Analisis

El Mercosur y las crisis eternas de un bloque sin consolidar

La decisión de Uruguay de cortarse solo y pedir su adhesión al Acuerdo Transpacífico aumenta la tensión en Mercosur y los riesgos a las economías de la región.

Por Marcelo López Álvarez

Una vez más el más importante instrumento económico y político de América del Sur y también el más vapuleado y mal usado está una vez más en crisis. El Mercosur sufre un nuevo ataque del Uruguay cuyo temporal gobierno de derecha ya no sabe como terminar de dinamitarlo a una semana de una nueva reunión conjunta.

Hace apenas horas el presidente Luis Lacalle Pou comunicó que su amenaza se había concretado en realidad y que el Ministro de Relaciones Exteriores del Uruguay, Francisco Bustillo, había presentado en Nueva Zelanda el pedido de adhesión formal de su país al Acuerdo Amplio y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP).

La decisión uruguaya de cortarse solo y alejarse de alguna manera del Mercosur ya venía siendo anticipada por Lacalle Pou que en las últimas horas no solo avanzó ya formalmente con la idea sino que agregó la intención de iniciar negociaciones de un tratado de libre comercio con China también por fuera del Mercosur y tuvo declaraciones despectivas hacía sus tres socios sudamericanos que en la jornada de ayer emitieron un comunicado conjunto.

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El canciller uruguayo con el premier neozelandés en la entrega del pedido formal de adhesión al acuerdo Transpacífico que pone en riesgo el Mercosur

El canciller uruguayo con el premier neozelandés en la entrega del pedido formal de adhesión al acuerdo Transpacífico que pone en riesgo el Mercosur

"Ante las acciones del Gobierno uruguayo con miras a la negociación individual de acuerdos comerciales con dimensión arancelaria, y teniendo en cuenta la posible presentación, por parte de la República Oriental del Uruguay, de un periodo de adhesión al Tratado (...) Transpacífico, los coordinadores nacionales de Argentina, Brasil, y Paraguay (...) se reservan el derecho de adoptar las medidas para defender sus intereses en los ámbitos jurídico y comercial", señala la nota oficial.

La pretensión de Uruguay de sumarse al Acuerdo Transpacífico, que integran Canadá, Australia, Brunei, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. Recordemos que las normas del Mercosur sólo permiten a los países del bloque negociar acuerdos de libre comercio con otros países en conjunto con sus socios y vetan las negociaciones individuales.

El Mercosur nació bajo el marco del Tratado de Asunción el 26 de marzo de 1991. Ese acuerdo internacional, suscripto por los mandatarios de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, no creó un Mercado Común sino que definió el objetivo de hacerlo.

Los Estados partes establecieron plazos, mecanismos e instrumentos tendientes a su conformación que se formalizaron el 31 de diciembre de 1994.

El Tratado de Asunción, reafirmó los compromisos del Acta de Integración Argentina-Brasileña de 1985 y aseguraba «la ampliación de las actuales dimensiones de los mercados nacionales, constituye condición fundamental para acelerar los procesos de desarrollo económico con justicia social.». Al mismo tiempo, manifestaron los Estados contratantes que «este proceso de integración constituye una respuesta a los acontecimientos internacionales, en especial a la consolidación de grandes espacios económicos y la importancia de lograr una adecuada inserción internacional.»

La conformación de un mercado subregional ampliado si bien tuvo en miras el incremento del comercio intraregional no dejo de poner énfasis en la integración productiva o el incremento de las inversiones derivadas de la multiplicación de los potenciales consumidores.

El paso de los años, las políticas erráticas de los estado miembros y algunas errores de diagnóstico sobre las economías de los países participantes generaron un bloque poderosos en cuanto a tamaño de mercado y de infinitas posibilidades pero también lleno de asimetrías que el movimiento pendular de la política no pudo (o no supo) resolver.

https://twitter.com/TelemundoUY/status/1597996511346192385

Así Brasil con su enorme mercado internos y su perfil industrialista y productor similar al de Argentina terminaron formando un bloque que les hizo difícil convivir con el perfil netamente importador de Uruguay y la inclasificable economía paraguaya que basa fundamentalmente sus ingresos en la industria del blanqueo del contrabando y varios ítems más.

En algún momento esas disidencias fueron resueltas por la gestión política cuando los gobiernos y sus líderes sintonizaba ideológicamente, sin embargo la llegada de gobiernos de derecha o centro derecha en los países miembros termino con las sintonías políticas de fortalecimiento para pasar a las de debilitamiento del acuerdo con sus consecuentes riesgos.

Los mayores riesgos son para Brasil y Argentina ante la posibilidad cierta de que China y las economías desarrolladas del Pacifico terminen usando a Uruguay como un puerto seco o punto de blanqueo de sus producciones para entrar en el mercado latinoamericano con facilidad. Es claro que ese el objetivo que persiguen no solo China y los desarrollados sino también el mandatario uruguayo y su equipo gobernante es el de tener una factoría o un puerto en américa latina que les permita desembarcar con toda la potencia, pero no por lo que les pueda brindar Uruguay sino por el resto de los recursos y producciones que tienen nuestro territorio que es lo que realmente interesa a esos grandes jugadores.

La política hoy no encuentra solución al conflicto que amenaza con hacer estallar al Mercosur y generar un problema económico a mediano y largo plazo en las economías de la región.

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