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vida cotidiana

Salud mental: el insomnio y la ansiedad, un sello de la época

Desde el Colegio de Psicólogos de Mendoza explicaron sobre estos síntomas que son muy comunes en la época en términos de salud mental.

Por Florencia Rodriguez

En una Argentina con inflación, pobreza e incertidumbre crecientes, es difícil proyectar, incluso hacer un plan a corto plazo. El combo no ha hecho más que generar incertidumbre y, de la mano, desatar o profundizar sentimientos de ansiedad que, entre otras situaciones, trae aparejado el impedimento para conciliar el sueño y mantenerlo: el insomnio. No hace falta explicar que no descansar correctamente afecta todos los planos de la vida cotidiana, desde lo emocional hasta lo laboral. Sin embargo, desde la salud mental, hay algunas preguntas pueden ayudar a descomprimir un poco y quizá, poder dormir por las noches.

Elena Ríos Révora (M.P. 2342), licenciada en Psicología de la UBA e integrante del Colegio de Psicólogos/as de Mendoza se refirió a estas situaciones: “Lo primero es establecer que el insomnio es uno de los síntomas más agudos de la época”, dijo.

“Ambos son síntomas, tanto el insomnio como la ansiedad. En el caso del primero, es la dificultad para establecer el sueño, y/o para mantenerlo, porque no se trata solamente de conciliarlo, eso a veces se logra, el tema es que para poder tener un buen descanso, hay que mantener esas horas de cierta distancia de la conciencia y del mundo exterior, que permiten que el cuerpo se reponga y cumpla muchas funciones orgánicas. De allí, la importancia del sueño: no tiene sólo que ver con descansar la mente sino que están involucradas otras funciones orgánicas, vitales en el día a día, los humanos somos una unidad de pensamiento, sentimientos, un organismo, un cuerpo”, señaló la profesional.

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Insomnio y ansiedad, el combo de la época

“El insomnio es un síntoma, una señal, es algo que aparece y que molesta, lo que hace sufrir. Hay una dificultad justamente para separarse un poco del pensamiento, de las preocupaciones del día a día, y poder llamarlas a silencio. Me parece importante ubicar también a la ansiedad como un síntoma, es un clásico y uno de los tantos establecidos por la psiquiatría- en algunos casos- hace más de 200 años. H oy, se habla de cuadros psicopatológicos, por ejemplo, lo suelen llamar ‘trastorno de ansiedad’, como si eso fuera un diagnóstico de lo que a las personas nos pasa. Y en realidad, insomnio y ansiedad son síntomas de algún tipo de padecimiento”, explicó Ríos Révora.

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“En la consulta se escucha mucho sobre el insomnio, es un síntoma de la época y ; la ansiedad tiene que ver con una expectativa un poco angustiante de un futuro incierto, y esa preocupación alimenta la dificultad para poder dormir, en esa línea trabajamos en la parte de psicología pero otras en salud mental y que están más ligadas a la medicina que proponen, a partir del diagnóstico, un tratamiento medicamentoso. Esa es una propuesta con mucha fuerza en estas épocas que ayuda a aliviar un poco lo sintomático”, indicó.

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“Ahora, cuando hablamos de síntoma hablamos de algo que está presente, y que es una manifestación de un proceso mucho más amplio, probablemente más integral, que no tiene que ver solamente con no poder conciliar el sueño y/o el descanso sino que remite a la pregunta: ‘¿por qué la persona no puede dormir?’, ‘¿qué es lo que la mantiene despierta?’ o ‘¿por qué está inquieto con lo que pueda suceder?’. Ese es otro recorrido. Entonces, la propuesta farmacológica es necesaria y ayuda en muchos casos pero también es necesario otro tipo de acompañamiento, porque no es solamente aliviar el síntoma sino encontrar qué inquieta a la persona, atender esa pregunta que puede resultar ser no sobre una situación actual sino sobre la vida misma, cómo se vive, qué cosas hace bien, qué cosas no, y después el contexto sobre el que, en muchas ocasiones, no tenemos control. Aprender a identificar lo que nos pasa y tratarlo, aliviar el síntoma y también intentar curarlo es lo ideal”, cerró la psicóloga.

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