Desde el año 2000, cada 29 de septiembre se celebra el Día Mundial del Corazón. La fecha, establecida por la Federación Mundial del Corazón – y que contó con el apoyo de la OMS y de la UNESCO- se utiliza para informar a la población sobre las enfermedades cardiovasculares y enfatizar en la importancia de la prevención, los controles y tratamientos. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) señaló que es una jornada para tomar conciencia y decisiones correctas: “Es la primera y última señal de vida”, expresaron.
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Día Mundial del corazón: cómo cuidarlo y reducir las posibilidades de un infarto
Jorge Piasentin, médico cardiólogo y jefe del Servicio de Cardiología del hospital Lagomaggiore se refirió a la importancia de los controles, a los síntomas que no hay que dejar pasar y a las formas de prevención. Párrafo aparte para el tabaquismo.
Las claves para cuidar al corazón
“Sin referirnos, particularmente, a personas que ya tienen una enfermedad cardíaca diagnosticada, lo que hay que hacer para cuidar el corazón es controlar los factores de riesgo cardiovasculares, que son aquellas situaciones que terminan enfermando al corazón”, dijo el profesional.
Estos factores son:
- Hipertensión arterial: es importante saber si la presión está alta o no, controlarla y tratarla
- Niveles altos de colesterol y triglicéridos en sangre porque terminan enfermando al corazón: producen depósitos de grasa en las arterias, colaboran con la ateroesclerosis y eso lleva después a los infartos. El control anual, fundamental.
- Tabaquismo: otro factor de riesgo que afecta a las arterias coronarias. El tabaco también puede predisponer al desarrolle de la ateroesclerosis.
- Diabetes: tener el azúcar alto en sangre también predispone a la aterosclerosis.
- Obesidad: asociada hipertensión, aumento de la glucemia, de los triglicéridos y del colesterol.
“Otro factor que ahora estamos viendo con más frecuencia es el sedentarismo que predispone a todas estas situaciones que he mencionado. Mientras más de estas situaciones reúna una persona, es decir, si tiene hipertensión, le suma el tabaquismo, el colesterol alto, la diabetes, la obesidad, aumentamos mucho más el riesgo de que desarrolle ateroesclerosis y que termine enfermando las arterias coronarias que son las que irrigan el corazón y terminan enfermándolo”, expuso el especialista.
Por qué es importante controlar los factores de riesgo
Piasentin apuntó que lo que la gente conoce en mayor medida es la posibilidad de sufrir un infarto producido por una ateroesclerosis. Lo que quizás no tiene muy en cuenta es que existen factores como la edad, el género, la menopausia que no se pueden controlar pero hay otros que sí están al alcance de todos/as.
“Si una persona los controla, esta enfermedad no aparece o se retrasa en el tiempo, porque la edad también es un factor de riesgo. A medida que envejecemos, crecen las probabilidades. Entonces, la edad y el género, son aspectos a tener en cuenta. Por ejemplo, el hombre tiene mayor riesgo que la mujer, sobre todo, en edades jóvenes, porque cuando la mujer es joven tiene cierta protección por los estrógenos. Cuando ya ingresa en la menopausia, el riesgo se empieza a equiparar al del hombre. Por eso digo: el género y la edad son factores que uno no puede modificar, pero sí otros puede controlar la presión, mantener la glucemia y el colesterol en valores normales, dejar de fumar, perder de peso, hacer ejercicio y salir del sedentarismo, son todas medidas de prevención para el corazón y para cualquier enfermedad”, agregó.
Tabaquismo: nunca es tarde para dejar de fumar
“El tabaquismo trae varios problemas, no sólo afecta a los pulmones. Si bien, en el pulmón el daño que causa es irreversible pero en el corazón no es tan así porque está visto que si un fumador deja el cigarrillo puede ayudar mucho al corazón. Un ejemplo: si una persona lleva 15 sin fumar, tiene un riesgo parecido a aquel que no fuma. Si dejo y llevo poco tiempo sin hacerlo- como dos años- mi riesgo cardiovascular también disminuye”, señaló Piasentin.
“Básicamente, el efecto del tabaco es producto de la nicotina que termina afectando las paredes de las arterias que están cubiertas por una especie de tapizado muy delgado que se llama endotelio. Entonces, hay unas células endoteliales que no tienen solamente la función de cubrir la pared de la arteria sino que producen muchas sustancias que hacen que el vaso sanguíneo se dilate, es decir, que pueda pasar bien la sangre, y que se evite el desarrollo de ateroesclerosis. El cigarrillo produce algo que se llama disfunción endotelial, esto implica que estas células endoteliales ya no funcionan bien, ya no producen estas sustancias y se dan las situaciones necesarias para el desarrollo de ateroesclerosis. Lo mismo pasa con todos los otros factores de riesgo que mencioné anteriormente”, sumó.
A qué síntomas no hay que subestimar
Si una persona reúne varios factores de riesgo, debe prestar especial atención a ciertos síntomas que pueden estar alertando sobre un infarto o un Accidente Cardiovascular (ACV).
"Los síntomas importantes. Uno es el dolor de pecho, sobre todo el que se da a nivel de la zona media del tórax anterior o de la mama izquierda, también hay que prestar atención si sentimos falta de aire, sobre todo, cuando hacemos ejercicio. Otro dato importante: si sentimos palpitaciones, deberíamos alertarnos e ir a la consulta médica", dijo.
"Igualmente, si tuviera que definir el más importante, diría que es el dolor de pecho, a ese, no deberíamos dejarlo pasar, sobre todo si ya estamos un poquito más grandes, si tenemos sobrepeso y/o presión alta, ahí deberíamos consultar rápidamente. Por eso digo: los chequeos de salud anuales son fundamentales", cerró el experto.