Desde el Ministerio de Agroindustria y Tecnología de Mendoza y el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) niegan que haya una crisis de sobreoferta de vinos. Admiten que el atraso cambiario está afectando el ritmo de las exportaciones, pero señalan que el mercado interno sigue creciendo, por lo que atribuyen a una crisis de expectativas la actual coyuntura de bajos precios para el vino.
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Para el vino, la estrategia oficial es retener stocks y confiar en la devaluación del peso
Desde el Gobierno y el INV afirman que la crisis es de "expectativas", por lo que recomiendan no vender hasta que suban los precios. Esperan que un dólar por arriba de los $6 a fin de año reactive las exportaciones.
Llevado esto a volumen, significa que sólo en los primeros siete meses de 2013 se han despachado al mercado interno 233.005 hl (23 millones de litros) más que a igual período de 2012.
Quiero poner énfasis en esto para que se preste atención al trabajo coordinado que se está haciendo en el marco del Plan Estratégico y que muchas veces por no mirar este 75% se pierde lo que sucede. Y hemos tenido, en cuanto a producción, dos años normales -2011 y 2013- y dos años complicados -2010 y 2012-, por lo tanto, independientemente de lo que sucede con el clima, lo cierto es que las ventas en volumen están teniendo un comportamiento positivo, afirmó García.
En cuanto a las exportaciones, desde el INV reconocen la caída, pero sostienen que la baja en 2013 es contra el 2012, que es considerado un año atípico, ya que si se compara con lo sucedido en 2010 y 2011, los números no están mal.
Tomando siempre los primeros siete meses del año, desde el INV informan que en 2013 se llevan exportados 1,67 millones de hl. Esto representa una caída del 20,7% contra los 2,11 millones de hl enviados al exterior en 2012, pero una cifra mayor a los 1,52 millones de 2011 y los 1,51 millones de hl de 2010.
El 2012 fue un año excepcional en cuanto a las ventas al exterior de vinos, porque se cerraron contratos puntuales de vino moscato a granel a EEUU y se exportó más a Rusia y tetras a Paraguay. Pero estos negocios se terminaron y en 2013 hay una fuerte caída en volumen, pero si se mira lo que pasó en 2010 y 2011, las exportaciones de vinos de Argentina en 2013 vienen en aumento, explica García.
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De todos modos, el acumulado de los primeros siete meses de 2013 en lo que respecta a comercialización de vinos (exportaciones y despechos al consumo interno juntos) marca una caída en relación a igual período de 2012. Las mayores ventas en el mercado interno (+4,37%) no han logrado compensar la baja en las exportaciones (-20,7%), por lo que en volumen la comercialización acumula una caída del 2,68% entre enero y julio de 2013 contra igual período de 2012.
Hay más vino sin vender y esto es lo que hoy está frenando la demanda, castigando a los precios que se pagan y generando interrogantes. Y frente a esta crisis de expectativas, como califican a la actual coyuntura García y Barg, la apuesta es aguantar.
Estrategia
Tanto el ministro de Agroindustria, Marcelo Barg, como el titular del INV, Guillermo García, confían en que de aquí a fin de año el panorama mejorará. Apuestan a que el Gobierno seguirá acelerando la tasa de devaluación del peso. A favor de este plan juega que en agosto la tasa de devaluación alcanzó el 2,3% mensual, la más alta en cuatro años, por lo que dan por descontado que el dólar oficial cruzará la barrera de los $6 a fin de año.
Con una depreciación del peso por encima de la tasa de inflación esperada, la vitivinicultura recuperaría parte de la rentabilidad perdida por efecto del atraso cambiario. Esto permitiría que el vino y el mosto recuperen competitividad en los mercados internacionales, volverían a crecer las exportaciones, habría mayor demanda de vino y esto terminaría por tonificar los precios.
Según García, la industria ya ajustó precios en cuanto a insumo y mano de obra, por lo que una mayor devaluación del peso en los meses finales del 2013 terminaría por beneficiar a la industria ayudando a corregir parte del atraso cambiario.
La duda está en el mientras tanto. Ahí es donde entran los créditos subsidiados que salió a ofrecer el Gobierno provincial con financiamiento del Banco Nación. La idea es ofrecer apoyo financiero para que los productores de vino sin espalda para aguantar puedan retener stock y presionar así para que los precios suban. Ayer el ministro Barg anunció que se firmó el acuerdo con el Banco Nación para que productores de Mendoza y San Juan puedan tomar créditos y poner como garantía su vino o mosto.