Opinión

Qué mirás Papá Noel, andá pa' allá

En esta navidad, Messi y la selección nos dejaron lecciones y alegrías únicas en el mundo. Papá Noel tuvo una noche fácil

Por Myriam Ruiz

La locura mundialista de Lionel Messi y la Selección transformó a la Argentina de una manera decisiva y para siempre. El país de las diferencias y desigualdades es el que saltó al unísono en el segundo en que Montiel metió ese penal histórico y nos consagró “los mejores del mundo” y el mismo que salió a las calles embanderado de celeste y blanco dejando esa foto increíble de 5 millones de argentinos acompañando al bus de la Scaloneta; la Argentina enojada por todo y que vive al día es la misma que lloró de emoción al ver quebrarse a Scaloni en el abrazo con Paredes; La Argentina que llegaba a los títulos de los diarios del mundo por su eterna crisis económica y su inflación galopante ahora es “Argentina campeón”.

Messi se coló en nuestras mesas navideñas, anoche, brindando con nosotros por un país mejor; contándole a los niños que Papá Noel, antes de venir a Mendoza, pasó a buscarlo para mostrarle su casa en el Polo Norte donde, ¡por supuesto!, se juega al fútbol.

Se formó un equipo que tuvo una trascendencia mayor que sus singularidades. Eso es nuevo para los argentinos Se formó un equipo que tuvo una trascendencia mayor que sus singularidades. Eso es nuevo para los argentinos

Y eso ya es festejo pues todos tuvimos un hermoso tema del que hablar, dando gracias por las piernas de Di María y la madurez futbolística de un muy joven Enzo Fernández; por los embates matadores de Macallister, la rapidez de De Paul y la cabeza de piedra de Otamendi; sin olvidar las manos mágicas del Dibu y los goles del capitán Lionel.

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Argentina campeón

Argentina campeón

La selección cambió el ánimo de los argentinos en un momento tan especial como es la cercanía de Fin de Año, transformando el barro en oro y el oro en alegría de corazón.

Esto mismo decía el escritor José Eduardo Abadi días atrás al rescatar el ejemplo que dejó la Selección de Scaloni, que fue capaz de armarse como equipo y no como un deslumbramiento individual: “Se formó un equipo que tuvo una trascendencia mayor que sus singularidades. Eso es nuevo para los argentinos en un país en el que los lazos no han logrado conformarse para llegar a tener una comunidad”.

Ese mensaje que envió Messi y la scaloneta a la sociedad argentina -tan deteriorada por la caída en las condiciones de vida y tan harta de pelear contra gobiernos que no saben llevar países hacia adelante- es muy fuerte.

El trabajo como principal valor. El esfuerzo en equipo. La humildad de un grande como Messi que corrió incansable los 90 y hasta los 120 minutos, siendo apoyo de su equipo y respaldándose también en los demás.

Pensemos que hay más de 20 millones de argentinos que nunca habían visto al país ganar el campeonato mundial. Ellos fueron los que se pintaron de celeste el cuerpo y de blanco las esperanzas, salieron a gritar su felicidad a las calles y en su retina quedará grabada para siempre esta epopeya.

Por eso, en esta navidad Papá Noel, andá pa’ allá. Que tenemos épica de sobra con este Capitán que todo lo que logra lo hace con mucho trabajo y conciencia de que solos, nunca ganaremos.

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