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"Otra Vos" (Andina Gian)

Ser uno mismo: la difícil búsqueda de la autenticidad en un mundo donde hacemos para encajar

En un mundo cada vez más interconectado y digitalizado, la autenticidad se ha convertido en un valor fundamental.

Por Andrea Gianella

Muchas veces me pregunté a mí misma ¿quién soy? Creo que es una pregunta muy difícil, compleja y profunda. La respuesta no se encuentra fácilmente. Y cómo siempre más preguntas vienen. ¿Todo lo que hacemos representa realmente quiénes somos? ¿Podemos ser genuinos 100% del tiempo? Si en estos tiempos dónde encajar parece prioridad, ¿Qué lugar queda para ser uno mismo?

En un mundo cada vez más interconectado y digitalizado, la autenticidad se ha convertido en un valor fundamental. La necesidad de ser auténtico no solo se aplica a las relaciones personales, sino también al entorno empresarial y a las marcas. Si bien es así, esto me hace pensar que “ser auténtico” es un nuevo molde dónde deberemos encajar. Entonces, la búsqueda de la autenticidad es la búsqueda de un resultado más para mostrar y no un proceso para vivir con mayor calidad y bienestar.

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¿Qué es la Autenticidad?

Según la Real Academia Española, la cualidad de auténtico implica verdad, certeza, realidad y seguridad. La autenticidad se refiere a la calidad de ser genuino, real y verdadero. En un contexto personal, ser auténtico implica actuar de acuerdo con nuestros valores, creencias y deseos, sin tratar de encajar en moldes impuestos por la sociedad.

Según la investigadora y escritora Brené Brown, “la autenticidad es un conjunto de decisiones que tenemos que tomar cada día”. “No es algo que tengamos o no”. “Es una práctica, es la decisión de ser reales y mostrarnos tal cual somos” nos dice Brown en su libro Los Dones de la Imperfección.

La autenticidad es fundamental para establecer relaciones profundas y significativas. Cuando las personas perciben genuinidad en alguien, es más probable que confíen en esa persona. Recuerdo cuando conocí a una de mis mejores amigas. Ella me caía muy mal, pero había algo que me gustaba y era el hecho de que era “tan ella”, tan auténtica. Entonces, podemos decir que lo verdadero tiene valor per sé, más allá del contenido de aquello que es tan verdadero.

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Seamos auténticos

La autenticidad es un valor esencial en la vida personal y profesional. En un mundo donde la superficialidad a menudo predomina, ser auténtico nos permite destacar, construir relaciones sólidas y fomentar la lealtad. Ya sea a través de la comunicación transparente, la coherencia en nuestras acciones o el uso consciente de las redes sociales, cada uno de nosotros tiene la capacidad de cultivar la autenticidad. Al hacerlo, no solo enriquecemos nuestras propias vidas, sino que también contribuimos a crear un entorno más genuino y significativo para todos.

Tanto valor tiene hoy la genuinidad que empieza a asomarse un nuevo molde en dónde sería deseable encajar. Si estamos pensando en que debemos ser auténticos, ¿no lo estamos forzando? ¿Qué pasa con la espontaneidad?

El “qué dirán”

¿Qué lugar ocupan los demás? El famoso “qué dirán” puede ser un condicionante que interviene con nuestra autenticidad. Pero ¿por qué? Es que estamos en una cultura que nos exige encajar a costa de cualquier precio en muchos casos. Si agrado, encajo. Esa es la ecuación que pone en juego nuestra genuinidad.

Cuando activamos nuestro ser más auténtico pueden aparecer algunas voces internas que nos hacen dudar. A modo de ejemplo recuerdo haberme preguntado “¿Y si al mostrarme tal cual soy no le gusto a los demás?”

Me sirvió mucho poder identificar quienes eran “los demás”. Hay personas del entorno que su opinión nos resultará valiosa, no descartarla puede ser positivo. Sin embargo hay otras personas que su opinión será desde un lugar quizás más prejuicioso, mal intencionado o que venga de su propia historia totalmente ajena a la nuestra.

Poder discriminar qué personas nos ayudan a sostenernos auténticos, es vital.

Contradicciones

En la investigación llevada a cabo por Brené Brown, se llegó a algunas conclusiones sobre el sistema en que el estamos. “En la lucha por ser auténticos aparecen cosas como estas:

Yo a esto le agregaría las exigencias estéticas de eternizar la juventud pero debiendo vernos naturales. Todo aquello que se ve en redes sociales, los filtros estéticos, por ejemplo, nada más lejos dela autenticidad.

Asumirnos a nosotros mismos es asumir riesgos

Sin dudas, ser uno mismo es un riesgo. No podemos ser sin saber que habrácríticas y juicios. Lo importante será poder discriminar de quién y desde dónde vienen esas críticas.

No creo que sea posible la indiferencia, o por lo menos a mí no me es inocuo la crítica. Y entiendo que esa vulnerabilidad que siento cuando alguien me juzga o crítica es también la posibilidad de conectarme con los otros. Cómo dice Brené Brown, conectar con el dolor es también la capacidad de conectar con otros y eso genera relaciones más significativas, profundas y auténticas.

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