En Argentina, el Día de la Madre se celebra el tercer domingo de octubre y tiene su origen en la antigua celebración del calendario litúrgico que recordaba la festividad de la Maternidad de la Virgen María en el décimo mes del calendario. Ahora bien, la relación de la mujer, su cuerpo, su sexualidad y de su deseo de maternar con las imposiciones de mandatos sociales históricos han sido siempre complejos y, si bien, han evolucionado a lo largo de los años, aún persisten coletazos que como sociedad es necesario trabajar.
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Día de la Madre: maternar ayer vs. maternar hoy y la deuda como sociedad
Victoria Pérez, licenciada en Sociología e integrante del Observatorio de Violencia Obstétrica de Mendoza, analizó la evolución del concepto de maternidad partiendo del rol que le impartieron (¿inclusive en la actualidad?) a las mujeres hasta este 2023 con varios derechos ganados pero todavía con mucho por avanzar.
Día de la madre y el concepto de la maternidad
Históricamente, sobre la mujer se han impuesto una serie de tareas que debe cumplir con creces y hasta se le ha dictado cómo debe reaccionar ante estas. No hay que viajar mucho tiempo atrás, a la época de abuelas o bisabuelas, de adultas contemporáneas para comprobar que su rol en la sociedad se limitaba a: casarse (si era posible, antes de los 30, incluso, a muchas las casaron adolescentes con varones mucho mayores que ellas), tener hijos/as, cocinar, lavar, en fin, llevar una casa, una familia adelante y sin cansarse, quejarse, enojarse ni nada. No hay que olvidar que no fue hasta 1947 que se consiguió el derecho a votar.
“Como hilo conductor, podemos utilizar el concepto de que la maternidad está construida en base al sistema patriarcal en el que vivimos. De esta manera, el rol de la mujer como madre ha sido el que históricamente nos asignaron como proyecto de vida. Entonces, la sexualidad siempre estuvo presentada como la condición a partir de la cual nos asignaron un rol principal para el destino de nuestra vida y el de otras personas. Porque si nacés con sexo femenino, hay un mandato que te espera en el desarrollo de tu vida que está ligado justamente a la tarea de cuidar a los demás y principalmente a tus hijos/as, claramente es un mandato, una expresión de la cultura en la que vivimos”, comenzó a explicar la licenciada en Sociología, Victoria Pérez.
“Así, una mujer nace en un sistema en el que hay una cultura preexistente que le va asignando conductas y valores que, en primera instancia, las ve como lo que debería ser. Luego, vamos desarrollando la conciencia en proceso y, en algún momento de nuestras vidas ya podemos empezar a cuestionar, a reflexionar sobre esa cultura que hemos incorporado. En otras palabras, a las mujeres que venimos con el sexo femenino asignado, ya se nos van dictaminando- desde el útero- características que vamos a tener que desarrollar para poder ser parte de la sociedad en la que vivimos y eso es patriarcal porque se nos impone un rol en el que no puede decidir libremente cómo desarrollarlo o si no quiere hacer ni de qué manera”, agregó.
Avances: el paso a paso que camina por la igualdad
Por supuesto que, a lo largo de la historia, las mujeres han ido avanzando a través de la lucha que, claro, se cobró la vida de muchas. Sin embargo, hay avances en esa deconstrucción que busca desarmar esos mandatos patriarcales.
“Esos mandatos ya no son tan fuertes como antes. Claramente, hemos podido avanzar en desarmarlos gracias a los movimientos organizados de mujeres que han conseguido visibilizar distintos tipos de opresiones que sufrimos hace años. Creo que hemos ido ganando derechos, desde poder votar y, en el caso de la sexualidad y maternidad, por ejemplo, la posibilidad de elegir libremente anticonceptivos y uno de los últimos derechos conquistados: la interrupción voluntaria del embarazo, que justamente viene a ser como la expresión más clara de que la mujer tiene que tener el derecho a decidir sobre su cuerpo y su destino”.
En el Día de la Madre, la deuda que aún tenemos
"Yo creo que la gran deuda social, en cuestiones sociales y culturales, principalmente en cuanto a comunidad, es justamente mirar a la mujer como mujer, y no solamente como madre; y mirar a la madre, a la maternidad, como una tarea de crianza, como un trabajo, porque una cosa es amar a nuestros hijos/as, y otra, son todas las expectativas que nos depositan de lo que debemos ser o cómo tenemos que hacer comenzando con las tareas de los cuidados”, señaló la licenciada.
“Si como comunidad podemos empezar a hacer visible todo el trabajo que requiere la crianza, que demanda una exposición emocional muy importante para poder promover la salud mental de los hijos y las hijas, vamos a poder entender que justamente no es sano para ninguna persona que la crianza pase principalmente por un solo adulto, tiene que ser compartida".
"También dejar de cargar a la mujer con lo que la sociedad opina que debería ser una madre: buena, sumisa, hermosa, siempre radiante. Esto no es real, hay que mostrar que existe un cansancio legítimo del que no se habla porque combinar trabajo, crianza, cuidado de otras personas, una casa, tener momentos para otras actividades como el ejercicio o la terapia, es agotador para todas las personas y si esa mujer- encima de todo esto- está maternando sola, ya sea por elección o por circunstancias, es necesario dejar de exigirle un comportamiento basado en mandatos y acompañarla con políticas públicas que colaboren con el sostén de la crianza saludable y ahí, hay mucho por trabajar y hacer aunque hayamos avanzado en este tiempo”, cerró la socióloga, integrante del Observatorio de Violencia Obstétrica de Mendoza.
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