Antes del cambio de ministros, Juan Zabaleta denunció que los grandes grupos concentrados no le venden alimentos al Estado por que prefieren exportar.
Que la Argentina no descansa, ni en los fines de semana largo, se sabe. Lo que no se sabe es que va acontecer, está vez fue el enroque de tres ministros del gabinete nacional sin la magnitud de la crisis anterior, pero que reafirma lo que le está costando al gobierno encaminar el rumbo colectivo de sus políticas.
Sin embargo, una vez más, una pregunta aparece clara en el horizonte del análisis ¿Son los nombres o son las políticas? ¿Si el presidente, y sus más íntimos colaboradores, ratifican permanente el rumbo se puede cambiar algo cambiando nombres?
Si el Ejecutivo no toma la decisión de por ejemplo otorgar una recomposición salarial por decreto no lo aplicará ni Moroni ni Olmos. Quizás esta tenga un poco más de peronismo a la hora de hacer declaraciones o adquiera un poco más de protagonismo en los conflictos pero no mucho más.
Si desde las áreas de Seguridad van a correr tras los discursos de la derecha, como expresamos el domingo, no cambiará nada solo habrá una próxima ministra renunciante.
El ejemplo más cabal de estas situaciones es el área de acción social. Si bien Juanchi Zabaleta renunció con la idea de volver a Hurlingham para no perder su territorio no es menos cierto que la decisión vino acompañada de su molestia por la inacción de sus colegas y el Ejecutivo que integraba ante situaciones insostenibles en un Estado que se cree serio.
El propio Zabaleta joven pero viejo zorro de la política bonaerense lo advirtió nada más y nada menos que en el Parlamento. Quienes conocen la política bonaerense aseguran que esa fue la gota que rebalsó el vaso para acelerar la vuelta al pago chico.
La poca trascendencia que tuvo no en los medios concentrados sino en el propio gobierno su denuncia de que había dificultades en la cobertura de comedores y algunos planes asistenciales por que los elaboradores de alimentos se negaban a venderle al Estado a un precio razonable porque le confesaban que preferían exportar esos alimentos hizo entender al nuevamente intendente que no había espacio para intentar un cambio.
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Antes del cambio de ministros así denunciaba la situación Juan Zabaleta ante los diputados.
La gravedad de lo que planteó Zabaleta ante la mirada desentendida de legisladores, funcionarios, periodistas, medios, etcétera es de una gravedad que ningún Estado serio dejaría pasar, pero tampoco a ningún empresariado serio del orbe se le ocurriría poner en práctica como método.
La definición del ex ministro es clara y la mejor muestra de que si bien se pueden hacer muchos análisis del recambio, se pueden enrocar mujeres por hombres o realizar 18 cambios de ministros como hasta ahora, pero nada de eso cambiará que la suba de los alimentos en la primera semana de octubre fue del 2.8% producto en la mayoría de los casos por especulación o por lo que denunció Zabaleta antes de irse: “O me pagas lo que me pagan afuera o no te vendo”.