El bullying es un fenómeno complejo con múltiples raíces, que suele aparecer sobre la infancia y la adolescencia. Si bien no existe una única causa que lo explique, la autoestima emerge como un factor crucial, tanto en la vulnerabilidad de las víctimas como en su capacidad para afrontar esta dolorosa realidad.
- Sitio Andino >
- Sociedad >
Criar en autoestima puede proteger a los niños del bullying
La crianza en autoestima emerge como un factor crucial para afrontar la dolorosa realidad del bullying.
Aunque una baja autoestima no es la causa directa del acoso –esa responsabilidad recae siempre en la decisión del agresor de ejercer violencia–, sí puede convertir a un niño en un blanco más fácil.
La crianza como cimiento para afrontar el bullying
"Un ambiente que no fomenta una autoestima sana en los niños puede hacerlos más susceptibles", explican los expertos. La clave, entonces, radica en la crianza.
Una educación basada en el afecto, la comunicación abierta, límites claros, el reconocimiento de los logros (y la gestión constructiva de los errores), así como el fomento de la autonomía, son pilares fundamentales para construir una autoestima robusta.
Los niños con una autoestima saludable son más resilientes, poseen una mayor capacidad para enfrentar desafíos, para defenderse asertivamente o, cuando es necesario, para pedir ayuda. Además, desarrollan una mayor empatía hacia los demás, lo que contribuye a un entorno social más positivo.
La importancia de una crianza en autoestima
El psicólogo Emiliano Barrera (Mat 1474), en diálogo con Sitio Andino, subrayó la necesidad de que las familias trabajen en dos niveles. El primero, inherente a la crianza, implica crear un "escenario claro".
Barrera compara esto con una balanza: cada noche, los padres deberían revisar cuántas experiencias positivas (refuerzo, elogio, recompensa) tuvieron con sus hijos y cuántas experiencias correctivas o de desajuste.
La meta es que la balanza siempre se incline hacia las experiencias positivas, sin que las correcciones deriven en descalificaciones o tensión emocional. "Si esto ocurre a lo largo del tiempo, garantizamos que los chicos tengan mejores fuentes de autoestima", afirmó el profesional.
El segundo nivel, según Barrera, consiste en monitorear cómo se sienten los niños en los diferentes ámbitos en los que se desenvuelven: la escuela, el club, su grupo de amigos y otros entornos sociales.
Crianza en autoestima: el rol del modelo a seguir
Por su parte, la psicóloga Ailín Di Nasso (Mat. 5082) enfatizó la importancia de que los adultos sean un modelo a seguir.
"Los niños aprenden imitando a los adultos, y una de las primeras variables es que los adultos también hayan trabajado su autoestima", señaló.
Es esencial que los niños vean en sus figuras de protección la capacidad de cuidarse a sí mismos. "Aprendiendo esto en casa es más fácil llegar a una buena vinculación en la escuela o en los ámbitos que el niño frecuenta con los mismos valores", añadió.
"Un niño criado en autoestima puede reconocer su propio valor sin la necesidad de dar incondicionalmente, puede enfrentar límites (algo que incluso en la adultez es difícil) y regular los miedos a quedarse solo", explicó la profesional.
- Temas
- Bullying
- crianza
- Infancia
- Niño
- Adolescencia