Los 90 años de la Fiesta de la Vendimia no son solo una cifra; son el eco de miles de puntadas que dan forma a la identidad de un pueblo. En los talleres de vestuario, ubicados en el Julio Le Parc, el sonido de las máquinas es la música que precede al festejo. Allí, el tiempo parece detenerse, aunque las agujas corran.
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Fiesta de la Vendimia: historias de mujeres que transforman las telas en leyenda
Entre máquinas de coser y moldería, un grupo de mujeres custodia lo más preciado de la Fiesta de la Vendimia: su vestuario.
Fiesta de la Vendimia, los números del vestuario
De acuerdo con la información oficial, el volumen del vestuario previsto para la Fiesta de la Vendimia 2026 oscila entre las 7.000 y 7.500 prendas:
- Un 70% del vestuario total será recuperado de fiestas anteriores. La idea es que el arte de antiguos vestuaristas y modistas vuelva a pisar el escenario en el marco del 90° aniversario.
- El 30% del vestuario restante corresponde a diseños originales para los cuadros inéditos de la puesta. Para ello, se han adquirido y comenzado a intervenir aproximadamente 5.300 metros de tela. Entre ellos, están los trajes para el cuadro de Tango.
Lucía, la guardiana de los moldes
Con 12 años de trayectoria en la Fiesta de la Vendimia, Lucía es una pieza fundamental en el engranaje. Ella se encarga de la moldería y el diseño técnico.
"No estoy en un lugar sencillo, los desafíos son muchos y diarios. No puede haber errores, por eso hacemos muestras y pruebas antes de los cortes grandes", explicó en diálogo con Sitio Andino, con la autoridad que dan las décadas de experiencia.
Para Lucia, la Vendimia es el lugar del reencuentro. "Por ahí con las chicas decimos 'nos vamos a encontrar' durante el año, pero no nos vemos nunca. Nos encontramos acá", confesó emocionada.
Este año, el desafío será especial: un 30% de vestuario nuevo que brillará en los momentos culminantes del espectáculo.
Pero lo que más brilla en sus ojos es otra cosa: el legado. Su nieta, Milagros, se ha sumado al equipo. "Es un orgullo que ella esté participando. Siento que dejo mi legado", contó emocionada y agregó que siempre soñó que alguien de su familia la acompañe y este año se dio.
"Tenemos un taller en casa y trabajamos con una marca de ropa deportiva, pero la experiencia de coser para Vendimia es algo inexplicable, es algo que se tiene que sentir", expresó.
Mariana, el aroma de la viña en la costura
Mariana lleva cinco años en el equipo y su conexión con la Vendimia es genética. Nieta e hija de viñateros de Maipú, su familia respira la fiesta: sus hijos bailan folclore y participan en las distritales.
"Esperamos este momento del año para reencontrarnos todas. Tenemos un grupo de WhatsApp, pero acá es el momento real", contó
Su trabajo no termina en el taller; Mariana también sube al Teatro Griego Frank Romero Day el día del estreno para ayudar a los bailarines con los cambios de cuadros. Por eso, irónicamente, nunca ve la fiesta en vivo.
"No veo nada el día del estreno. Lo veo después por YouTube para ver todo lo que hemos hecho". Al hablar de su madre, costurera que falleció hace diez años, la emoción la embarga: "Ella no pudo verme en esta parte, pero yo sé que está conmigo, acompañándome".
Milagros, el debut y la continuidad
A sus 22 años, Milagro es la más joven del grupo. Recomendada por su abuela Lucía, con quien trabaja todo el año cosiendo ropa deportiva, Mili vive su primera experiencia vendimial con el entusiasmo de quien descubre un mundo mágico.
"Mi abuela me dijo: tenés que hacerlo como si fuese para vos misma. Tiene que ser perfecto", relat{o sobre el consejo que guía sus manos.
Mili representa el recambio generacional necesario. Mientras planea su casamiento para abril, se maravilla de que la Vendimia "nunca pasa de moda".
De mirar la fiesta por televisión junto a su abuela y criticar o elogiar espaldas y colores, ahora ha pasado a ser quien sostiene la aguja.
Un equipo, una pasión
Más allá de los metros de tela y los hilos de colores, estas cuatro mujeres simbolizan la columna vertebral de la cultura mendocina.
Entre mates, charlas y el cansancio de las jornadas intensas, ellas saben que cuando el sol se esconda y las luces se enciendan en el Frank Romero Day, cada actor y cada bailarina llevará sobre sus hombros no solo un traje, sino un pedazo de sus propias historias de vida.