Análisis

Sin bono ni aumentos, el consumo de básicos sigue cayendo

El Gobierno sigue sin anunciar el aumento de suma fija o bono de fin de año. Mientras, el consumo de alimentos básicos cae y la exportación aumenta.

Por Marcelo López Álvarez

El año se termina y más allá de los números macro que le dan alguna esperanza al Ejecutivo, los números del bolsillo de los ciudadanos son los que alejan a unos y otros. Ayer el dirigente Pablo Moyano, en medio de los festejos, le recordó al Gobierno que el bono salarial o aumento de suma fija por decreto no aparece y además parece ya prácticamente imposible porque las empresas deben tener con cierta anticipación sus previsiones para pagar los salarios, mientras el consumo de alimentos básicos sigue cayendo.

La situación no solo se complejiza por el reclamo sindical a la inacción del Gobierno sino que después a las empresas se les complicará sobre manera cumplir con el prometido, recontra prometido, anunciado y recontra anunciado posible decreto.

Mientras los datos que surgen de los consumos de distintos sectores y de los alimentos básicos vuelven a ratificar que lo que se vive es una profundización del modelo de concentración.

Entre diciembre de 2015 y agosto de 2022, las exportaciones de carne se incrementaron un 333,9 %, mientras que el consumo per cápita cayó un 17,5 %, hoy en día el consumo de carne bovina se encuentra en bajos niveles históricos, desde enero de 2021 en que por primera vez -desde que se publican los datos oficiales (1990)- perforaron los 50 kilogramos por persona por año nunca se pudo volver a recuperar .

La otra cara de la moneda del hundimiento del consumo interno, por la falta de poder adquisitivo y la escalada de los precios, la muestran los niveles de exportación de carne vacuna son récord. Desde octubre de 2019 que supera las 65.000 toneladas mensuales en promedio un, nivel nunca alcanzado en toda la serie estadística desde 1990.

El cuadro de caída del consumo interno y explosión de las exportaciones ( a pesar de las declaraciones de los dirigentes rurales) es contemporáneo a la devaluación de 2018. Otro dato no menor es que a pesar de las quejas y reclamos la producción de carne, en el mismo período, se incrementó un 13,4 % que los datos demuestran van directamente a la exportación.

Si miramos el mercado de otro alimento esencial, la leche, entre diciembre de 2019 y agosto de 2022 las ventas de leche al mercado interno se redujeron en un 14,4 %, mientas que las exportaciones crecieron un 54,4 %, calcando prácticamente el modelo.

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Sin bono ni mejora de los salarios los consumos de carne y leche siguen cayendo.

Sin bono ni mejora de los salarios los consumos de carne y leche siguen cayendo.

Si bien a principios de 2020 se registró un incremento considerable en el consumo asociado fundamentalmente al aumento de suma fija de los salarios y la puesta en marcha del Plan AlimentAr quien no permitía la dispersión del beneficio en compras que no fueran alimentos básicos la pandemia y la caída de los salarios volvió a mostrar un consumo a la baja.

Mientras el consumo interno cae y las exportaciones junto con las quejas del sector vuelan, la realidad es que la producción de leche desde diciembre de 2019 aumento un 12.2 %, aunque aún no alcanzan el volumen de producción de 2015, pero se recuperan después de la fuertísima caída en el gobierno anterior.

Para Fundus, al igual que para la mayoría de nosotros, esta situación de rezago en consumos básicos es preocupante. Los datos permiten ubicar la mayoría de la caída del consumo en los sectores de menores ingresos.

La Fundación destaca que “la delicada situación externa que atraviesa la Argentina como consecuencia del masivo endeudamiento y fuga de capitales que se registró durante el gobierno de Cambiemos impone una restricción externa que solo se solucionará aumentando las exportaciones y repensando el uso que hacemos de las divisas (pago deuda privada artificial, royalties o licencias por servicios innecesarios, etc.). Sin embargo, no puede ser que estas provengan de una reducción del consumo de alimentos básicos en nuestra sociedad. Mucho menos si esa reducción del consumo se realiza vía precios, postergando nuevamente a los sectores más vulnerados”.

Los aumentos de suma fija, que reclaman desde algunos sectores sindicales y desde sectores internos del propio gobierno, terminan impactando no solo en los trabajadores registrados de bajos y medios ingresos sino también en los sectores no registrados, pero sin políticas activas esa recuperación momentánea se pierde rápidamente por lo que cualquiera sea la medida debe ser acompañada por medidas que regulen y acompañen a los asalariados en la contención de los mercados de productos de consumo masivo.

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