Luego de 14 días de idas y vueltas, el caso del Pato Juan llegó a su fin. La florista Margarita Flores, dueña y cuidadora del animal, mantuvo una reunión con el intendente de la Ciudad de Mendoza, Ulpiano Suarez, donde aceptó la disposición municipal para que Juan se quede en su hogar de Maipú.
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El Pato Juan deja el centro mendocino y ya tiene su hogar definitivo en Maipú
Tras reclamos y negociaciones, la florista Margarita Flores y el municipio acordaron que el ‘Pato Juan’ viva en un espacio amplio y adaptado para su cuidado.
Flores explicó que el terreno donde vive su familia, de unos 2.000 metros cuadrados, es el lugar ideal para garantizar la salud y el bienestar del pato. “Juan está muy bien, está en su casa desde el día que se fue de la florería y está muy bien cuidado por ella y por su familia", afirmaron desde la Municipalidad.
Visitas, vacunas y un nuevo corral
Suarez destacó que el acuerdo incluye visitas del equipo municipal y asistencia de Salud Animal para aplicar el calendario de vacunación de Juan, así como la atención de sus dos compañeros, dos perros salchicha.
Además, el municipio colaborará en la construcción de un corral exclusivo para el pato. “Estamos convencidos de que esta es la mejor solución para darle tranquilidad a Margarita, y el mensaje más importante es darle prioridad al bienestar y la tenencia responsable de animales”, sostuvo el intendente.
Por su parte, la florista adelantó que la nueva jaula tendrá 10 metros de largo e incluirá una fuente y una pileta para que Juan pueda bañarse. “Yo soy la mamá de él, y junto a mi marido e hijos lo vamos a cuidar siempre”, expresó.
Por qué Juan no podía seguir en la ciudad
El “Pato Juan” se volvió una figura conocida en el kilómetro cero de Mendoza desde principios de año. Sin embargo, el municipio recordó que la permanencia de aves de corral en zonas urbanas no es compatible con el bienestar animal ni con la normativa vigente.
El Código de Convivencia Municipal y la Ordenanza Nº 2988/90 prohíben tener este tipo de aves en áreas urbanas, debido a los riesgos de estrés, problemas sanitarios y daños a terceros. Además, el tránsito, el ruido y la falta de contacto con un hábitat natural pueden afectar gravemente su salud y comportamiento.
Aunque Juan ya no estará en la plaza céntrica, seguirá cerca de la comunidad que lo hizo famoso. Con un nuevo hogar, atención veterinaria garantizada y un entorno seguro, su historia cierra con un final que prioriza su bienestar y la tenencia responsable.