El interés por recuperar esta conexión tomó nuevo impulso después de las gestiones realizadas por el gobernador Alfredo Cornejo y su par neuquino, Rolando Figueroa, ante el Gobierno nacional.
En octubre, el ministro de Gobierno, Infraestructura y Desarrollo Territorial, Natalio Mema, anunció que los tramos pendientes habían sido incorporados al proyecto de Presupuesto Nacional 2027. No obstante, todavía resta confirmar el financiamiento específico y definir cómo se ejecutarán los trabajos.
Una conexión estratégica para la economía de toda Mendoza
La infraestructura vial cumple un papel fundamental en la competitividad de las economías regionales. No solamente permite trasladar personas y mercaderías: también condiciona las decisiones de inversión, los costos de las empresas y las posibilidades de acceder a nuevos mercados.
En ese contexto, completar la Ruta 40 hacia Neuquén representaría una mejora para la conectividad de Mendoza con una de las regiones de mayor actividad energética del país.
Actualmente, los sectores inconclusos del corredor presentan tramos de ripio que dificultan el tránsito y reducen la previsibilidad de los viajes. Según antecedentes publicados por SITIO ANDINO, recorrer unos 80 kilómetros puede demandar hasta dos horas debido a las condiciones del camino.
La pavimentación permitiría mejorar esas condiciones y ofrecer una alternativa más confiable para quienes necesitan desplazarse entre ambas provincias.
Para Mendoza, esto podría traducirse en mayores posibilidades de intercambio comercial, una mejor circulación de bienes y servicios y nuevas oportunidades para las empresas que buscan ampliar su actividad hacia el mercado patagónico.
El beneficio no dependería exclusivamente de las localidades cercanas a la obra. Empresas radicadas en el Gran Mendoza, el Valle de Uco y otras regiones podrían aprovechar una conexión más eficiente para llegar a clientes, proveedores y proyectos productivos de Neuquén.
La magnitud de ese impacto dependerá del volumen de tránsito que logre captar el corredor y de las condiciones logísticas de los recorridos completos.
La pavimentación de esos 82 km permitiría una alternativa más confiable para quienes necesitan desplazarse entre Mendoza y Neuquén.
Vaca Muerta: una oportunidad para las empresas mendocinas
Uno de los principales argumentos económicos a favor de la finalización de la Ruta 40 está vinculado con el desarrollo de Vaca Muerta, la formación de hidrocarburos no convencionales que se extiende por Neuquén y parte del territorio mendocino.
El crecimiento de la actividad petrolera neuquina generó durante los últimos años una importante demanda de servicios industriales, transporte, mantenimiento, equipamiento y asistencia técnica.
Mendoza cuenta con empresas metalmecánicas, talleres industriales, proveedores de maquinaria, transportistas y firmas especializadas que podrían encontrar nuevas oportunidades en esa cadena de valor.
Una conexión vial mejorada permitiría facilitar el movimiento de equipos, insumos y personal entre las provincias, especialmente para las compañías que necesitan operar en ambos territorios.
La cercanía a Vaca Muerta Neuquina abre importantes oportunidades para empresas mendocinas, que hoy se ven afectadas por el estado de la ruta.
A esta posibilidad se suma el interés de YPF por desarrollar el potencial no convencional de Mendoza. La petrolera avanzó con actividades exploratorias y planteó una inversión potencial de aproximadamente US$4.500 millones, vinculada a un eventual proyecto de desarrollo que todavía requiere definiciones empresariales y regulatorias.
Si esas inversiones se concretan, la demanda de infraestructura logística podría crecer y convertir a la Ruta 40 en un corredor de mayor relevancia para la actividad hidrocarburífera.
Pero el beneficio también podría alcanzar a empresas mendocinas que no participan directamente en la extracción de petróleo, como fabricantes de componentes, proveedores de servicios profesionales y operadores de transporte. La oportunidad para Mendoza no consiste solamente en tener recursos hidrocarburíferos, sino también en fortalecer su participación en la cadena de proveedores de Vaca Muerta.
Minería: una ruta que puede acompañar las nuevas inversiones
La minería representa otro de los sectores que podrían beneficiarse con la finalización del corredor. Mendoza busca ampliar su cartera de proyectos mineros y avanzar hacia una mayor actividad exploratoria y productiva. Ese proceso requiere infraestructura que permita transportar maquinaria, materiales, combustible y equipamiento especializado.
Aunque numerosos emprendimientos se desarrollan lejos de los principales centros urbanos, su cadena de abastecimiento puede involucrar a empresas ubicadas en distintos departamentos de la provincia.
