Yo estudio para seguir adelante, pero no para ser el mejor promedio. Yo estudio para seguir adelante, pero no para ser el mejor promedio.
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El día que reunió a los estudiantes más destacados de la Facultad de Medicina.
Foto: FCM UNCUYO
Sus palabras reflejan no solo compromiso, sino también una personalidad inquieta y curiosa, que encontró en la maternidad un nuevo impulso. “Soy un poco inquieta, curiosa, me gusta aprender todo el tiempo. Pero también lleva su responsabilidad, ¿no? Y ahora, desde que tuve a mi hijo, mi prioridad es él”, agregó.
Estudio, vocación y maternidad: lo que resta del 2025 será clave en la vida de Bárbara
“Mi mamá por ahí no estuvo muy presente conmigo porque tenía que trabajar mucho, y si no, no comíamos”, expresó Bárbara con honestidad. Aunque hoy cuenta con el acompañamiento de su familia, asegura que sus estudios no tienen como meta destacarse académicamente: “Ahora estudio para seguir adelante, pero no para ser el mejor promedio”.
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El acto de cambio de banderas fue el 26 de julio.
Foto: FCM UNCUYO
La noticia de haber sido elegida como abanderada nacional la sorprendió, ya que, a diferencia de otros compañeros que sí lo anhelaban, ella nunca lo buscó. Su motivación principal siempre fue otra: “Enfermería es mi vocación”, destaca con gran convicción.
Mi mamá siempre me me motivó a estudiar. Mi mamá siempre me me motivó a estudiar.
A tan solo dos materias de recibirse como licenciada en Turismo -carrera que planea retomar en agosto-, también proyecta iniciar la Tecnicatura en Francés. Bárbara tiene muy claro que este año marcará un antes y un después en su vida: “Este año quiero terminar con todo para dedicarme a ser mamá (...). Quiero que mi mundo sea el hospital, mi trabajo y mi hijo”.
Aunque ser abanderada no era parte de sus objetivos, hoy lo vive como un reconocimiento profundamente valioso: “Después de todo el esfuerzo y todas las cosas que aparecieron, y los obstáculos, fue un lindo reconocimiento”.
Inició con varios traspiés, pero al final encontró el camino
Al repasar su recorrido, Bárbara recuerda que ingresó a la carrera de Enfermería en 2020, en plena pandemia. Proveniente de la escuela secundaria Enrique Sáenz, de orientación contable, se enfrentó a un inicio cuesta arriba, con materias cargadas de química y física. Su adaptación no fue fácil: “Pasé por cuatro profesores particulares. Me costaba (aprender) un montón”.
8 de Julio de 2025, Bárbara Romina Plasencia - Enfermera - Soy MÁS
Foto: Cristian Lozano
Fue recién con el cuarto profesor, Esteban, que encontró el apoyo y la paciencia necesarios para seguir adelante. “Él me vio colapsar muchas veces, llorar así, decir ‘Esto no puedo. No puedo con esta materia, no puedo’, y tuvo mucha fe en mí”, recordó con cariño y con quién aún mantiene contacto.
Entré a enfermería por mi mamá, para hacer la diferencia Entré a enfermería por mi mamá, para hacer la diferencia
A pesar de reprobar materias en el primer año, como Fisiología, confió en sí misma y volvió a intentarlo, con el respaldo de Esteban: “Si hubiera sido el primer profesor que me encontraba, me hubiera ahorrado el tiempo y seguramente hubiera pasado (de año)”, afirmó Bárbara.
Incluso antes de iniciar con las clases particulares, atravesó un momento difícil que casi le costó la movilidad de un brazo. Mientras andaba en bicicleta, se accidentó con un auto y cayó sobre su hombro. “De suerte no me agarró el nervio, porque si no me hubiera quedado con el brazo muerto”, relató.
El nacimiento de una vocación marcada por el compromiso y la empatía
Como todo tiene un porqué, Bárbara compartió una anécdota íntima que fue clave para que eligiera estudiar Enfermería, pese a que en un principio su objetivo era recibirse en la carrera de Turismo. “Mi mamá, a mediados de 2017, estuvo internada un mes en el Hospital Central. Entró por un dolor de espalda y la terminaron dejando porque estaba con una anemia grave y tenía un tumor en el ovario”, relató.
Al ser solo ellas dos, la estudiante fue quien estuvo a su lado durante todo ese tiempo, junto a su tía. Por suerte, la enfermedad no representó un riesgo grave para su madre, pero sí hubo algo que la marcó profundamente durante esa internación. “Había muchas cosas que no me gustaron. Por ejemplo, cuando venían a hacerle la higiene a la señora de la camilla del medio, le ponían la chata en la mesita de luz donde mi mamá desayunaba. Esas son cosas que no se tienen que hacer”, dijo indignada.
