El fenómeno climático de El Niño podría tener este año un impacto mayor al habitual sobre la provincia de Mendoza. Así lo advirtieron los especialistas en meteorología Raúl Besa y Rafael Di Marco, quienes coincidieron en que la provincia enfrenta un escenario poco frecuente, con mayores probabilidades de lluvias intensas, tormentas severas y una creciente presión sobre la actividad agrícola.
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Un "Súper Niño" amenaza al agro mendocino con tormentas más violentas y granizo
Especialistas advirtieron que Mendoza atraviesa un escenario climático inédito. El fortalecimiento del fenómeno de El Niño podría traducirse en más lluvias, tormentas severas y un fuerte desafío para la producción agrícola.
Entrevistados en Aconcagua Radio, ambos especialistas señalaron que las proyecciones indican que el actual episodio de El Niño podría evolucionar hacia un "súper Niño", un evento de intensidad excepcional que ya tuvo antecedentes con importantes consecuencias climáticas en distintas regiones del mundo.
Más lluvias, pero también más riesgos para la producción
Aunque Mendoza necesita precipitaciones después de varios años de sequía, los especialistas advirtieron que un aumento de las lluvias no necesariamente representa una buena noticia para el sector productivo.
El ingeniero y agrometeorólogo Raúl Besa explicó que los años de Niño suelen traer una mayor frecuencia de precipitaciones para la región de Cuyo, acompañadas por temperaturas superiores a lo normal y una mayor ocurrencia de temporales.
Según explicó, el principal desafío estará en administrar correctamente el recurso hídrico durante el verano.
"Habrá que prever reservas de agua porque diciembre y enero son los meses de mayor demanda para la vid y los frutales. Si las temperaturas aumentan, también lo hará la evapotranspiración de los cultivos", indicó.
Tormentas más intensas y preocupación por el granizo
Para Rafael Di Marco, asesor independiente para el campo y la industria, Master (E) y Técnico en Meteorología, Diplomado en Cambio Climático, las temperaturas récord que actualmente registra el océano Pacífico hacen pensar en uno de los eventos de El Niño más intensos desde que existen registros.
"Las proyecciones muestran lluvias por encima de lo normal desde agosto hasta el verano, pero el problema no será solamente la cantidad de agua, sino la intensidad de las tormentas", explicó.
En ese sentido, advirtió que la provincia podría enfrentar episodios de tormentas mucho más violentas que los habituales.
"Hay mucha probabilidad de tormentas fuertes. Y cuando hablamos de tormentas fuertes hablamos también de actividad eléctrica y granizo", remarcó.
El desafío para el agro mendocino
Aunque Mendoza podría recibir precipitaciones superiores a las habituales entre agosto y enero, ambos especialistas aclararon que esto no necesariamente representa una buena noticia para el sector agrícola.
Di Marco anticipó que la provincia tendrá lluvias por encima y, en algunos meses, muy por encima de los valores normales, especialmente entre agosto, septiembre, octubre, diciembre y enero.
Sin embargo, advirtió que el principal riesgo será la intensidad de los fenómenos. "Las tormentas van a ser más virulentas que las que normalmente vemos", afirmó.
Esas tormentas traerán mayor actividad eléctrica y aumentará la probabilidad de caída de granizo, uno de los fenómenos que más preocupa a los productores mendocinos por los daños que provoca sobre viñedos y frutales.
A su vez, Besa remarcó que el incremento de las temperaturas provocará una mayor evapotranspiración de los cultivos, por lo que recomendó que los productores comiencen a planificar reservas de agua para afrontar la demanda de la próxima temporada estival.
Los especialistas coincidieron en que el escenario obliga al sector agrícola a planificar con anticipación. Besa recomendó que los productores comiencen a preparar reservorios y sistemas de almacenamiento de agua para afrontar los meses de mayor consumo.
Di Marco, por su parte, planteó que la adaptación debe ir más allá. Entre las medidas mencionó la construcción de pequeños embalses, obras para reducir la escorrentía y estrategias que permitan retener el agua de lluvia dentro de las fincas.
"Las acciones preventivas siempre son mucho más económicas que actuar cuando el problema ya ocurrió", sostuvo. Y agregó una frase que resume el desafío que enfrenta el sector: "Hay mucho para trabajar y poco para conversar".
Un invierno más benigno, pero con nuevos temporales
En el corto plazo, Besa anticipó que el resto del invierno continuará con temperaturas relativamente benignas, sin olas de frío extremo como las registradas semanas atrás.
Sin embargo, pronosticó que continuarán los temporales en la cordillera y que agosto podría registrar lluvias superiores a los valores normales para la época.
Ese comportamiento climático sería el anticipo de un verano con mayor inestabilidad atmosférica, escenario que mantiene en alerta a los productores agrícolas de Mendoza.
La advertencia para los próximos años
Más allá de la próxima campaña agrícola, Di Marco llamó la atención sobre un posible cambio brusco del escenario climático. Según explicó, una vez que finalice El Niño podrían darse condiciones propicias para el desarrollo de un nuevo episodio de La Niña entre 2027 y 2028.
De concretarse ese pronóstico, Mendoza podría pasar de un período con lluvias abundantes a otro marcado por altas temperaturas y sequía. Por eso insistió en que la planificación debe comenzar ahora.