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Salud

El secreto de una buena salud podría estar en la microbiota y probióticos: qué son y para qué sirven

La microbiota intestinal cumple funciones clave en la digestión y el metabolismo. Una especialista explica cómo cuidarla y cuándo conviene consumir probióticos.

Por Celeste Funes

La microbiota intestinal es uno de los temas más estudiados por la ciencia debido a su influencia sobre la salud, el sistema inmunológico y la digestión. Sin embargo, todavía persisten dudas sobre qué son realmente los probióticos, cuándo conviene consumirlos y cómo cuidar este ecosistema de microorganismos.

La microbiota y los probióticos: microorganismos con funciones esenciales

La microbiota es el conjunto de microorganismos que viven naturalmente en el cuerpo humano. Está formada principalmente por bacterias, aunque también incluye hongos y virus, y se concentra en mayor cantidad en el intestino grueso. En conversación con SITIO ANDINO, la especialista y Lic. en Nutrición Camila Luna (Mat. 1266) explicó que "lejos de ser perjudiciales, cumplen funciones especiales".

Entre sus principales tareas se destacan:

La nutricionista señaló que la importancia de estas funciones es tal que actualmente la microbiota intestinal "hoy se considera un órgano más".

Los probióticos son microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, producen un beneficio comprobado para la salud, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud.

Por otro lado, la profesional aclaró que los probióticos —microorganismos vivos—tienen múltiples beneficios para la salud al ser ingeridos en cantidades adecuadas y cuentan con respaldo científico, pueden aportar beneficios para la salud", aclaró la especialista.

No obstante, aclaró que no todos los probióticos tienen los mismos efectos. "Algunas cepas han demostrado ser útiles para prevenir o reducir la duración de ciertos tipos de diarrea, colaborar en la recuperación de la microbiota después del uso de antibióticos y contribuir al equilibrio intestinal en situaciones específicas", indicó. En ese sentido, la efectividad siempre dependerá tanto de la cepa utilizada como de la condición particular de cada paciente.

¿Cómo saber si la microbiota está alterada?

Aunque muchas personas buscan identificar rápidamente si su microbiota intestinal se encuentra desequilibrada, la realidad es que no existe un síntoma específico que permita confirmarlo. Según explicó Luna, algunas personas pueden presentar distensión abdominal, exceso de gases, diarrea, constipación o cambios frecuentes en el ritmo intestinal. También es habitual que la microbiota se vea modificada luego de un tratamiento con antibióticos, una infección intestinal o una alimentación pobre en fibra.

Sin embargo, la profesional fue enfática al advertir que estos síntomas pueden responder a numerosas enfermedades o trastornos digestivos. "Siempre es importante consultar a un profesional de la salud y evitar el autodiagnóstico", remarcó.

La alimentación, la principal aliada para cuidar la microbiota

La alimentación saludable es uno de los factores que más influye sobre la composición de la microbiota, aunque no es el único. La nutricionista explicó que también tienen un papel importante la actividad física, el descanso, el manejo del estrés y el uso responsable de medicamentos, especialmente de los antibióticos.

Para favorecer el crecimiento de las bacterias beneficiosas recomendó incorporar diariamente alimentos ricos en fibra, entre ellos:

"Estos alimentos contienen prebióticos, que son el principal alimento de las bacterias beneficiosas del intestino. Como así también los alimentos con probióticos y polifenoles", explicó.

"No existe un probiótico que sirva para todas las situaciones, por lo que no se recomienda consumirlos por recomendación de redes sociales o por iniciativa propia", explicó la Lic. Camila Luna.

Otros que pueden ayudar —y encontrarse en dietéticas, supermercados o ferias son:

No todos los alimentos fermentados contienen probióticos

Otro de los conceptos que suele generar confusión es pensar que cualquier alimento fermentado aporta probióticos. Según Luna, esto no siempre es así. Para recibir esa denominación, un alimento debe contener microorganismos vivos específicos que hayan demostrado científicamente beneficios para la salud y que permanezcan activos hasta el momento del consumo.

Por eso, recomendó prestar atención a las etiquetas. "Algunos yogures y leches fermentadas contienen probióticos, pero no todos. Por eso es importante leer el rótulo del producto", señaló.

También mencionó al kéfir como otro alimento fermentado que puede aportar microorganismos beneficiosos cuando se elabora y conserva correctamente, aunque aclaró que, en estos casos, resulta difícil conocer la cantidad exacta de microorganismos presentes o las cepas que contiene.

Más allá de alimentos específicos, insistió en que la mejor estrategia continúa siendo una alimentación equilibrada. "La mejor recomendación para la población general sigue siendo mantener una ingesta variada y rica en alimentos frescos, antes que buscar un alimento específico", afirmó.

¿Conviene tomar suplementos con probióticos?

En los últimos años crecieron las recomendaciones de suplementos con probióticos en redes sociales, muchas veces promovidas por influencers o sin respaldo profesional. Frente a este fenómeno, Luna fue clara: "No son necesarios para toda la población".

La especialista explicó que estos suplementos solo deberían utilizarse cuando exista una indicación concreta y bajo supervisión de un profesional de la salud.

El kéfir es un alimento fermentado que puede aportar microorganismos beneficiosos cuando se elabora y conserva correctamente.

"Los beneficios dependen de la cepa, la dosis y la condición clínica de cada persona. No existe un probiótico que sirva para todas las situaciones, por lo que no se recomienda consumirlos por recomendación de redes sociales o por iniciativa propia", concluyó.

Tres hábitos simples para empezar hoy mismo

Para quienes recién comienzan a interesarse por el cuidado de la microbiota intestinal, la nutricionista resumió tres recomendaciones sencillas que pueden incorporarse a la vida cotidiana:

Lejos de las soluciones rápidas o de los productos milagrosos, la evidencia científica muestra que el cuidado de la microbiota, la incorporación responsable de probióticos cuando corresponda y una alimentación saludable siguen siendo las herramientas más eficaces para favorecer el equilibrio del organismo y proteger la salud a largo plazo.

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