La crisis que atraviesa el sector de la salud mental en el ámbito público de la provincia de Mendoza sumó un nuevo capítulo. Tras la carta abierta enviada al gobernador Alfredo Cornejo por más de 300 profesionales, las autoridades del Colegio de Psicólogos de Mendoza advirtieron sobre una creciente fuga de recursos humanos motivada por los bajos salarios locales.
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Éxodo en salud mental: profesionales de Mendoza migran a Chile en busca de mejores sueldos
En la provincia de Mendoza, el éxodo de profesionales de Salud Mental hacia Chile se agrava por sueldos que no cubren la canasta básica.
Según datos oficiales, una gran cantidad de profesionales está optando por emigrar a Chile o a países de Europa en busca de mejoras económicas, dejando al sistema sanitario provincial en una situación de extrema vulnerabilidad, con efectores que presentan severas deficiencias edilicias y demoras de meses en la atención al público.
Salud mental: el cruce de la cordillera en busca de estabilidad económica
La presidenta del Colegio de Psicólogos de Mendoza, Gabriela Dik, expuso en Aconcagua Radio la cruda realidad que empuja a los profesionales a dejar sus puestos en los efectores públicos.
De acuerdo con la profesional, Mendoza se consolidó como "una de las provincias con los sueldos más bajos en salud", lo que destruye la competencia frente a los mercados extranjeros.
La brecha con el país trasandino es contundente. "Muchos colegas se han ido trasladando a otras provincias donde tienen mucho mejor salario y otros se han ido a Chile, donde ganan el triple o el cuádruple", detalló Dik.
La titular de la institución explicó que los profesionales argentinos son "muy bien recibidos" en el sistema chileno, debido a que el acceso a la educación universitaria en dicho país es notablemente más restrictivo, lo que genera una alta demanda de especialistas calificados que Mendoza hoy no logra retener.
Esta sangría de personal no se limita al continente americano. Desde la entidad profesional confirmaron que "de manera constante se tramitan bajas de matrícula de especialistas que deciden emigrar hacia destinos europeos como España o Francia, buscando escapar de la realidad de la salud pública local, donde un ingresante percibe un piso salarial de un millón de pesos y un profesional con 14 años de antigüedad no alcanza el millón doscientos mil pesos".
Hospitales públicos con edificios "en ruinas"
A la par del desaliento económico, las condiciones del entorno laboral diario aceleran la salida de los trabajadores de salud mental. El reclamo del sector apunta directamente contra el contraste entre las campañas publicitarias oficiales y el verdadero estado de las instituciones sanitarias.
"Los profesionales estamos muy cansados de ver noticias donde aparenta una gran decisión del Gobierno en invertir en salud mental; quienes trabajamos no vemos nada de eso", fustigó Dik, describiendo un escenario de desinversión estructural crónico.
La radiografía del estado de los efectores mendocinos descrita por los propios trabajadores incluye:
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Estructuras colapsadas: denuncian que los edificios de los hospitales y centros asistenciales donde se atiende la demanda cotidiana "se caen a pedazos" por falta de mantenimiento.
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Falta de insumos y recursos: las condiciones de labor diaria son tildadas de "muy precarias" debido a la falta de presupuesto asignado a la primera línea de atención.
Demoras críticas: en los centros de salud barriales la atención está prácticamente paralizada. Quienes asisten con padecimientos subjetivos se encuentran con que no hay profesionales disponibles o deben afrontar listas de espera con demoras de muchos meses.
La falta de psiquiatras y los "parches" oficiales
El vaciamiento del sistema público golpeó inicialmente a la Psiquiatría, donde la escasez de profesionales llevó al Ejecutivo a dictar un régimen salarial especial (Régimen 38) para intentar retenerlos, duplicando los haberes de estos respecto a psicólogos y trabajadores sociales que realizan la misma tarea asistencial.
Pese a ese beneficio selectivo que abrió una grieta interna, los psiquiatras en el sistema público siguen siendo insuficientes. Ante este panorama, Dik alertó sobre una polémica medida que evalúa el Ministerio de Salud local: "Hay muy pocos psiquiatras en la provincia; de hecho, se los está pensando reemplazar por médicos de familia, lo cual nos parece una barbaridad".
La crisis edilicia y el éxodo sistemático hacia Chile ponen en jaque el plan de refuerzo en salud mental anunciado por la Provincia para contener el aumento de casos de depresión en adolescentes postpandemia. Sin infraestructura digna ni salarios competitivos, advierten que el derecho a una atención integral para los mendocinos continuará en serio riesgo.