viernes 2 dic 2022
Análisis

Día de la Militancia una visita a la historia para entender el presente

A cincuenta años de la primera vuelta del ex presidente a la Argentina se celebra el Día de la Militancia. Un repaso a la historia.

Por Marcelo López Álvarez 17 de noviembre de 2022 - 11:00

Más allá dónde cada uno esté parado en su conformación ideológica o de actitud ante la vida hay acontecimientos de la historia que están allí presente para recordar y tener presentes en la reconstrucción de la historia y la comprensión del presente. El bautizado Día de la Militancia está en ese contado grupo de fechas de la política que vale la pena tener en consideración.

Es jueves cargado de tensión política (por la aparición pública de la vicepresidenta en ejercicio de la presidencia), de tensión económica (por la suba del dólar blue) y tensión deportiva (a cinco días del debut de Argentina) se cumple el, siempre simbólico, cincuentenario del regreso de Juan Domingo Perón a la Argentina en medio de su conflicto (casi personal) con el presidente de facto Agustín Lanusse y la proscripción electoral del peronismo.

Aquel 17 de noviembre a las 11 de la mañana aterrizaba en la pista de Ezeiza un Boeing 707 de Alitalia con el expresidente (y próximo) con una comitiva de más de 100 argentinos y argentinas representantes del mundo político, sindical, cultural. Desde Lorenzo Miguel, hasta Leonardo Favio, Marilina Ross, la modelo Chunchuna Villafañe, el goleador Osvaldo Sanfilippo o el Comisario Pettinato habían llegado a Roma para volar con Perón en su regreso que comenzaba desandar 17 años de prohibición de un movimiento político en la Argentina.

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Aquel aterrizaje del avión de Alitalia era la señal que comenzaba a quedar atrás el golpe de Estado de 1955, la cañonera paraguaya, los fusilamientos de José León Suárez, la detención y prohibición de dirigentes obreros y militantes y también la alternancia entre gobiernos civiles elegidos con la mayoría proscripta y militares y la llamada masacre de Trelew.

La extensión a la Argentina del fenómeno de violencia armada que crecía en América Latina, que tuvo su punto inicial con el secuestro y muerte de Pedro Eugenio Aramburu puso en crisis la conducción política de la dictadura el reemplazo de Ongania por Levingston y después la llega de Lanusse verdadero poseedor del poder como jefe del Ejército en aquel momento.

La llegada de Lanusse fue también el comienzo de una nueva transición democrática que necesariamente debía incluir el levantamiento de la proscripción del peronismo, pero que buscaba por todos los medios que pudiera participar el partido pero no su líder. Así quedó establecido mediante un decreto que no podía ser candidato nadie que no residiera en el país antes del 25 de agosto de 1972.

La esgrima verbal entre Lanusse y Perón no cesó en esos años. Desde el “Perón no vuelve porque no le da el cuero” del dictador hasta el “Lanusse tiene tantas posibilidades de ser presidente democrático como yo de ser Rey de Inglaterra”.

La negociación no fue corta ni sencilla y hasta incluyó la devolución del cuerpo de Eva Duarte a su ex esposo.

La vuelta de Perón ese 17 de noviembre abrió una nueva etapa en la Argentina que desencadenaría sucesos que terminarían con la vuelta de los gobiernos de facto en una versión más sangrienta acorde también a las políticas que se desarrollaban en la región.

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La foto más simbólica de aquella vuelta que generó esa fecha en la que hoy se conmemora el Día de la Militancia

La foto más simbólica de aquella vuelta que generó esa fecha en la que hoy se conmemora el Día de la Militancia

Aquel Perón que volvió a ungir a Héctor Cámpora como el candidato que marcaría el regreso del Justicialismo al Gobierno y sería el puente para el verdadero retorno del ex presidente, también acercó a Perón a un fenómeno que desconoce e inédito para la historia del peronismo, la Juventud. La casa de Gaspar Campos 1065 en Vicente López fue el primer contacto directo de Perón con esa juventud que pasó días y días en la zona con ,música y canticos entre los que sobresale uno que decía “La Casa de Gobierno cambió de dirección / está en Vicente López por orden de Perón”.

El 17 de noviembre la CGT había decretado un paro general para “recibir a Perón”, Lanusse rápido de reflejos decretó asueto nacional con la intención de desmovilizar a los ciudadanos y que nadie tuviera que salir de la casa para ir a trabajar. Miles y miles de personas se acercaron a la autopista Ricchieri para ver solamente pasar al líder, mientras las Fuerzas Armadas montaban cordones desde kilómetros antes del aeropuerto internacional para que no se acercara la militancia y la multitud.

En la práctica muy pocas personas en su mayoría periodistas fueron testigos directos de una de las pocas fotos de la historia argentina que al pesar los años no necesita epígrafe explicativo; la de José Ignacio Rucci sosteniendo el paraguas de Perón en aquella mañana diluviosa en Buenos Aires.

Después de uno días nominar a Cámpora y reunirse varias veces con Ricardo Balbín para garantizar que el resto de los partidos políticos garantizar el levantamiento de la proscripción al peronismo, Perón volvió a Europa a preparar su vuelta definitiva que no tuvo la paz de esta (historia ya conocida).

La vuelta definitiva de Perón su vuelta a la presidencia ya demacrado que termino con su muerte y la asunción de Isabel Martínez fueron los ejes que abrieron la puerta al periodo más negro de la historia argentina no solo por las violaciones sistemáticas a los derechos humanos como política de estado sino también en la economía.

En realidad la debacle economía comienza incluso un poco antes cuando la economía queda en el manejo de lo que algunos autores bautizaron como los Tres Chiflados, José López Rega, Celestino Rodrigo y el ultra liberal Ricardo Zinn que después permaneciera en diversos cargos en la Dictadura.

Aquella mezcla de un loco, un incapaz y un muy capaz con órdenes claras fue el comienzo de una larga seguidilla de políticas de corte neoliberal que marcaron la economía argentina con el pequeño interregno de Bernardo Grinspun en el comienzo de la gestión de Raúl Alfonsín.

Lo cierto es que (como recordó recientemente el sociólogo Artemio López) esa seguidilla de carácter neoliberal formado en aquella escuela de Chicago “tomaron un país con 3% de pobreza en 1975 y lo devolvieron con 54% en 2003, mientras a la indigencia la dispararon del 2% al 27,6 en igual lapso. El desempleo pasó del 3% en 1975 al 24% en 2003, y la participación de los trabajadores sobre el producto cayó del 47% de 1974 al 27% de mayo del 2003”.

En un día particular donde seguramente habrá más de una noticia impactante, bien vale recorrer la historia como parte de entender los presentes.

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