Cuando se habla de medicina nuclear, diagnósticos de alta complejidad o tratamientos oncológicos de precisión, la mayoría de las personas piensa en médicos, enfermeros o técnicos. Sin embargo, detrás de muchos de esos avances existe una profesión silenciosa pero fundamental: la física médica.
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Día del Físico: la historia del mendocino que llevó la física médica a la medicina nuclear argentina
Egresado del Instituto Balseiro y referente de Fuesmen, Sergio Mosconi fue uno de los primeros físicos médicos del país. Participó en la llegada del primer PET de Latinoamérica y lleva más de tres décadas dedicadas a vincular la ciencia con la salud
En el marco del Día del Físico, que se celebra cada 7 de junio en Argentina, la historia de Sergio Mosconi permite poner en valor una disciplina que combina ciencia, tecnología y salud, y que ha sido clave para el desarrollo de la medicina nuclear en Mendoza y el país.
Físico egresado del Instituto Balseiro, Mosconi se convirtió en uno de los pioneros argentinos en aplicar la física médica a la medicina nuclear, una especialidad prácticamente inexistente en el país cuando comenzó su carrera profesional a principios de la década de 1990.
"Cuando me recibí, en diciembre de 1991, tenía deseos de que la física dejara de ser para mí tan abstracta y darle un contenido más social", recordó durante una entrevista con Sitio Andino.
De la física teórica al impacto directo en la salud
Tras graduarse, Mosconi buscó un camino que le permitiera vincular los conocimientos científicos con problemas concretos de las personas. Fue entonces cuando encontró en la física médica una posibilidad de aportar desde la ciencia al cuidado de la salud.
Sin embargo, el desafío no era sencillo. En aquellos años Argentina prácticamente no contaba con espacios de formación específicos en esta especialidad.
"Acá no había dónde estudiar física médica. Mi formación fue en distintos países y también muy autodidacta", explicó.
Esa búsqueda personal terminó convirtiéndolo en uno de los referentes nacionales de una disciplina que recién comenzaba a desarrollarse en el país.
La física médica aplica los principios de la física a la medicina, especialmente en áreas como la radioterapia, la medicina nuclear y el diagnóstico por imágenes.
Su trabajo resulta indispensable para garantizar que los equipos funcionen correctamente, que las dosis de radiación sean seguras y que los estudios alcancen la precisión necesaria para detectar enfermedades.
El primer PET de Latinoamérica
La carrera de Mosconi quedó estrechamente ligada al crecimiento de la Fundación Escuela de Medicina Nuclear (Fuesmen), institución que se transformó en una referencia nacional e internacional en el sector.
Uno de los hitos más importantes fue la instalación del primer equipo PET (Tomografía por Emisión de Positrones) de Latinoamérica.
"El primer PET de Latinoamérica fue instalado en Fuesmen. De México hacia el sur, el primero que se instaló fue en Mendoza", recordó.
La incorporación de esta tecnología marcó un antes y un después para el diagnóstico de ciertas enfermedades oncológicas y neurológicas, permitiendo acceder a estudios de alta complejidad que hasta entonces eran prácticamente inexistentes en la región.
Mosconi fue parte de ese proceso desde sus inicios y acompañó el crecimiento de la medicina nuclear moderna en Argentina. "Fui creciendo junto con la medicina nuclear y eso me fue transformando en un referente dentro del sector", señaló.
Un legado que también se transmite en las aulas
Además de su trabajo profesional, Mosconi encontró en la docencia otra forma de contribuir al desarrollo de la especialidad. A lo largo de los años participó en la formación de nuevos profesionales, impulsando el crecimiento de una disciplina que continúa expandiéndose en el país.
"La docencia es algo que me gusta. Me apasiona descubrir en los alumnos nuevas pasiones porque muchos no conocen lo que es la física médica", explicó.
Para el especialista, transmitir conocimientos va mucho más allá de enseñar conceptos técnicos. Se trata de despertar vocaciones y mostrar cómo una ciencia que suele percibirse como compleja o distante puede tener un impacto directo en la calidad de vida de las personas.
Una profesión poco visible, pero esencial
Cada avance en diagnóstico por imágenes, cada tratamiento de radioterapia o cada procedimiento de medicina nuclear requiere del trabajo de físicos médicos que permanecen lejos de los reflectores, pero que cumplen un rol decisivo para garantizar la seguridad y la precisión de las tecnologías utilizadas.
La trayectoria de Sergio Mosconi refleja justamente esa dimensión menos conocida de la física: la que sale de los laboratorios y las ecuaciones para convertirse en una herramienta capaz de mejorar la salud y la vida de miles de personas.
En el Día del Físico, su historia permite reconocer el aporte de una profesión que, aunque muchas veces pasa inadvertida para la sociedad, resulta indispensable para algunos de los avances más importantes de la medicina moderna.