Cáncer de mama: dos investigaciones de científicos de Mendoza buscan comprender mejor la enfermedad
Dos equipos del IHEM investigan mecanismos biológicos del cáncer de mama. Aunque los estudios están en etapa de laboratorio, podrían abrir nuevas líneas terapéuticas.
Ambas investigaciones estudian aspectos diferentes del cáncer de mama y buscan responder preguntas fundamentales sobre las células y los mecanismos que influyen en la evolución de la enfermedad.
El cáncer de mama plantea desafíos que van más allá del diagnóstico y el tratamiento. En Mendoza, científicos del Instituto de Histología y Embriología (IHEM, CONICET-UNCUYO) investigan qué mecanismos biológicos intervienen en el desarrollo de los tumores y por qué pueden presentar características diferentes. Sus estudios buscan generar conocimientos que, a futuro, contribuyan a nuevas estrategias terapéuticas.
Aunque estos trabajos todavía se encuentran en una etapa de investigación básica, sus resultados podrían aportar conocimientos importantes para orientar futuros estudios y contribuir al desarrollo de tratamientos más específicos.
¿Qué investigan los científicos del Conicet en Mendoza?
Una de las investigaciones, en la que participa el investigador del CONICET Sebastián Real, busca identificar por qué los tumores de la mama izquierda podrían presentar diferencias respecto de los que se desarrollan en la derecha. Para ello, el equipo estudia las características de las células tumorales y de su entorno mediante modelos experimentales.
“En nuestro último trabajo identificamos que el infiltrado celular no tumoral difiere dependiendo del lado, y que esto podría ser debido a diferentes estados bioeléctricos y epigenéticos”, explicó Real. “En nuestro último trabajo identificamos que el infiltrado celular no tumoral difiere dependiendo del lado, y que esto podría ser debido a diferentes estados bioeléctricos y epigenéticos”, explicó Real.
El infiltrado celular no tumoral está compuesto por células que se encuentran alrededor del tumor y que pueden influir en su comportamiento. Por su parte, los estados bioeléctricos y epigenéticos se relacionan con las propiedades eléctricas de las células y con los mecanismos que regulan la actividad de los genes, respectivamente.
Según el investigador, estos hallazgos abren la posibilidad de explorar, a futuro, si las características de los tumores podrían contribuir a pensar en estrategias de tratamiento diferenciadas. Sin embargo, todavía es necesario profundizar los estudios para determinar si estas diferencias tienen una utilidad clínica.
En IHEM, investigan si las características de los tumores podrían contribuir a pensar en estrategias de tratamiento diferenciadas por cada mama.
Una proteína bajo la lupa en el cáncer de mama triple negativo
Este subtipo representa entre el 10 y el 15% de los casos de cáncer de mama y presenta características que limitan las opciones terapéuticas. A diferencia de otros tumores, no responde a las terapias hormonales y la quimioterapia continúa siendo una parte central del tratamiento, aunque existen nuevas alternativas para algunas pacientes.
“En nuestro laboratorio estudiamos ID4, una proteína que contribuye a mantener características de células madre en ciertos tumores de mama triple negativos. Su elevada expresión se ha asociado con un peor pronóstico”, señaló Branham.
ID4, pieza clave en la agresividad tumoral. Su estudio ayuda a entender el cáncer de mama triple negativo.
El equipo busca determinar en qué medida las células tumorales dependen de esta proteína y qué sucede cuando se reduce su expresión. Para ello, realiza experimentos con células en el laboratorio que permiten analizar los mecanismos moleculares relacionados con el comportamiento de estos tumores.
En esta nota de SITIO ANDINO, Branham contó: “Trabajamos con modelos celulares y animales, donde observamos que los tumores eran mucho más pequeños cuando ID4 estaba inhibida. Incluso probamos un compuesto experimental, AGX51, que degrada esta proteína, y comprobamos que producía el mismo efecto”.
El descubrimiento se encuentra aún en la etapa de investigación básica y aún queda mucho por estudiar antes de considerar una aplicación en pacientes.
Por qué la investigación básica es clave para la medicina
Aunque las dos investigaciones estudian aspectos diferentes del cáncer de mama, ambas buscan responder preguntas fundamentales sobre el funcionamiento de las células tumorales y los mecanismos que influyen en la evolución de la enfermedad.
La investigación básica permite conocer cómo funcionan las células y los tejidos, qué sucede cuando sus mecanismos se alteran y cómo interactúan con su entorno. Este conocimiento es el punto de partida para formular hipótesis y explorar nuevas posibilidades terapéuticas. Sin embargo, un hallazgo de laboratorio no se convierte automáticamente en un tratamiento. Los resultados deben comprobarse mediante nuevas investigaciones y, cuando corresponde, avanzar hacia estudios preclínicos y ensayos clínicos que evalúen su seguridad y eficacia.
En el Día Internacional de Lucha contra el Cáncer de Mama, estas líneas de estudio permiten visibilizar el trabajo científico que se desarrolla en los laboratorios mucho antes de que una posible innovación llegue a los consultorios.
Este proceso puede llevar años y no todos los descubrimientos llegan a la práctica médica. Aun así, el trabajo que realizan los científicos del CONICET Mendoza contribuye a ampliar el conocimiento sobre una enfermedad que afecta a millones de personas y a sentar las bases para futuras investigaciones.