En estos meses de verano se registraron crecidas en los ríos de la Provincia de Mendoza, producto de las olas de calor que aceleraron los deshielos. Es una postal que desde hace mucho tiempo no se veía en una provincia atravesada por una crisis hídrica que se convirtió en la normalidad en la última década. Ese mayor caudal llevó a que ríos, arroyos y lagunas secas volvieran a llevar agua. Sin embargo, gran parte de ese agua no se pudo contener en los diques.
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Lluvias y deshielos en Mendoza: qué pasa con el agua que los diques no pudieron contener
Este verano fue atípico para la Provincia de Mendoza, que desde hace más de una década se mantiene en crisis hídrica. A dónde va el agua que los embalses no pueden "guardar".
Tanto como sorprendieron las lagunas de Guanacache y del Rosario llenas en Lavalle, muchos vieron con asombro cómo ríos y arroyos que estaba secos volvieron a convertirse en cauces con agua. Esto puso en evidencia muchas cosas. Por un lado, el impacto del cambio climático, y por otro el riesgo aluvional que existe y que muchas veces no es tenido en cuenta, sobre todo en proyectos inmobiliarios.
El dique Potrerillos llegó a su máximo nivel, por lo que debieron abrirse las compuertas para liberar todo ese excedente atípico. Ese agua se derivó a la central hidroeléctrica Álvarez Condarco, al dique Cipolletti, desde allí al sistema de riego Canal Cacique Guaymallén, a la planta potabilizadora y el resto se liberó a los ríos.
Por eso es que en las últimas semanas se registraron caudales muy grandes. "Teníamos planificado la cota máxima del embalse para marzo, pero se adelantó a enero", explicó el jefe de Distribución del río Mendoza, Carlos Sánchez.
Además, explicó que "una vez que se llena, se abren las compuertas porque no se puede contener". Esto quedó evidenciado sobre todo el secano lavallino y arroyos que muchos pensaban "extintos" y cobraron vida nuevamente.
Lluvias y deshielos: qué pasa con el agua que los diques no pudieron contener
Claramente esto es atípico por la situación que Mendoza venía registrando desde hace una década. "La distribución del agua depende de las temperaturas. Las ondas de calor de larga intensidad aceleraron el deshielo", explicaron desde Irrigación.
"Veníamos de caudales relativamente bajos", pero a finales de noviembre el río Mendoza comenzó a crecer. Las altas temperaturas y las nevadas sobre Cordillera de los Andes hicieron produjeron esto, a lo que se sumaron algunas tormentas.
"Se registraron caudales muy grandes, el dique Potrerillos alcanzó su máximo nivel por lo que debieron abrirse las compuertas. Una vez que se llena se abren las compuertas porque no se puede contener", señaló Sánchez.
"La ola de calor produjo un crecimiento exponencial del caudal de los ríos, un caudal extraordinario", destacó el ingeniero y explicó que "en meses de invierno los caudales decrecen" y, precisamente, el trabajo es mantener el dique lo más lleno posible para cubrir el déficit primaveral.
Sin embargo, los indicadores de las estaciones nivométricas indican ese el potencial de deshielo están llegando a su fin, de acuerdo a lo informado por Irrigación a través de un comunicado.
El calor ha impulsado los caudales hasta unos 150 kilómetros al norte de Mendoza al punto de rozar los límites con la provincia de San Juan y en el Este. El jueves 15, el agua llegó a 60 kilómetros del río Desaguadero, cuyo tramo medio es el límite entre Mendoza y San Luis. Pero las temperaturas pueden modificar este comportamiento del agua.