Opinión

¿Y si la grieta es otra?

En medio del Mundial, como en ocasiones anteriores, aparecen diferencias que nos llevan a pensar cual es la verdadera grieta que atraviesa a la ciudadania.

Por Marcelo López Álvarez

La selección de fútbol sigue brindando alguna alegría a multitudes sufridas. Lo que se vivió en las calles de Mendoza en la tarde del viernes feriado hacía mucho tiempo que no se veía, ni se sentía, en estos tiempos de grieta.

Entre medio de tanta bandera, pinturas de caras y cuerpos, sonidos de bocinas y gritos mezclados con algún llanto de sufrimiento y emoción se repite una extraña situación que no es nueva.

Otra vez (como en aquel lejano 1986) un grupo de medios (casualmente, ¿o no? Con los mismos nombres propios ) y factores importantes de poder parecen apostar al fracaso de un equipo de fútbol que cierra diferencias.

Al igual que en aquellos tiempos, enmascaran en presuntos conceptos futbolísticos definiciones tales como que si le va bien al equipo en el Mundial le irá bien al gobierno o a tal o cual sector.

Parecen no haber aprendido nada. Un triunfo futbolístico de magnitud trae cierta esperanza o alivio a grupos enormes de personas más que sufridos, sin embargo poco tiene que ver en la coyuntura electoral o económica. Argentina fue campeón en el 86, festejó en las calles y en los balcones de la Casa Rosada con la Plaza llena y no creemos que haga falta recordar cómo terminó el Gobierno de Raúl Alfonsín. Otros gobiernos obtuvieron reivindicaciones electorales mayúsculas en los peores momentos de las selecciones en los mundiales.

La imagen de estos días parece representativa de algo que se ha apoderado de las sociedades y que es la grieta de pensamientos y acciones. Pero viendo los comportamientos por estos días bien vale preguntarse si la grieta es entre azules y rojos, unitarios y federales, M versus K etcétera o será otra; entre dirigentes, factores de poder y sucedáneos frente a la sociedad.

El distanciamiento que día a día muestran los dirigentes, los factores concentrados de poder y hasta gran parte de los medios y escribas con la sociedad es más grande y profundo que nunca.

La agenda permanente parece pasar siempre por temas importantes pero que por lo general no están en la primera línea de necesidades, y como si esto fuera poco cuando los dirigentes parecen ocuparse de esas necesidades primordiales muestran un profundo desconocimiento de lo que realmente pasa con esas necesidades en la vida real.

image.png
Los festejos argentinos frente a Países Bajos después de la tensión de un partido infartante fueron caldo de cultivo de análisis que podría demostrar que la grieta es otra.

Los festejos argentinos frente a Países Bajos después de la tensión de un partido infartante fueron caldo de cultivo de análisis que podría demostrar que la grieta es otra.

Solo hace falta ver el desempeño y declaraciones de los funcionarios (y también dirigentes de la oposición) respecto a los temas laborales y salariales para corroborar que no tienen ni idea de cómo se compone en la vida diaria el mercado de trabajo y de ingresos en la Argentina.

La reciente decisión de aumentar el piso de ganancias que fue presentada por el Ministro de Economía, funcionarios y hasta comunicadores como un gran logro; Alcanza apenas a un universo no mayor de 300 mil trabajadores que reciben en mano cada mes por arriba de tres o cuatro veces el ingreso promedio de los trabajadores y trabajadoras argentinas y ,como dice el sociólogo Artemio López, muy probablemente ni siquiera voten el gobierno.

¿Está bien elevar el piso de ganancias? Sí está muy bien, lo que está mal es otra vez dejar a los sectores de menores ingresos con la ñata contra el vidrio esperando algo que les permita respirar un poco más en estos días de calor agobiante.

La grieta política o ideológica está definitivamente cimentada en la otra grieta más profunda la que separa a los dirigentes y factores de poder y su visión de la realidad con la de los ciudadanos de a pie, trabajadores, trabajadoras, estudiantes, los que componen una sociedad que tiene sus tiempos sus necesidades, pero que inevitablemente necesitan que la política y los dirigentes fijen las pautas que permitan que su esfuerzo se vea recompensado.

La idea de que el Estado o la política tienen que pintar la cancha y después que cada uno se arregle no funciona, sin árbitro es imposible jugar y eso lo saben la enorme mayoría de las sociedades del mundo hasta más capitalistas.

Hoy en la Argentina está subvertida la capacidad de los dirigentes y factores de poder de entender que los intereses de los ciudadanos son el cimiento de los de quienes concentran el poder en el largo plazo.

Las sociedades más desarrolladas entendieron, hace mucho tiempo, que el capitalismo con regulaciones y participación del Estado como árbitro es el terreno fértil donde a la larga todos ganan. Muchas de las ideas de los tiempos de supuesta muerte de las ideologías ponen en cuestionamiento esos modelos para pasar a la ultra concentración y rápida toma de ganancias. Son modelos que los países desarrollados quieren aplicar en los países subdesarrollados proveedores de energía y proteínas, no en sus sociedades.

Quizás el desafío para salir hacia adelante sea no pensar en la “grieta política” sino en esta otra que se apodera horizontalmente de la sociedad y que deja a los factores de poder cada vez más lejos de los ciudadanos.

Te Puede Interesar