Las internas, la búsqueda de likes y el chiquitaje de la política mendocina
Los precandidatos del oficialismo intercambian críticas en redes mientras el PJ también se consume en sus disputas internas. ¿Y la agenda de los mendocinos? En segundo plano.
La improductividad de los cruces en redes de los dirigentes políticos locales.
La época preelectoral en Mendoza se hace sentir desde hace tiempo en las redes sociales. Y esta situación es cada vez más recurrente: un dirigente (generalmente precandidato a algo) hace un posteo, otro le responde, alguien recoge el guante y se arma una discusión online, en las que vuelan los likes de los seguidores (o "trolls") de un lado o del otro.
La última secuencia tuvo como protagonistas a los radicales Natalio Mema y Tadeo García Zalazar, los dos principales aspirantes a la gobernación del cornejismo, quienes apuntaron contra el exradical, hoy libertario, Luis Petri. El exministro de Defensa es el blanco elegido por el oficialismo provincial a la hora de las críticas en redes. Ulpiano Suarez, el otro precandidato de la UCR que conforma el tridente de funcionarios que buscan la sucesión de Alfredo Cornejo, fue el que abrió el juego de "pegarle" al diputado nacional, al que todos ven como el rival a vencer (y mancillar).
Basta de generalidades y de los “charlatanes de la política” que gesticulan mucho, pero no dicen nada. Bajar impuestos, aumentar exportaciones y atraer inversiones son objetivos obvios. La demagogia empieza cuando se los promete sin precisar cómo, dónde, con quiénes y de qué… pic.twitter.com/vAQjeaCJKB
Del lado de Petri, no se queda atrás, pero se maneja —por el momento— con más sutilezas. El enojo del cornejismo viene por las críticas por elevación a la gestión radical. En distintas actividades que lleva adelante en diferentes puntos de la provincia, marca cuestiones vinculadas a la matriz productiva, la educación y la inseguridad.
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Mema le endilgó que "no hace falta atacar a Mendoza para ganar un like" y lo chicaneó porque "hace mucho que no vive en Mendoza", además de acusarlo de hacer "política de café". García Zalazar, por su parte, se sumó a la discusión al hablar de los "charlatanes de la política" que hacen promesas generales sobre bajar impuestos, aumentar exportaciones y atraer inversiones sin explicar "cómo, dónde, con quiénes y de qué manera eso se va a traducir en trabajo de calidad". El suarismo ya había convertido a Petri en uno de sus principales blancos discursivos, con Rodolfo Suarez como el vocero de los cuestionamientos.
No es correcto atribuirse como propio un resultado que es fruto de una gestión institucional sostenida por la provincia de Mendoza, que continuó en mi gobierno y hoy con @alfredocornejo.
En diciembre de 2020, como Gobierno de Mendoza instruimos formalmente a la Asesoría de… https://t.co/rtAUXHRyDJ
El problema no es que los dirigentes discutan. Una competencia electoral puede y debe incluir diferencias sobre el modelo de provincia, los impuestos, la producción, la minería, el petróleo, las exportaciones o la educación. El problema aparece cuando la discusión queda reducida a quién logra la mejor chicana en X, quién responde más rápido o quién consigue más repercusión con un video. Y ahí aparece una pregunta bastante sencilla: ¿cuánto de todo esto le cambia la vida a un mendocino?
No hace falta atacar a Mendoza para ganar unos likes.
Queremos minería, petróleo no convencional para nuestra provincia, pero sin olvidarnos de quienes hoy trabajan y producen en Mendoza. pic.twitter.com/cuMywMUCwG
En ese escenario aparece el principal problema para el oficialismo: Petri pretende competir por la Gobernación y no parece dispuesto a abandonar esa aspiración. El exministro fue uno de los primeros en anotarse en la carrera y ya había enfrentado a Cornejo en las PASO de 2023, con auspiciosos resultados. En 2025 encabezó la lista de La Libertad Avanza + Cambia Mendoza para el Congreso, aunque desde entonces quedaron rencillas entre sectores, que se acrecentaron en el último tiempo. Su buen vínculo con Javier Milei lo sostienen entre los posibles candidatos. No obstante, si no encontrara espacio dentro de la alianza oficialista, ya baraja un plan B: presentarse como una alternativa por fuera de ese esquema. Desde el Partido Demócrata ya le ofrecieron el sello para competir.
Otros tiempos: en Cambia Mendoza la "tropa" no está ordenada y petristas, cornejistas y suaristas se sacan chispas.
Foto: Yemel Fil
El chicaneo frente a la gestión
Suarez tiene una ciudad para gobernar. Mema tiene a su cargo el Ministerio de Gobierno. García Zalazar conduce la Dirección General de Escuelas y Petri es diputado nacional por Mendoza. Es decir: todos tienen responsabilidades concretas antes de tener una boleta electoral en la mano.
Mendoza tiene discusiones bastante más grandes que una pelea de posteos. Cómo generar empleo privado, cómo recuperar el poder adquisitivo, cómo atraer inversiones, cómo ampliar las exportaciones, cómo desarrollar la minería y la energía sin descuidar las actividades productivas existentes, cómo mejorar la infraestructura, cómo reducir costos y cómo lograr que una economía con potencial genere más oportunidades son algunos de los temas que deberían ocupar buena parte de la conversación pública. El problema es que todo eso termina muchas veces subordinado a la pelea por quién tiene razón frente al otro.
Y mientras tanto, el ciudadano que tiene un comercio, una pyme, un viñedo, un emprendimiento o un trabajo en relación de dependencia sigue esperando que esas discusiones se traduzcan en algo concreto. Porque un cruce en redes no baja impuestos, no genera un puesto de trabajo, no mejora un salario, no consigue una inversión y no aumenta las exportaciones. La política necesita discusión. Pero también necesita resultados.
Esa situación privó al partido de reformar su carta orgánica y el camino hacia la elección de autoridades parece que se caracterizará por los cruces entre espacios internos, que pugnan por más espacios de poder puertas adentro, que le faciliten la colocación de dirigentes de su riñón en la boleta del año que viene. Y los cruces, seguramente, serán una constante.
En el Partido Justicialista de Mendoza la interna de cara a las elecciones 2027 está que arde.
La escena, entonces, termina siendo bastante parecida de un lado y del otro: dirigentes que empiezan a mirar 2027 mucho antes de que llegue, y partidos que consumen buena parte de su energía en resolver quién representa a quién.
Las candidaturas llegarán. Las internas también. Las campañas tendrán su momento. Pero mientras tanto, Mendoza sigue necesitando que quienes ocupan cargos ejecutivos y legislativos hagan aquello para lo que fueron elegidos: gestionar, legislar, controlar y resolver problemas.
La discusión electoral puede esperar unas horas. Los problemas de los mendocinos, no.