con un margen claro para crecer. La presión es menor y la expectativa se centra en aprovechar esa ventana para mejorar rendimiento y ranking.
La gira oceánica deja, una vez más, la sensación de una cuenta pendiente, pero también la posibilidad concreta de revertir una historia que, hasta ahora, ha sido esquiva. Con trabajo, adaptación y continuidad, Melbourne vuelve a ofrecer una chance de cambio.