23 de junio de 2026
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A tener en cuenta

Lumbre, una voz que experimenta con el lenguaje

Hernán Ronsino encuentra una voz que experimenta con el lenguaje y sus posibilidades narrativas, sin perder una estructura en avance para contar una historia integrada por muchas historias.

Por Sección Cultura

El narrador y protagonista de la novela publicada por Eterna Cadencia es Federico Souza, un hombre que regresa por tres días a su ciudad natal, Chivilcoy, lugar donde nació Ronsino y donde transcurren sus novelas anteriores, “La descomposición” (2007) y “Glaxo” (2009).

El motivo del regreso es la muerte de Pajarito Lernú, amigo de su padre y punto de partida para una historia que se fragmenta en muchas, donde los recuerdos van explorando una zona de la provincia instalada en la memoria del protagonista, que vuelve a relacionarse con un territorio habitado y transformado por el paso del tiempo.

Foto: Vito Rivelli
“Hay un trabajo sobre la figura del narrador, es en primera persona pero a la vez está habilitando voces todo el tiempo; hace hablar no sólo a su pasado sino a todos los personajes que constituyen ese pasado y también, de algún modo, el presente”, explica Ronsino a Télam.

Y señala: “Me interesaba que esa voz fuera la que va conduciendo el relato, pero que por momentos se pierda y hablen otras; son irrupciones, como las fotos que van apareciendo entre los capítulos, elementos dispersos que luego se van entrelazando”.

“Más que contar una historia cerrada como sucede en Glaxo -apunta Ronsino-, me interesaba abrir el territorio para que haya un narrador que explore. Para mí tiene que ver con la figura de un árbol, una desviación constante de historias. El territorio está cargado de esas historias y si te metes, se dinamitan”.

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