Tenemos dos opciones: dejarnos caer o seguir adelante. Tenemos dos opciones: dejarnos caer o seguir adelante.
Además, Bárbara notó que a su madre la trataban con cierta diferencia, porque la paciente de la que hablaba era una médica conocida. Eso también influyó en su decisión: “Hacer diferencias entre los pacientes no está bien. Éticamente no corresponde”.
8 de Julio de 2025, Bárbara Romina Plasencia - Enfermera - Soy MÁS
Foto: Cristian Lozano
Fue entonces cuando decidió algo que le cambiaría la vida: “Entré a Enfermería por ella (mi mamá), para hacer la diferencia. Me doy cuenta de que me gusta estar con la gente que tiene dolencias más que con la gente que se va de viaje. Me siento más útil”.
La primera en su familia que marcó la diferencia
Rodeada de familiares mayores con quienes no mantiene un vínculo tan cercano, Bárbara parece ser la primera en su familia y generación en alcanzar un reconocimiento académico de este nivel, incluso en cursar una carrera universitaria, al igual que un primo. “Mi mamá siempre ha sido muy exigente, pero gracias a ella yo también traté siempre de superarme”.
Conmovida, recordó que su madre no pudo asistir al acto por un problema de salud, pero igual pudo compartir el orgullo del momento a través de un video grabado por su tía. “Siempre me motivó a estudiar y yo también siempre quise estudiar. (...) Cuando mi tía le mostró los videos de cómo salía con la bandera, se emocionó”, relató con ternura.
Estudio, trabajo y maternidad: la imperiosa tarea de repartir tiempos
Fue un 11 de septiembre de 2023 cuando nació su hijo, un momento que no solo fue de profunda alegría para la abanderada, sino también el inicio de una etapa llena de desafíos. A lo largo del embarazo, cursaba la facultad y realizaba las prácticas profesionales, lo que implicó una enorme carga física y emocional. “Me acuerdo que iba con la panza a hacer las prácticas al hospital Fleming (...) Al principio no fue difícil, pero sí cuando nació”, recordó.
Tras el parto, sus prácticas continuaron en el hospital Notti, pero el mayor desafío fue el descanso: “Mi hijo no fue un bebé fácil. No dormía durante los primeros seis meses. Dormía un poquito todos los días”, explicó.
Mi motor fundamental es mi familia. Mi motor fundamental es mi familia.
Con solo dos horas de descanso por noche, debía levantarse igual para ir al hospital. Aun así, con el paso del tiempo, su hijo se volvió más independiente, aunque su preocupación, como mamá y como futura enfermera, seguía siendo latente: “No es el mismo tiempo para estudiar. Yo básicamente estudio de noche, cuando se duerme”.
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Bárbara y su hijo en el día del acto.
A pesar del cansancio, Bárbara encuentra en su hijo la mayor motivación. Quiere transmitirle no sólo su amor por la salud, sino también el valor del esfuerzo y del estudio. “Yo tengo mis dificultades. Hay gente que la tiene más fácil y hay gente que la tiene mil veces más difícil. (...) Tenemos dos opciones: dejarnos caer o seguir adelante”, reflexionó con convicción.
Para Bárbara, la perseverancia lo es todo
Con 30 años llenos de vivencias y aprendizajes que moldearon su camino, la estudiante de enfermería compartió el valor que define su presente: "Perseverar". Según explicó, esa palabra resume su forma de ver la vida, porque “así como existe la felicidad, también existe la tristeza, y hay que aceptar las cosas, con sus luces y sombras”.
En sintonía con ese pensamiento, reflexionó: “Las sombras son las que nos hacen fuertes”, una frase que conecta directamente con los obstáculos que enfrentó a lo largo de su historia. “Por mi parte, siempre procuré ir hacia adelante. Mi motor fue también mi familia”, afirmó con convicción.
Este año quiero terminar con todo para dedicarme a ser mamá. Este año quiero terminar con todo para dedicarme a ser mamá.
Entre sus recuerdos más queridos, rescató el cumplimiento de uno de sus primeros sueños: viajar sola a Chile a los 20 años. Recorrió el país trasandino de sur a norte y allí conoció a Miguel, un hombre que se convirtió en una figura paterna en su vida: “Fue como la voz de un padre que yo no tuve”, compartió con emoción.
Aunque el futuro es incierto, Bárbara hoy anhela recibirse como licenciada en Enfermería y también en Turismo, además de aprender idiomas, viajar y dedicar parte de su tiempo a los que más ama: “Quiero dedicarme a viajar con mi hijo y con mi mamá, para que conozca lugares. Más adelante, ¿quién sabe?”, concluyó con una sonrisa llena de esperanza.