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Efeméride provincial

Agua del Toro, 43 años después: así se levantó el embalse más alto de Argentina

Un día como hoy de 1982, San Rafael inauguraba el segundo embalse más grande de Mendoza, una obra clave para impulsar la energía eléctrica en Cuyo. Conocé su historia.

Por Luis Calizaya

La provincia de Mendoza celebra este 26 de noviembre un nuevo aniversario de la inauguración oficial del embalse Agua del Toro, una obra hidroeléctrica alimentada por el río Diamante, en San Rafael. Considerado la construcción más elevada de Argentina, parte de su historia revela el desarrollo agrícola, industrial y turístico del sur mendocino.

El día que se inauguró el embalse Agua del Toro: así fue su creación

Tras el Primer Congreso Argentino del Agua, realizado en Mendoza en 1941, especialistas señalaron mejoras posibles en el manejo del recurso hídrico que terminaron tomando forma con la construcción de grandes presas y embalses para almacenar agua en gran volumen.

En los años ’60 Mendoza amplió de forma significativa la superficie regada, complementando el riego superficial con el subterráneo. Gran parte de ese avance vino de las obras de presas y embalses, que transformaron zonas áridas en áreas aprovechables para riego, pesca y turismo. La primera gran obra fue el embalse El Nihuil I, iniciado en 1942 e inaugurado en 1957.

Después de proyectos similares en El Carrizal y nuevas etapas de El Nihuil, en 1966 comenzó la construcción del embalse Agua del Toro sobre la cuenca del río Diamante, cerca de la localidad de 25 de Mayo (a 65 km de la ciudad de San Rafael). Su puesta en marcha permitió aumentar en un 43 % el potencial hidráulico de la región de Cuyo; además, resultó clave para mitigar crecidas y asegurar agua para riego.

La construcción enfrentó importantes dificultades y retrasos por fallas geológicas, por lo que las obras se extendieron hasta 1974. El cierre del embalse está emplazado en la formación rocosa denominada “El Imperial”, compuesta por areniscas cuarzosas y limolitas, materiales de elevada resistencia.

Embalse Agua del Toro

A 43 años del nacimiento del embalse Agua del Toro, aún sigue en funcionamiento.

La presa tiene forma de bóveda simétrica de doble curvatura y una altura máxima de 118,5 m. El hormigón fue un elemento determinante: se emplearon 270 kg de cemento por para soportar compresiones máximas de 40 kg/cm² en los empotramientos y 68 kg/cm² en la clave en las combinaciones de carga más desfavorables. Debido a la alta agresividad de las aguas del río, se utilizó cemento ferro-puzolánico.

Dividida en 27 dovelas separadas por juntas radiales, la presa de hormigón fue diseñada para almacenar hasta 296,42 hm³ de agua. La central hidroeléctrica cuenta con dos turbinas Francis de 75 MW cada una, que generan una producción media anual de 324 GWh.

El funcionamiento del embalse puede verse afectado por la sedimentación de material sólido transportado por el río; por eso la presa dispone de ocho conductos de 0,50 m de diámetro y dos conductos del mismo diámetro en el descargador de fondo para evacuar el material en suspensión que llegue al dique.

Finalmente, tras varios años de obras, el embalse Agua del Toro fue inaugurado oficialmente el 26 de noviembre de 1982 y comenzó a operar ese mismo año.

Hoy, el embalse, como otros seis que integran el sistema de Mendoza, atrae a turistas y pescadores, regula las aguas del Diamante y permite regar 90 mil hectáreas, lo que contribuye a proteger a las poblaciones cercanas frente a eventuales crecidas.

Con información de Irrigación y Gobierno de Mendoza.

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