La Ruta 40 podría contribuir a mejorar la circulación de proveedores y facilitar la conexión con servicios industriales y logísticos de Neuquén. Además, una infraestructura vial adecuada constituye uno de los factores que consideran las empresas al evaluar la viabilidad de nuevos proyectos.
La provincia ya identificó la necesidad de mejorar cientos de kilómetros de caminos vinculados con el desarrollo de Malargüe Distrito Minero Occidental y otras iniciativas productivas.
En ese escenario, completar la conexión con Neuquén no resolvería por sí sola todas las necesidades de infraestructura del sector, pero sumaría una alternativa de transporte para una actividad que demanda rutas seguras y previsibles.
El impacto también podría extenderse a la industria metalmecánica mendocina, con capacidad para fabricar equipos, estructuras y componentes utilizados tanto en minería como en energía.
Turismo: Mendoza podría fortalecer su conexión con la Patagonia
El turismo aparece como otro de los sectores con posibilidades de aprovechar la finalización de la Ruta 40. Mendoza y Neuquén cuentan con una oferta turística que combina paisajes cordilleranos, gastronomía, actividades de aventura, centros de esquí y propuestas vinculadas con la naturaleza. Sin embargo, las condiciones de algunos caminos dificultan la integración de estos destinos en circuitos más amplios.
Completar la pavimentación permitiría mejorar el tránsito entre ambas provincias y favorecer los viajes por rutas, especialmente entre quienes recorren Argentina en vehículos particulares, casas rodantes o motocicletas.
Para Mendoza, una conexión más eficiente con la Patagonia podría representar una oportunidad para captar nuevos visitantes y ampliar su permanencia en territorio provincial.
También podrían beneficiarse los servicios asociados al movimiento de visitantes, como hoteles, restaurantes, estaciones de servicio, comercios y empresas de transporte.
La magnitud de estos beneficios dependerá de la demanda turística, la promoción de los circuitos y las inversiones privadas que acompañen la mejora de infraestructura.
Transporte y logística: cómo podría mejorar la competitividad provincial
Uno de los efectos más relevantes de una obra vial suele estar relacionado con la reducción de las dificultades operativas del transporte.
Los caminos de ripio o con problemas de mantenimiento pueden incrementar el desgaste de los vehículos, dificultar el traslado de cargas y generar incertidumbre sobre los tiempos de viaje.
En cambio, una ruta pavimentada y mantenida adecuadamente ofrece mejores condiciones para organizar recorridos, transportar mercaderías y planificar entregas. En el caso de Mendoza, la finalización de la Ruta 40 podría fortalecer la conectividad logística con Neuquén y ampliar las alternativas disponibles para las empresas que comercializan productos o prestan servicios en la Patagonia.
La finalización de la Ruta Nacional 40 hacia Neuquén podría mejorar la conectividad de Mendoza y abrir oportunidades para la industria, el turismo, el comercio y la actividad energética.
Una mejor conexión también podría facilitar el traslado de insumos hacia Mendoza y la distribución de productos elaborados en la provincia.
Una obra paralizada desde 2012 que vuelve a generar expectativas
La finalización de la Ruta Nacional 40 entre Mendoza y Neuquén arrastra una extensa historia de demoras. Los trabajos comenzaron en 2009, pero quedaron paralizados en 2012 como consecuencia de problemas contractuales y judiciales vinculados con las empresas adjudicatarias.
El proyecto original contemplaba dos tramos: Barrancas-La Pasarela y La Pasarela-Bardas Blancas. Este último llegó a registrar aproximadamente un 60% de avance, aunque las dificultades posteriores impidieron completar la obra.
La obra de la Ruta Nacional 40 hacia el Sur genera expectativas.
GENTILEZA
En febrero de 2026, Alfredo Cornejo y Rolando Figueroa volvieron a plantear la necesidad de concluir el corredor. Meses después, Natalio Mema anunció avances en las conversaciones con Nación.
Según estimaciones difundidas por el Gobierno mendocino, finalizar los aproximadamente 82 kilómetros pendientes demandaría una inversión cercana a los US$80 millones.
El financiamiento continúa siendo el principal desafío. Si bien las autoridades provinciales anunciaron avances vinculados con el Presupuesto 2027, las partidas específicas para el tramo no aparecen claramente individualizadas en la documentación presupuestaria difundida.
Por ese motivo, Mendoza también analiza alternativas de financiamiento externo y otros mecanismos que permitan concretar la inversión.
La posibilidad de una concesión privada figura entre las opciones mencionadas públicamente, aunque todavía no existe una decisión definitiva sobre el esquema de ejecución.