El líder libertario Javier Milei se convirtió este domingo en el presidente electo de Argentina luego de vencer holgadamente a la alternativa oficialista, encabezada por Sergio Massa, en el contexto de la segunda vuelta electoral. Más allá de cualquier panorama esperanzador propio de un cambio de gobierno y a expensas de la situación socio económica actual, lo que surge tras la elección es incertidumbre.
- Sitio Andino >
- Política >
Un tiempo incierto para la República Argentina
Con dificultades para aumentar el caudal de votos, los dos candidatos buscaron encauzar la campaña hacia discusiones totalmente diferentes. Por un lado, un cambio gradual ordenado a través de un gobierno de unidad nacional vs. el caos - eje planteado por Massa - y, por otro, un cambio radical vs. la continuidad (la línea post elecciones generales de Milei).
Sin embargo, lo que ordenó el sufragio fue el enojo. El enojo hacia la situación económica, solventado por los apoyos “puros” al dirigente de La Libertad Avanza, más el enojo hacia el kirchnerismo, que ayudó a completar los más de 14 millones de votos que reunió Milei.
Las advertencias de los sectores de la política, la cultura, el empresariado nacional, los gremios y la sociedad civil acerca de la peligrosidad de las propuestas del economista fueron levemente escuchadas, por lo que la anunciada “campaña del miedo” tampoco tuvo mucho impacto electoral.
Al contrario: luego de que en las últimas semanas Milei suavizara su discurso para evitar fuga de votos, en su alocución de la noche del domingo volvió a sus orígenes. “La situación de Argentina es crítica, no hay lugar para la tibieza. Si no avanzamos rápido con los cambios, nos dirigimos a la peor crisis de la historia”, esgrimió.
A partir de ahora, en tanto, se tendrá que esperar para conocer cómo avanza la transición, pero el propio Milei ya deslizó un perfil poco colaborativo: "que se hagan cargo de su responsabilidad hasta el final de su mandato".
- Temas
- Javier Milei
- Elecciones 2023