Análisis

Nuestro sistema científico tecnológico nuevamente en alerta

Gabriela Bazán, coordinadora regional de la Gerencia de Vinculación Tecnológica de CONICET, analiza las consecuencias de las medidas de Milei en la ciencia y tecnología.

Una de las primeras medidas del Gobierno Nacional a través del Decreto de Necesidad y Urgencia de la Ley de Ministerios fue convertir en una subsecretaría el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación a la órbita y dependencia de la jefatura de Gabinete de Ministros. Se trató de la primera de una larga serie de malas decisiones.

Esta medida que significa la degradación de la cartera de Ciencia y Técnica, abre la puerta de la incertidumbre respecto a si el gobierno nacional cumplirá o no con la Ley de Financiamiento de Ciencia, Tecnología e Innovación que prevé llevar el presupuesto nacional al 1% del PBI en 2032, la cual venía cumpliéndose desde su sanción en el año 2021.

La falta de certezas obliga a que los organismos científicos y tecnológicos deban funcionar con el Presupuesto del 2023 durante todo el 2024. Si se replicara ese presupuesto nacional este año, organismos como el CONICET podrían funcionar solo hasta junio. Lo mismo sucederá con las universidades nacionales y otros organismos del sistema. Las preocupaciones crecen, si tenemos en cuenta el carácter federal del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología e Innovación.

Al igual que muchas otras entidades que forman parte del sistema, el CONICET es una institución verdaderamente federal cuyas sedes se encuentran distribuidas desde la Antártida hasta la Puna y desde la Cordillera de los Andes hasta el Mar Argentino. No hay garantías hasta el momento de un refuerzo de fondos para garantizar el funcionamiento básico del sistema.

No hay garantías de un refuerzo de fondos para garantizar el funcionamiento básico del sistema No hay garantías de un refuerzo de fondos para garantizar el funcionamiento básico del sistema

Las principales consecuencias del ajuste ya comenzaron a percibirse. En lo que va del mes, se negaron las becas extraordinarias CONICET que sirven para garantizar un ingreso a quienes esperan el alta para entrar a la Carrera de Investigador Científico, y becas externas, para financiar estadías de investigación en el exterior. También se cancelaron las becas que ya estaban otorgadas y que implican compromisos con instituciones extranjeras, como las becas Fulbright.

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La ciencia, en alerta por la ley ómnibus y el decreto de necesidad y urgencia del Gobierno de Milei

La ciencia, en alerta por la ley ómnibus y el decreto de necesidad y urgencia del Gobierno de Milei

Por otro lado, el directorio definió posponer la publicación de los resultados de convocatoria de becas y promociones CICYT. A esto se suma el avance de la licuación salarial, por efecto de una inflación que se acelera mientras el gobierno anuncia que no habrá ningún aumento.

Otra de las medidas del ajuste fue el despido de alrededor de 50 empleados administrativos y la renovación de los contratos solo por tres meses de gran parte de los empleados que cumplen estas funciones.

Con respecto al DNU 70/2023 y la “ley ómnibus”, resulta llamativo destacar que en casi ningún caso se menciona a la ciencia, excepto para buscar la privatización de empresas públicas clave para el sector. En el proyecto de ley, de un total de 41 empresas públicas sujetas a privatización, se destacan: YPF (lo cual incluye, entre otras cosas, el 51% de Y-TEC CONICET); Aerolíneas Argentinas, las empresas de la industria satelital y aeroespacial VENG y ARSAT (que además tiene la Red Federal de Fibra Óptica y el Centro de Datos), las empresas del sector nuclear Nucleoeléctrica, Dioxitek y el Polo Tecnológico Constituyentes, la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA), Innovaciones Tecnológicas Agropecuarias (INTeA) y Fabricaciones Militares. En el mismo sentido, el DNU directamente establece la eliminación de la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos.

Este cambio de rumbo no es nuevo. En 1994, el entonces ministro de economía Domingo Cavallo, mandó a lavar los platos a una investigadora. El modelo es el mismo y aboga por la mercantilización y privatización del conocimiento científico, la “espiritualidad” individualista y predatoria, y la aplicación de recetas homogéneas del modelo dominante científico a las realidades específicas y locales de las periferias.

La realidad es alarmante si tenemos en cuenta el impacto que la ciencia, la tecnología y la innovación, tienen en la vida de los seres humanos y en el futuro de nuestras sociedades. Son los países más desarrollados los que más invierten en esas áreas. Todos, lo hacen a través del Estado.

Los países más desarrollados son los que más invierten en ciencia, tecnología e innovación Los países más desarrollados son los que más invierten en ciencia, tecnología e innovación

Con el fuerte ajuste al sector se frena nuevamente el crecimiento y consolidación de un sector estratégico para el desarrollo económico y social de nuestro país. Esta decisión llena de incertidumbre a miles de jóvenes científicos, universitarios y técnicos, quienes han dedicado su vida adulta a contribuir en torno al desarrollo científico y tecnológico en el marco de la expansión del sistema de los últimos años. El resultado puede ser catastrófico y puede derivar en una triste pero conocida historia: la fuga de cerebros.

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Frente a este escenario es necesario reflexionar una cuestión importante. Cuando hablamos de soberanía no sólo debemos remitirnos a un Estado independiente en términos políticos, sino también a un país que genere un desarrollo científico y tecnológico y que permita llevar adelante una economía próspera, con desarrollo productivo e inclusión social.

El desarrollo científico y tecnológico debe ser el resultado de la vinculación del Sistema Nacional de Ciencia Tecnología e Innovación y de los saberes y técnicas propias de los territorios y localidades. Contribuir a la mejora de los procesos sociales, económicos, productivos y culturales de nuestro país debe ser una política de Estado. Se trata también de un conocimiento a priori e histórico, una actividad social, un proceso social, y, por lo tanto, no debe ser un asunto exclusivo de los científicos sino de la ciudadanía en su conjunto.

El resultado puede ser catastrófico y puede derivar en una triste pero conocida historia: la fuga de cerebros El resultado puede ser catastrófico y puede derivar en una triste pero conocida historia: la fuga de cerebros

La esperanza radica en que la defensa y la lucha del sistema debe ser colectiva y no solo una cuestión sectorial. En los últimos años la sociedad argentina volvió a ponderar el trascendente rol que tiene la Ciencia, la Tecnología y la Innovación en el desarrollo de nuestro país. Una serie de hechos ayudaron a visibilizar el aporte de científicos/as e investigadores/as argentinos a la pandemia, al cambio climático, la investigación básica, vacunas y tratamiento para enfermedades, el agro sustentable, entre otros. Salir a defender los logros alcanzados y no caer en retrocesos ya conocidos es tarea de todos, es un deber moral como argentinos y argentinas.

(*) La autora es Magíster en Ciencias Sociales con orientación en gestión pública, Universidad Nacional de Quilmes. Licenciada en Ciencia Política y Administración Pública, Universidad Nacional de Cuyo. Coordinadora de la Red Federal de Vinculación Tecnológica, sede Cuyo. Gerencia de vinculación tecnológica, CONICET.

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