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2 de Abril

Ser mamá de un veterano de Malvinas: "Fue una cosa muy fuerte, no se lo deseo a ninguna madre"

Juan Olivares y su mamá "Chela" recordaron cómo vivieron aquellos días de 1982, entre la desesperación y la falta de comunicación. Conocé su historia.

Por Sitio Andino Sociedad

Juan Olivares y su madre "Chela" contaron cómo vivieron ellos la historia aquellos días en 1982, cuando él tuvo que ir a defender la Patria en las Islas Malvinas, ante el ataque británico. Su mamá expresó lo que sentía al recibir las cartas de su hijo y la desesperación que sentía cuando escuchaba las noticias.

Chela sintió cuando su hijo llegó a las Islas Malvinas, su cuerpo la alertó porque Juan había llegado al lugar del conflicto. "Él me escribió diciendo que habían ido todos, un montón, en micro y que la gente los saludaban con pañuelos, se paraban y les daban cigarrillos y caramelos. Él me dijo que fue muy lindo y que era algo que nunca lo iba a olvidar", contó.

El 2 de abril, Chela estaba acostada, prendió la radio y sin saberlo fehacientemente, sintió que Juan estaba en las Islas. "Desde ese momento lloraba y no tenía consuelo. Acá no se hablaba mucho, pero me imaginaba que iba a combatir, porque ya me había contado que estaba contento porque había aprendido a tirar", expresó.

La mujer tiene dos hijos. El hermano de Juan tenía 18 años y no tuvo el mismo destino, se quedó en Mendoza. "Mi otro hijo estaba en Tupungato, y yo pensaba que iban a estar los dos allá, pero menos mal que no alcanzó a ir. Mi hijo me decía que quería ir para encontrar a Juan", detalló.

Uno estaba en el Ejército y el otro en la Marina, por lo que Chela sabía que sus hijos no se iban a encontrar, por lo que le rogó que se quedara.

"Sufrí mucho. Juan me mandaba cartas y nunca recibió las nuestras. Él pensó que lo habíamos abandonado. Esperábamos con tanto deseo al cartero y Juan me decía que estuviéramos bien, que festejáramos los cumpleaños como siempre", expresó.

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Chela atesora las cartas que le mandó su hijo desde las Islas Malvinas.

Chela contó que le enviaba cajas con cigarrillos, bufandas y guantes, pero nunca las recibió.

"Cuando ya dejaron de combatir, no tenía noticias de él. No sabía si estaba vivo o muerto. Fui a preguntar y me dijeron que si no me tocaban la puerta era porque estaba vivo. Una noche golpeó la puerta un policía, me traía un telegrama hecho por Juan diciendo que ya venía", relató.

La mujer contó que Juan estuvo prisionero en un barco y regresó enfermo. "En la noche él soñaba y gritaba. Fue muy fuerte porque no quería verme sufrir", expresó.

Para Chela, todo fue en vano. "Mataron tantos chicos jóvenes que no sabían nada. Es una cosa muy fuerte que no le deseo a ninguna madre. Yo tenía frío y me tapaba, pero pensaba en mi hijo sabiendo que estaba bajo la lluvia. Juan decía que nos soñaba, que se moría de frío pero nosotros le dábamos calor. Eso te llega al corazón", contó emocionada.

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Chela le enviaba abrigo y cigarrillos a su hijo, pero nunca los recibió.

En primera persona

"Son momentos de situaciones límites, que no te llevan más que a vivir el entorno, no te dan momentos de reflexión. Siempre que he quedado charlas he dicho que la guerra te pone en todas las miserias que puede tener el ser humano: el hambre, el frío, el miedo, el llanto, la muerte. Todo lo que puede tener la miseria pasa en un instante, inclusive la muerte y el dolor", expresó Juan.

El excombatiente contó que había hombres que no querían hacer nada o no querían moverse, pero "en momentos claves se transformaron". "Fueron valientes y al frente. La situación de guerra te cambia", relató.

Juan dijo que había compañeros que no vivieron esa transformación, no pudieron reaccionar y quedaron marcados. "Lloraban por sus madres", expresó.

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"Mi mamá se entera cuando yo ya estaba en Malvinas, le empecé a escribir cartas, pero no de forma oficial. Mandábamos las cartas con los heridos que al ser evacuados teníamos la posibilidad de que las cartas llegaran a casa", detalló.

El veterano lleva la Patria en las venas y los sentimientos a flor de piel. "Me gustaría que las Malvinas fueran argentinas porque tienen un paisaje espectacular, como su fauna. Es un lugar extraordinario, pero si tuviera que volver sería a esos minutos solidarios que hubo en combate. Hay una amistad que se crea en el minuto difícil de las situaciones", explicó.

Juan recordó gestos como que le compartan un pedazo de pan o que los compañeros se ofrezcan a hacer guardia mientras uno hacía sus necesidades con miedo por la presencia de francotiradores. "Estar expuesto significaba la muerte, que alguien te dijera que te acompañaba te daba alivio", confesó.

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