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Por decisión de Javier Milei

Los intereses ocultos detrás del intento privatizador del Banco Nación

Sturzenegger ya despotricaba en contra del BNA desde inicios del siglo, cuando gobernaba la Alianza. Detrás del nuevo intento privatizador aparecen grandes fondos de inversión.

El ataque del Gobierno hacia el Banco de la Nación Argentina no fue una ocurrencia espontánea. La sola aparición de Federico Sturzenegger dentro de La Libertad Avanza, escriba del corpus jurídico enviado al Congreso, lo confirma. La derecha más rancia del país, ahora cooptada por los grandes conglomerados financieros internacionales, ya había puesto sus ojos en dicha institución al inicio del siglo. No por casualidad, el mismo Sturzenegger, por entonces director de la Escuela de Economía Empresarial de la Universidad Torcuato Di Tella, escribía en el diario La Nación una columna para estigmatizar al Banco.

“Una privatización del banco podría aislarlo de las presiones corporativas y políticas”, sostenía. El texto corresponde a la edición del 1 de octubre de 2000. Durante la presidencia de Macri, el Banco fue forzado a entregarle un préstamo millonario a la empresa Vicentin, entidad que ya mostraba los signos de su quiebra. Ese crédito formó parte de la estrategia oficial para descapitalizar a la entidad.

“La estrategia gubernamental es descapitalizar a la institución lo cual hará que disminuya su capacidad prestable y de esa manera aumente la participación de la banca privada nacional y extranjera, lo cual no solamente incrementa los ingresos estatales sino que hace menos conflictiva su privatización futura. En esto consiste el denominado “gradualismo” del gobierno actual”, explicaba Eduardo Basualdo (CTA – CIFRA) en una columna publicada en El Cohete a la Luna (2017).

Los hilos que conducen el plan de miseria planificada de La Libertad Avanza lleva los nombres de una trama que permite entender el proceso de continuidad desde la última dictadura cívico militar hasta el momento.

Tanto la administración de la Alianza Cambiemos como la actual se inscriben dentro de la valorización financiera “pero no como una repetición mecánica de algunas de las etapas que recorrió ese patrón de acumulación de capital entre 1976 y 2001”, como diría Basualdo. La hegemonía actual dentro del poder económico la detenta el capital financiero internacional y no los grupos económicos locales como ocurrió en la experiencia original.

Durante su viaje a Davos, el ministro de Economía, Luis Caputo – llamado a ser el organizador financiero para las privatizaciones deseadas por Milei – estuvo reunido con los dueños del Banco Brasilero BTG Pactual, especializado en inversiones de riesgo, con la administración de fondos comunes de inversión, patrimoniales y gubernamentales. La entidad posee vínculos con los fondos de inversión que manejan el litio en el país, como Vanguard y BlackRock; pero también con Mercado Libre, propiedad de Marcos Galperín. Todo tiene que ver con todo.

Descapitalizar

“El Banco da ganancia; se calcula que el año pasado tuvo un resultado cercano a los 700.000 millones de pesos. Es más, en los últimos cuatro años creció su patrimonio, cuando durante la etapa macrista se lo había dilapidado”, sostuvo Cristian Mercado, funcionario de carrera de la entidad.

El plan privatizador del BNA comenzó durante el macrismo. Cuando se establecieron los préstamos UVA, a pagar a 30 años, la entidad quedó descalzada frente al Banco Central; la otra movida que horadó su patrimonio fue la política de financiación hacia el Tesoro Nacional vía compra de bonos. Pero sin dudas, el mayor desfalco hacia la entidad fue el préstamo político otorgado a una quebrada Vicentin.

El BNA siempre fue uno de los principales financistas de la empresa. Ese dato por sí solo no dice nada. Lo que hace pensar en un involucramiento directo del macrismo en las maniobras de estafas es el último préstamo otorgado por la entidad nacional, de 18.500 millones de pesos, a pocas semanas de finalizar su mandato.

La principal característica de la estafa es que falsearon sus balances para conseguir dinero de los bancos locales e internacionales, recursos que luego fueron transferidos a sus empresas satélites. Entre noviembre de 2016 y julio de 2019, Vicentin expuso en su información financiera un activo corriente que crecía de manera constante a un promedio de 1.000 millones de dólares entre 2018 y 2019. Y de un día para el otro, pasó a registrar una pérdida patrimonial de 900 millones. Macri lo sabía. Aun así, ordenó avanzar con la operatoria, según publica El Destape.

“Hablar con Martín Mura por préstamo a Sergio Nardelli. 10 palos”. Darío Nieto, por entonces secretario privado de Macri, dejaba asentada la operatoria. La nota en su celular fue agendada el 22 de noviembre de 2019. Un mes antes, la empresa ya anticipaba una pérdida patrimonial al hablar de stress financiero. El fondo de la estrategia, descapitalizar al BNA.

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