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Selección de fútbol de Argentina

La Selección de Fútbol de Argentina de cara a una historia que queremos que nunca termine

La Selección de Fútbol de Argentina remontó un histórico partido ante Inglaterra y lo doblegó 2 a 1 pasando a la final de la Copa Mundial de Fútbol de 2026.

Por Pablo Marcelo Pérez

Era un partido, si claro. El Gran DT de la Selección de Fútbol de Argentina lo confesó en el antes y millones con "los dientes apretados y mordiéndonos la lengua", asentimos contenidos. Pero a la hora señalada y cuando el himno nos transformó en el ser argentino y comenzó por ellos a gritarse desde el alma, supimos que estábamos parado una vez más de cara a una historia inolvidable.

Se posó la imagen del Diego en la voces de ellos y la rebeldía de aquellos corazones valientes del ´86 que tomaron revancha de las heridas recibidas y tantas lágrimas de dolor derramadas, supieron que desde el canto furioso debían dejar el alma y lo hicieron.

Y así este grupo de valientes atrevidos 40 años después, con un descomunal genio de 39 años detuvieron el tiempo y se colaron en el túnel de la vida escarbando emociones, removiendo recuerdos y enfrentando con la frente elevada este partido y entendiendo que lo era, pero no uno más. Era el partido de sus vidas.

Con entrega, potrero y talento imprimieron un sostenido canto de fútbol y regaron en cancha yanqui frente justamente a esos ingleses un testimonio de acto de fe. Esa fe, que respaldan desde la unión simbiótica que con carácter construyeron y fomentaron en Qatar, levantando esa Copa que agigantó hasta el infinito el valor del fútbol nacional.

Así entonces y cuando el tiempo tirano se escabullía sin contratiempos dejando sin la Copa Mundial de Fútbol de 2026 al campeón, se levantó y aplastó sin piedad a una Inglaterra que saboreaba su segunda final. El daño fue absoluto, letal, destructivo e Inglaterra cayó de rodillas ante los "Reyes del Fútbol", ese que inventaron, pero Argentina lo hizo enorme en el mundo.

Y el desahogo de estos muchachos, eternos en nuestros corazones, fue una imagen que emociona, desatando una euforia sin barreras que unió cada pueblo de un país que nunca termina de salir a la luz, pero que cuando ve al menos un destello fugaz, se une a la causa común de gozar como nadie y saberse importante e imponente como ninguno.

Era un partido de fútbol, pero nadie podrá quitarle a millones - incluidos a estos guerreros - un nuevo sabor a revancha, "por el Diego, por Malvinas y por la cuarta de Leo..."

La invasión gaucha se paró de pecho y seguirá enamorando a generaciones sin fin hasta el infinito de los tiempos.

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