En Independiente Rivadavia la situación con un sector importante de los hinchas-barras ha llegado a su punto límite. En la Lepra, desde hace un tiempo a esta época y tras conflictos internos por hacerse con el poder del "negocio sucio" en el riñón de la popular, se vienen cometiendo decenas de hechos que atropellan y estropean el bienestar en una de las parcialidades con más seguidores en la provincia. Dirigentes que pasaron y solo dejaron desesperanza, otros que en su intención por unificar sellaron pactos de acuerdos inviables y algunos que direccionados en pos de defender la armonía, fueron dejados sin efecto con maltratos certeros. Ninguno pudo extirparlos.
Dejen a la Lepra en paz: apretadores seriales y cobardes
Sí que hubo aprietes, extorsiones, violencia sistemática; todo escudado bajo el lema "para salvar el club". Y la Lepra, más grande que cualquiera de estos cobardes, plantado en la historia de sus hazañas y sostenido en el clamor de miles de pasiones que se desviven por sus colores, supo cada vez erguido, recto y orgulloso salir a flote. Sacar la cabeza y mirar de frente. Lo que no pudo, porqué para ello hay que sentirse libre de extorsionadores, fue desterrarlos definitivamente a este grupúsculo de vividores
Se bancó la Lepra tantos tontos y tarados, que en ese campeonato de "las voces del mal" ya debió cantar campeón hace rato. Hoy vuelve a ser noticia, por robos y amenazas a jugadores, antes los fue por apretadas delirantes en contra de los que ruegan por la paz de Independiente Rivadavia.
Son cabos sueltos que entre saltos con gritos y mal vestidos de azul, deshacen corazones dolidos que sólo asisten al Gargantini a enloquecerse por el amor con su Lepra, su Independiente Rivadavia.
¿Qué pretenden señores ociosos?.
Pretenden apoderarse de todo, pero sin nada a cambio, o ese cambio que sea siempre un vuelto entregado por la ilegalidad, negocios espurios con entradas, bebidas, drogas o simplemente creyendo que en el mundo de hoy "tenerla más larga" garpa. Empoderados del mal son, imbéciles con destino errante.
Expongamos al cáncer del club, el Club Sportivo Independiente Rivadavia es familia. Todos a la norte, reza una publicación en redes sociales para inculparlos, pero con eso sólo no alcanza, quizás sí sea una evidencia sobre una tema que todos en el mundo de la lepra conocen, todos saben quién es quién, pero nadie se anima por temor a ir más allá de lo permitido en la sangría violenta que convive en este y cualquier club en el país. En todos lados se cuecen habas, incluido Independiente Rivadavia.
La Lepra necesita madurar, principalmente en aquellos que direccionan su destino institucional, necesita que se denuncie, necesita que se persiga y se eche a los violentos, que nadie se asuste en decir no y que ese "no" tenga cientos de "si" en apoyo, que se junten los buenos y maltraten con la ignorancia y el descrédito a estos tipos que se golpean el pecho y recurren a artilugios para clavarle por la espalda un estúpido puñal al club Independiente Rivadavia.
Dejen a La Lepra en paz, su nombre es parte del sagrado manto de los clubes que forjaron el fútbol del país y nadie tiene el derecho mínimo de condenarlo a moretones insolentes de un par de pelotudos descerebrados.
Dejen a la Lepra en paz. No se merece tamaña ofensa de nadie que sepa aunque sea un pellizco, de su valiente y maravillosa historia.
- Temas
- Lepra
- Independiente Rivadavia
- club