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Tabués y verdades

Sexualidad, pareja y masturbación: entre la ansiedad, el placer y el mito

La historia y la ciencia abren un diálogo que muestra cómo la masturbación influye en la sexualidad de manera sorprendente y compleja.

Por Dr. Miguel Palmieri

El debate en torno a la masturbación y a la sexualidad continúa vigente porque su historia muestra un vaivén entre aceptación, culpa y salud, un reflejo profundo de cómo hemos entendido el deseo a lo largo del tiempo. Durante milenios, el tema atravesó visiones morales y médicas que aún hoy condicionan a muchas personas.

De la prehistoria a la filosofía griega

Las primeras representaciones rupestres ya mostraban prácticas masturbatorias y evidenciaban que no se trataba de un acto ligado a la pornografía moderna, sino de un gesto humano tan antiguo como la supervivencia.

Sin embargo, con el surgimiento de la filosofía griega se instauró una mirada jerárquica: la rectitud marcaba al "hombre puro", mientras que el placer por placer se relegaba a mujeres, esclavos y sirvientes. Ese pensamiento moldeó siglos de prejuicios.

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El psicoanálisis desplazó lo moral y lo "enfermizo" para situar el placer dentro del desarrollo psicosexual

En la Edad Media, medicina rudimentaria y religiones nacientes reforzaron la idea de que la autoestimulación era perjudicial para la salud mental. Llegó a atribuirse a la masturbación la causa de enfermedades que recién se comenzaban a estudiar. La culpa se volvió herramienta de control, y su eco alcanzó a generaciones enteras.

Sexualidad, ciencia y revolución

Con la irrupción de Freud, la conversación cambió. El psicoanálisis desplazó lo moral y lo "enfermizo" para situar el placer dentro del desarrollo psicosexual. Su mirada abrió el camino para investigaciones pioneras como las de Alfred Kinsey, quien reveló que las mujeres también se masturbaban con más frecuencia de lo que la sociedad conservadora estaba dispuesta a admitir.

Entre las décadas del 40 y 50, sus informes (financiados primero por la Fundación Rockefeller) fueron tan disruptivos que terminaron siendo censurados. Luego, Masters y Johnson avanzaron hacia la fisiología sexual con estudios inéditos que permitieron comprender la respuesta del cuerpo en detalle. La ciencia tomó definitivamente el timón.

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El psicoanálisis desplazó lo moral y lo "enfermizo" para situar el placer dentro del desarrollo psicosexual

Cuando el placer se vuelve carga

Hoy sabemos que la masturbación es una práctica fisiológica y saludable. Sin embargo, puede tornarse problemática cuando sustituye actividades vitales, cuando aparece por ansiedad más que por deseo o cuando la persona pierde el control voluntario sobre el impulso.

Algunos indicadores frecuentes:

En muchos hombres, la autoestimulación excesiva genera un “circuito de recompensa” hiperactivado, impulsado por la liberación de dopamina. El resultado es un ansiolítico disfrazado de deseo, que puede deteriorar la vida en pareja y aumentar el malestar emocional.

No todo es alarma: la autoestimulación también puede ser favorable, especialmente cuando se practica en pareja. Fortalece el piso pélvico, ayuda a conocer el propio cuerpo y favorece la comunicación sexual. En adultos mayores, incluso se vincula con una mejor salud prostática al facilitar la movilización de líquidos y la relajación muscular, aunque nunca reemplaza el control médico.

Un nuevo enfoque: el mindful sex

Frente a la ansiedad sexual, técnicas derivadas del mindfulness ayudan a reconectar con el cuerpo: atención plena, respiración consciente, observación de pensamientos y exploración sensorial. Hacer el amor deja de ser una carrera y se vuelve un recorrido, un espacio para sentir sin prisa ni automatismos.

Cuando estas prácticas se incorporan en la pareja, suelen ser especialmente apreciadas por las mujeres, que encuentran en la lentitud y la presencia un modo más pleno de encuentro.

Escuchá mi columna todos los miércoles a las 17, en Aconcagua Radio 90.1 en el programa Haciendo Cumbre, con la conducción de Emiliano Serrano y Cecilia Zabala.

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